Conmemorando las Marchas de los Inmigrantes del 1 de Mayo
SOURCE:Center for American Progress
Vanessa Cárdenas is Director of Ethnic Media at the Center for American Progress.
En diciembre del 2005 mientras me preparaba para ir a trabajar, escuché en la radio que la Cámara de Representantes había aprobado la infame legislación conocida como el proyecto de ley Sensenbrenner. La Border Protection, Anti-terrorism, and Illegal Immigration Control Act of 2005 (Ley de Protección de Fronteras, Antiterrorismo y Control de la Inmigración Ilegal de 2005), presentada por el Representante James Sensenbrenner (R-WI), buscaba penalizar a los 12 millones de inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos y convertir en criminales a todos aquellos que les ayudaban.
Lo que mas recuerdo de esa mañana es la impotencia que sentí al saber que nosotros- la comunidad inmigrante/latina no teníamos la influencia política para poner un alto a la instigación del miedo y a la creación de chivos expiatorios tan evidente en la propuesta legislativa. También descorazonador: los inmigrantes/latinos no tenían un líder nacional que pudiera articular el desconcierto y la rabia que sentíamos y que pudiera exigir respeto para todos los latinos, especialmente para aquellos que arriesgan sus vidas para mantener a sus familias.
Los restriccionistas que apoyan la propuesta Sensenbrenner dicen que solo quieren castigar a los “ilegales”, pero nosotros sabemos la verdad. Para aquellos que quieren arrestar y deportar a los 12 millones de inmigrantes indocumentados, esto se trata de la gente de color y de aquellas personas que escogimos mantener nuestro idioma natal, seamos legales, ilegales o ciudadanos.
¿No me creen? Pregunten a los ciudadanos estadounidenses a quienes les han allanado sus casas. Pregunten a los ciudadanos estadounidenses que están siendo acusados de tener pasaportes falsos, y a los trabajadores legales que están siendo detenidos en las redadas de inmigración. Pregunten a los niños cuyos padres están siendo deportados. Pregunten a las victimas de crímenes de odio.
Hoy en día, el debate público sobre inmigración no puede ser peor. Desde las marchas en la primavera del 2006 cuando millones tomaron las calles de ciudades por todo el país, los inmigrantes en general y la comunidad latina en particular están enfrentando momentos muy difíciles, y no solo porque nuestra economía esta hecha un desastre.
Comencemos con el desplome de la legislación migratoria bipartita en junio del 2007, la cual fue creada con tanto cuidado solo para venirse abajo por la incapacidad de nuestros líderes en el Congreso de ponerse de acuerdo en el proceso. A pesar que esa legislación estaba muy lejos de ser perfecta, el permitirle seguir adelante era esencial para mantener vivo el debate sobre inmigración y esta representaba la mejor oportunidad para una reforma a corto plazo.
Consideren las tan públicas redadas migratorias, que tienen como objetivo el corazón de las comunidades latinas en todo el país. O examinen las leyes anti-inmigrantes y la retórica del odio que corre como un reguero de pólvora a través del país.
Es por esto que los progresistas necesitan ser parte clave del movimiento para enfrentar tanto odio a medida que activistas se preparan para organizar una serie de eventos el 1 de mayo conmemorando las marchas del ’06. Los progresistas necesitan entrar al debate inmigratorio de lleno, y unirse a la llamada para renovar acciones sobre la reforma migratoria.
Sin lugar a dudas la inmigración es un problema complejo. Todos tienen una opinión sobre lo que se debería hacer al respecto. Pero eso no quiere decir que debemos hacernos los ciegos y sordos al hecho de que comentaristas, algunos “expertos” e informes de prensa inexactos están usando el tema de inmigración para crear miedo al insinuar que los inmigrantes son una amenaza a nuestra nación y nuestros valores. La pagina web www.wecanstopthehate.org ha reunido cuantiosa evidencia que esto esta pasando e incluso identifica el lenguaje y los mitos que se están usando para promocionar la noción de que los inmigrantes, y específicamente los mexicanos, quieren destruir la forma de vida americana.
La estrategia que los restriccionistas han adoptado es una de odio y miedo bajo el delgado velo del eslogan “desgaste” lo que definen como hacer la vida de los inmigrantes tan miserable que ellos tendrán que autodeportarse. Aunque esta palabra es un buen eslogan no es realista ni práctica, ni mucho menos deseable.
Sin embargo, la política de “desgaste” tiene un enorme y peligroso impacto en las comunidades en donde todos terminan perdiendo. Vean lo que el desgaste esta haciendo a comunidades como Prince William, VA, Hazleton, PA, o Riverside, NJ. Vean este video de la Junta del Condado de Prince William, donde el presidente de la junta Corey Stewart llegó a los titulares después de aprobar con éxito una serie de ordenanzas con la meta de expulsar a aquellos sin estado legal fuera del condado. Averigüe más sobre los esfuerzos de los oficiales electos que están atacando sistemáticamente a los Hispanos ya sea que lo admitan o no.
Los resultados: comunidades divididas, con ciudadanos estadounidenses, residentes legales e inmigrantes indocumentados por igual viviendo con temor. Estas son las consecuencias directas de malas políticas, resultado de la demagogia sin lugar a dudas, pero también de la renuencia de muchos estadounidenses, incluyendo a muchos progresistas, de adoptar una posición y decir ¡ya basta!
Los progresistas y la gente de buena voluntad de la derecha e izquierda son realmente necesarios para hacer un llamado a nuestros líderes electos y comentaristas públicos que dejen de usar el lenguaje del odio. Lo que necesitamos es crear el espacio político para que se discutan soluciones razonables, y después exigir que nuestros líderes asuman su responsabilidad e implementen soluciones racionales para tratar con el problema de la inmigración. Necesitamos reforma, pero una reforma que sea buena para las comunidades estadounidenses grandes y pequeñas en todo el país, y sí, una reforma que funcione incluso para los inmigrantes.
Vanessa Cárdenas es Directora de Medios del Center for American Progress.
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