Una Advertencia sobre los Préstamos de Día de Pago
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AP/Ted S. Warren
En la imagen se aprecia la tienda de préstamos de día de pago Dollarwise en Kent, WA. Los préstamos de día de pago pueden resultar muy costosos, en particular para familias minoritarias y de bajos recursos.
Muchas familias en nuestro país están accediendo a formas alternativas de crédito para que les alcance el dinero en la actual crisis económica. Pero en particular las comunidades minoritarias de bajos ingresos recurren a las fuentes de crédito al quedarse sin opciones. Según el reciente informe realizado por el Center for American Progress, o CAP, que analiza la nueva información proveniente de la Survey of Consumer Finances, las familias minoritarias y de bajos ingresos tienen mayores probabilidades de utilizar una clase de crédito denominada préstamos de día de pago—pay day loans en inglés—que pueden convertirse en una trampa crediticia para estas familias y que pueden hundirlos aún más financieramente.
Los préstamos de día de pago son hechos a corto plazo y con altos intereses que requieren únicamente una fuente fija de ingresos y una cuenta corriente como garantía. Generalmente, el prestatario toma un pequeño préstamo de cientos de dólares y debe pagarlo en su totalidad (más una tarifa) al cabo de su próximo periodo de pago. Si el prestatario no pudiera cancelar la totalidad del préstamo en forma oportuna, podrá “refinanciar” o renovar el préstamo pagando un recargo o rebotar el cheque e incurrir en multas bancarias y otras penalidades.
Los préstamos de día de pago son promocionados como un crédito conveniente de corto plazo, pero rápidamente se pueden tornar problemáticos para muchos prestatarios que deben tomar préstamos en forma recurrente en caso de no poder cancelar el primer préstamo. Y muchas veces los costos de los préstamos recurrentes para los prestatarios superan el monto del préstamo inicial. Según el boletín informativo 2008 del Center for Responsible Lending, o CRL, un prestatario típico puede terminar pagando $500 en un préstamo de $300. Las tasas de interés anuales de los préstamos de día de pago en promedio superan el 400 por ciento y los préstamos recurrentes le permiten a la industria obtener $4,2 mil millones por año en multas e interés en el ámbito nacional.
Según el informe de CAP, "Who Borrows from Payday Lenders?", los típicos prestatarios de préstamos de día de pago incluyen hogares con bajos ingresos y hogares liderados por minorías y mujeres solteras. En el caso de las minorías, puede que no se trate de una coincidencia: Un estudio publicado en marzo por CRL y denominado “Predatory Profiling” indica que las empresas de préstamos de día de pago apuntan activamente a las minorías abriendo sucursales en las comunidades en las que suelen vivir afro-americanos y latinos. El estudio, que se centró en California, señaló que los centros crediticios de día de pago se encuentran ocho veces más concentrados en los vecindarios mayoritarios de afro-americanos y latinos que en vecindarios de blancos. La industria cobra aproximadamente $247 millones en multas e interés en estas comunidades de ese estado únicamente.
Las investigaciones previas realizadas por CRL también determinaron que el 36 por ciento de los prestatarios de préstamos de día de pago eran latinos en California y el 34 por ciento de los prestatarios en Texas también eran latinos. Ambos estados poseen las poblaciones de latinos más grandes del país, y en ambos casos, el porcentaje de latinos que solicitan préstamos de día de pago supera su porción de la población. Respecto a los afro-americanos se observa un panorama similar. Dado que las minorías de bajos ingresos se encuentran representadas en exceso como prestatarios de préstamos de día de pago, corren un mayor riesgo de caer en el espiral decadente de estos préstamos.
Actualmente, la única ley federal que pone un límite a las tasas de interés que se pueden cobrar sobre un préstamo de día de pago es la Ley de Créditos para Militares (Military Lending Act) que únicamente se aplica a las familias de militares en servicio activo. En 2005, Federal Deposit Insurance Corporation también prohibió la práctica “rent-a-bank” y así se cerró el resquicio legal que permitía a dichos prestamistas asociarse con los bancos para así evitar las normas restrictivas de los estados. A principios de este año se reintrodujo una legislación que propone un límite nacional y una mejor regulación de los préstamos de día de pago, pero por ahora la regulación de la industria depende de los estados.
Grupos comunitarios y ciudadanos informados en todo el país han ejercido presión sobre los legisladores locales demandando una mayor regulación de la industria de los préstamos de día de pago—especialmente en Arizona, California y Texas—lugares con grandes poblaciones minoritarias. Algunas legislaturas estatales tales como Massachussets y Nueva York han respondido a esta presión mediante la aplicación de límites a las tasas de interés de los préstamos a corto plazo, mientras que algunas han prohibido los préstamos de día de pago en su totalidad. Pero tal como indica el informe “Predatory Profiling” de CRL, California—donde existe una gran cantidad de minorías que adquieren préstamos de día de pago—aún tiene que aplicar límites a las tasas de interés de los créditos de corto plazo.
“Los legisladores están preocupados por los préstamos de día de pago debido a los altos costos relacionados”, dijo Amanda Logan, investigadora asociada y co-autora del informe para CAP junto con Christian Weller. “Recientemente se han presentado proyectos de ley en el ámbito nacional, pero el ámbito estatal es donde definitivamente observamos mucho movimiento [respecto de la legislación sobre préstamos de día de pago]".
Sin embargo, Logan advierte que las mayores restricciones sobre los servicios de préstamos de día de pago se deben aplicar minuciosamente.
Tal como indica en el informe, la mayoría de la gente toma préstamos de día de pago no porque sea la única opción disponible, sino para cubrir una emergencia, para pagar las necesidades de consumo básico y por motivos de comodidad. Por lo tanto, las restricciones sobre los préstamos de día de pago se deben equilibrar con otras opciones crediticias de menor costo para las familias, además de mayores oportunidades de ahorro. Ello impedirá las prácticas predatorias de la industria y a la vez se les otorgará a las familias una forma de acceder al crédito cuando lo necesiten y de ahorrar más dinero que puedan utilizar en vez de tomar préstamos.
Raúl Arce-Contreras es Asistente de Prensa en American Progress.
Para más información sobre este tema, diríjase a:
- Video: A Close Look at Payday Lending
- Who Borrows from Payday Lenders, por Amanda Logan y Christian E. Weller
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