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Compartimos Más Que Una Frontera

Cooperación Mexicoestadounidense en Inmigración, Crimen, y Cambio Climático

SOURCE: AP/Alex Brandon

El Presidente Barack Obama camina con su homólogo mexicano Felipe Calderón luego de brindar una conferencia de prensa conjunta en la Casa Blanca el pasado 19 de mayo.

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El Presidente de México Felipe Calderón habló el pasado miércoles en una conferencia de prensa y el jueves en una sesión conjunta del Congreso sobre algunos de los retos comunes que enfrentan los Estados Unidos y México—migración, redes criminales internacionales y la seguridad común, y el cambio climático. Después de muchos años de descuido bajo el Presidente George W. Bush, la administración Obama ha iniciado una nueva era de política hemisférica. México es unos de los socios más cercanos e importantes en este esfuerzo y, como la administración Obama lo reconoce, merece más apoyo de su vecino del norte.

Estados Unidos necesita ayudar a México a mejorar la reforma judicial y el estado de derecho, y al mismo tiempo detener el flujo ilegal de armas y dinero de los Estados Unidos. Ambos países necesitan encontrar maneras para mejorar el desarrollo económico. Una manera prometedora de conseguir este objetivo es cooperar en el ámbito de la energía alternativa; otra es trabajando juntos para crear un sistema inmigratorio racional que promueva la circulación legal y ordenada de inmigrantes. Nuestras sociedades están tan entrelazadas que la relación no puede ser reducida a la guerra contra las drogas y las leyes inmigratorias—y ninguna cerca puede poner en reversa nuestro futuro común.

Nuestros temas comunes transcienden la frontera méxicoestadounidense y borran la distinción tradicional de la política doméstica y extranjera. Como el Presidente Calderón reafirmó en su discurso del pasado jueves ante el Congreso, “Somos más fuertes juntos que separados”. Solo juntos y en cooperación cercana podrán Estados Unidos y México enfrentar estos retos.

La migración

La recién aprobada ley anti-inmigrante en Arizona ha generado indignación en México, y el Presidente Calderón la ha catalogado de discriminatoria. La ley es producto de la frustración con la inhabilidad del gobierno federal de controlar la inmigración indocumentada y fue impulsada por fuerzas nativistas. Esta legislación discriminatoria, y seguramente inconstitucional, podría dañar importantes colaboraciones internacionales que son vitales para la seguridad de EE.UU. Y la instigación racial que vendría si es implementada perjudicaría la posición moral que Estados Unidos ha intentado vigorosamente rehabilitar en el último año y medio. Su promulgación y la repercusión que incitó pusieron en alto relieve la necesidad urgente de que Estados Unidos promulgue una reforma inmigratoria integral.

La administración Obama también necesita adoptar una perspectiva a largo plazo con el tema de la inmigración. México es una de las pocas economías emergentes que se espera tenga un crecimiento poblacional negativo durante este siglo. Este país tuvo una de las tasas más altas de nacimientos en el mundo en 1970, con más de seis hijos por familia, pero este número ha caído a 2.2, apenas por encima de los niveles necesarios para reemplazar la población. La población joven de México está disminuyendo rápidamente, y la población total podría llegar a su máximo nivel tan pronto como el 2025. Si la economía mexicana finalmente aprovecha su potencial, absorberá una generación más joven de trabajadores, creando una escasez de trabajadores sin especialización que ha normalmente llenado la demanda en EE.UU.

Hasta en el área de trabajadores altamente especializados, los mercados laborales de EE.UU. y México se están integrando cada vez más rápidamente, creando nuevas realidades sociales y económicas que no son captadas en la mayoría de debates políticos. Por ejemplo, tratados de Seguro Social y Medicare son necesarios para la mayor integración de los Estados Unidos y México debido al creciente número de jubilados estadounidenses en México y el alto número de migrantes que regresan a México. Como reafirmó el Presidente Calderón, “Para nosotros, la migración no es solo su problema”.

Redes criminales internacionales

La actual guerra contra las drogas ha causado estragos en la sociedad mexicana y ha elevado las tensiones fronterizas con la amenaza de que la violencia se extienda a los Estados Unidos. Los retos planteados por la creciente violencia deberían ser tratados inmediatamente por ambos países y complementado por una inversión enfocada de recursos económicos y políticos.

Nuevas estrategias antidrogas de EE.UU. como el ubicar agentes de aduanas estadounidenses en ciudades mexicanas y establecer rutas hacia la frontera de EE.UU. no resolverán el problema por sí solos. Mucho menos productivo es el uso político del problema como lo demostró el Senador John McCain (R-AZ), quien enfrenta un duro rival en su campaña de reelección al Senado de EE.UU. y hace poco decidió revertir su largo apoyo a la reforma inmigratoria integral. Su bien burlado comercial “danged fence” (maldita cerca) es parte del problema, no parte de la solución.

La denunciada presencia de elementos del cartel de drogas mexicano en 240 ciudades de EE.UU. comprueba la demanda “insaciable” de drogas en este país. La Secretaria Hillary Clinton recientemente reconoció el papel que juega el consumo de EE.UU. en la intensificación de la violencia. Pero las respuestas al problema del narcotráfico por ahora sen han concentrado en el lado de mercado: La cooperación de seguridad dentro del esquema de la Iniciativa Mérida se enfoca en la reducción del tráfico y el lavado de dinero, tratando de esta forma con solo un lado de la ecuación.

Estados Unidos también debería aprender importantes lecciones de sus iniciativas en Colombia, donde se han hecho avances en el refuerzo del sistema judicial y las fuerzas de seguridad después de una década de la guerra contra las drogas, pero la producción de cocaína está creciendo. Estados Unidos debería equilibrar su actual énfasis en la seguridad y la cooperación militar con un enfoque en el desarrollo económico por medio de USAID. Y USAID debería establecer una estrategia de inversiones a largo plazo en México para complementar los esfuerzos de erradicación y control.

Cambio climático

El Presidente Calderón mencionó el cambio climático como un reto común por buena razón—los problemas asociados con el calentamiento global acercará a los Estados Unidos y México. La cooperación en el ámbito de la energía renovable es importante y necesita ser mejorada drásticamente. México es un importante actor en las negociaciones internacionales del ambiente y el anfitrión del la próxima conferencia climática de la ONU en Cancún este año, y también es un líder en innovación y tiene planes ambiciosos para la reducción de emisiones. El EURUS, el parque eólico más grande en todo el continente que será construido en el estado de Oaxaca, es sólo un ejemplo.

El gobierno de México también tiene la intención de jugar un papel mayor en el área de la energía eficaz en sociedades emergentes. El futuro de la creación de un programa nacional ambiental en los Estados Unidos que incluya un mecanismo para ponerle precio al carbono y limitarlo todavía es incierto. Pero tres iniciativas regionales que limitan el carbono y le asignan una tarifa ya se están llevando a cabo en los Estados Unidos, el más grande que se está formando siendo el Western Climate Initiative (WCI).

Los seis estados mexicanos que bordean la frontera estadounidense ya son observadores oficiales en el WCI, junto con 11 estados y provincias canadienses. Los gobiernos federales en México y los Estados Unidos deberían tomar pasos más agresivos para hacer más viable que estos estados mexicanos se conviertan en socios completos en el WCI para lograr reducciones significativas de la contaminación de carbono y alcanzar una mayor cooperación méxicoestadounidense en algún tratado ambiental en el futuro.

Los próximos pasos

El gobierno estadounidense necesita asignar un monto adecuado a su capacidad institucional y política hacia México y los problemas en común. También debería trabajar con todas las instituciones multilaterales disponibles como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo para construir planes de desarrollo eficaces. Desafortunadamente, el BID se ha estado inclinando hacia el apoyo presupuestario y programas sin proyectos en vez de enfocarse en la financiación de metas de largo plazo que podrían generar varios ejemplos de mejor práctica en las áreas de la energía renovable, la conservación, la repoblación forestal, la modernización urbana, y la educación.

El USAID tiene un número de iniciativas en estas áreas importantes pero muchas veces los proyectos no son sostenibles y carecen de financiamiento continuo. Más planificación estratégica y de largo plazo es necesario en nuestras comunidades de desarrollo y en la política extranjera para convertir a las actuales prácticas en más que proyectos desconectados e inconstantes hacia estrategias eficaces e integrales que podrían enfrentar estos problemas.

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Michael Werz es un Miembro Senior y Winny Chen es una Analista de Política para el Center for American Progress.

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