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¡Miren quién habla de la lucha entre las clases sociales!

Porqué los conservadores quieren imponerles impuestos a los niños pobres estadounidenses de inmigrantes

SOURCE: AP/Sandy Huffaker

Jose Aguilar, y su esposa, Maria, leen un libro con sus hijos, Jose Jr., 7, y Jennifer, 9, en su casa en National City, California. Algunos conservadores en el Congreso quieren pagar por el recorte de impuestos salariales del 2012 con un aumento a los impuestos de algunas familias inmigrantes .

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Para el próximo mes el Congreso deberá extender el recorte de impuestos salariales del 2012 para ayudar a impulsar la recuperación económica de nuestro país. En el 2011 esta reducción de impuestos resulto en el aumento en las ganancias de 122 mil millones de hogares estadounidenses a una suma total de $ 120 millones. La extensión y expansión de los impuestos salariales hasta el año 2012 pondría un promedio de 1,426 dólares en los bolsillos de los hogares de los EE.UU. y podría generar más de 1 millón de nuevos puestos de trabajo.

Algunos miembros del Congreso, sin embargo, buscan compensar los ingresos perdidos de manera cruel y contraproducente buscando no aumentar los impuestos de los millonarios ni por un solo centavo. Un número preocupante de conservadores han propuesto que los niños nacidos en Estados Unidos de familias inmigrantes de bajos ingresos deben ser los que paguen el precio. Su propuesta es económicamente autodestructiva y huele a la guerra de clase de cual se burlan de los conservadores.

En primer lugar, hay que tomar en cuenta los hechos. El Congreso aprobó el Child Tax Credit en 1998 para prevenir que los niños nacidos en Estados Unidos caigan en la pobreza al permitir que a las familias con hijos se les reduzcan la cantidad de impuestos federales que deben pagar. Debido a que el objetivo del crédito es proteger a los niños de familias de bajos ingresos, el Congreso sólo requiere que el Servicio de Impuestos Internos (IRS por sus siglas en ingles) se asegure de que el niño(a) que se reclama sea un ciudadano de los EE.UU. o residente legal.

Los padres inmigrantes de niños nacidos en Estados Unidos pueden reclamar el crédito tributario por hijos usando un Número de Identificación Individual del Contribuyente, que permite que los inmigrantes que no son elegibles para números de Seguro Social declaren y paguen sus impuestos federales. En práctica, esto significa que los trabajadores indocumentados que pagan impuestos en sus salarios y que presentan declaraciones de impuestos federales son elegibles para reclamar el crédito en nombre de sus hijos ciudadanos estadounidenses.

Los conservadores ahora quieren eliminar la capacidad de los contribuyentes que usan el número de identificación individual para ayudar a pagar por los recortes de impuestos salariales. El representante Sam Johnson (R-TX) ha presentado un proyecto de ley con 36 co-patrocinadores republicanos titulado "Refundable Child Tax Credit Eligibility Verification Reform Act", que requeriría a los contribuyentes a proporcionar sus números de Seguro Social para reclamar la parte del crédito tributario por cada hijo que es ciudadano y elegible. En otras palabras, descalificaría a los niños de bajos ingresos de padres indocumentados de recibir esta ayuda económica.

La forma en que funciona el “Child Tax Credit

Las familias de bajos ingresos suelen deber menos impuestos federales que la cantidad de créditos fiscales (o “child tax credits”) por niño que pueden reclamar. En estos casos, pueden ser elegibles para el crédito tributario adicional por hijos, la parte del crédito que es rembolsable. La cantidad de estos rembolsos se ha diseñado para incentivar el trabajo por medio de la vinculación de los créditos a las ganancias: cuanto más gane un padre por su trabajo, mas grande es el crédito disponible. A partir del 2009, el valor de la devolución de crédito tributario adicional por hijo es igual al 15 por ciento de las ganancias de más de 3,000 dólares y que no pueden exceder $ 1,000 por niño.

Imagínese a una madre soltera con dos hijos, que trabajaba a tiempo completo por el salario mínimo con un ingreso anual de $ 15,000. Los impuestos federales, estatales y locales son retenidos de su sueldo, pero sus ingresos son demasiado bajos como para deber impuesto federal. (Los contribuyentes que no están sujetos a los impuestos federales por lo general pagan otros impuestos federales como el Seguro Social y el Medicare, así como también los impuestos estatales y locales.) El crédito tributario adicional por hijos, sin embargo, hace que ella sea elegible para recibir una cifra de $ 1,800 ($ 15,000 menos de $ 3.000, y por 15 = $ 1,800) de rembolso para ayudar a sufragar el costo de criar a sus dos hijos. Similarmente, un padre que trabaja en un empleo con un salario más alto que tiene la suficiente obligación de pagar impuestos federales podría reclamar el total de $ 1,000 por niño.

Si esta dama fuera una trabajadora indocumentada, con hijos ciudadanos, cuando ella presente sus impuestos utilizando un número de identificación del contribuyente individual, o ITIN (por sus siglas en ingles), sería elegible para recibir este rembolso bajo la ley actual. De acuerdo con un informe del inspector del Departamento del Tesoro en general, en el 2010 había alrededor de 2,18 millones de contribuyentes como ella que presentaron su ITIN y reclamaron un rembolso. Eso significa que millones de niños estadounidenses dependen de estos rembolsos de sus padres para poner comida sobre la mesa, comprar libros escolares, ropa, y proveer refugio.

Aproximadamente $ 4,2 mil millones en créditos rembolsables fueron emitidos en el 2010 para los contribuyentes que usaron su ITIN, lo que representa alrededor del 15 por ciento del numero total de las los que reclamaron el crédito tributario adicional. Estos mismos 2.180.000 declarantes también ha contribuido más de $ 7 mil millones de dólares en impuestos federales hacia el Medicare y el seguro social, programas de los que nunca recuperarán beneficios, lo que hace claro que el departamento de Tesoro de EE.UU. todavía sale ganando.

Consecuencias severas y contraproducentes

El ingreso familiar promedio para contribuyentes con un ITIN que reclamaron rembolsos adicionales para sus hijos en el 2010 fue de $ 21,240. Esto es menos que la mitad de los ingresos promedio por cada hogar en los Estados Unidos que fue 49.445 dólares en el año 2010, y lo que significaría que una familia de cuatro con dos niños viva debajo el umbral de la pobreza. Los niños latinos tienen más probabilidades de vivir en la pobreza que cualquier otro grupo racial o étnico, y más de la mitad de los 6,1 millones de niños latinos en la pobreza son niños nacidos en Estados Unidos de padres inmigrantes.

Estas son las más de 2 millones de familias amenazadas por el asalto al ACTC – familias trabajadoras con hijos que son ciudadanos de EE.UU. Este aumento en los impuestos podría perjudicar hasta 4 millones de estos niños estadounidenses que ya viven en el margen económico. En un momento en que nuestra nación tiene el mayor número de personas que viven en la pobreza desde que estos datos fueron coleccionados por primera vez hace 52 años después de la recesión más profunda desde los 30s, el inclinar la balanza en contra de niños de bajos ingresos no es sólo inmoral, sino también una mala política económica.

La asistencia federal para familias de bajos ingresos tiene un efecto estimulante en nuestra economía debido a que estas familias son más propensas a gastar estos fondos en necesidades de la vida cotidiana en lugar de ahorrarlos. Cada dólar gastado en la reducción de impuestos salariales genera 1,25 dólares de crecimiento económico. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, los créditos tributarios rembolsables para familias de bajos y medianos ingresos tienen el segundo impacto positivo más alto en la economía de todas las opciones actuales de la política fiscal. Sólo el aumento en la ayuda a los desempleados ofrece un mayor impulso económico.

Devoluciones de impuestos para familias de bajos ingresos y los recortes de impuestos salariales son estrategias importantes de una política fiscal sana. La terminación de una política para pagar por otra es como robarle a Pedro para pagarle a Pablo y le haría más daño a nuestra economía en el proceso. Mientras el Congreso considera formas para compensar el costo de extender los recortes de impuestos salariales, negarle los créditos fiscales a los padres de los niños estadounidenses no debería estar entre las opciones.

Tiene cero sentido económico subirle los impuestos a los que ya están desproporcionadamente viviendo en la pobreza y que están seguros de devolver esos recursos adicionales de nuevo a la economía.

Una alternativa obvia

La extensión del recorte de impuestos salariales tendrá un costo de $ 120 mil millones, mientras que por su propia admisión el representante Johnson y su " Refundable Child Tax Credit Eligibility Verification Reform Act " se espera que ahorre sólo $ 24 millones a través de 10 años. ¿Qué pasa si, en lugar de señalarle a un subconjunto de los niños estadounidenses que se saquen la comida de la boca, le pedimos a los millonarios que paguen su parte justa en impuestos?

Los millonarios de Estados Unidos actualmente pagan una tasa de impuesto promedio que es significativamente menor que la que pagaban en la década de 1990. Los demócratas del Senado han propuesto un impuesto adicional del 1,9 por ciento sobre el ingreso bruto ajustado de más de $ 1 millón, lo que generaría $ 155 mil millones a través de 10 años. Un mísero 0,2 por ciento de sobreimpuesto a los millonarios se traduciría en el mismo ahorro que daría el negarles créditos adicionales de impuestos por hijo a los niños ciudadanos de padres inmigrantes.

El Congreso debe preguntarse quién se beneficia de mantener bajos los impuestos para los millonarios (respuesta: nadie más que los millonarios en cuestión), y quien se beneficiaria de los recortes de impuestos salariales (respuesta: toda la economía a través de mayores ingresos y la creación de mas empleos). A pesar de la retórica política, los inmigrantes y sus hijos, contribuyen positivamente a la economía y continuarán haciéndolo en el futuro. Pedirles a los niños pobres que carguen la parte pesada de estos costos, mientras que los millonarios siguen disfrutando de pagar bajos impuestos, es una política pública cruel y mediocre.

Marshall Fitz es Director de Política de Inmigración en el Center for American Progress. Sarah Jane Glynn es un asistente especial con el equipo de política económica en American Progress.

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