Fidel Castro Renuncia, el Fin de una Era Crea la Oportunidad del Cambio
La renuncia formal de Fidel Castro como presidente de Cuba marca el fin de una era. Aunque todavía no esta claro qué influencia Fidel Castro seguirá teniendo después de 49 años bajo su mandato formal, es claro que Cuba nunca será la misma. Es también hora de que la voluntad del pueblo Cubano en la isla guié su futuro.
Desafortunadamente, ni el gobierno de los Estados Unidos ni el régimen sucesor en Cuba parecen preparados para lidiar con lo que se presenta ahora. En este momento histórico, una continuación del statu quo o el endurecimiento de posturas, en Cuba o en la política estadounidense hacia Cuba, no son opciones.
Raúl Castro y su círculo inmediato tienen que tomar una decisión crítica: pueden tratar de detener la ola de cambios democráticos o pueden jugar un papel constructivo para impulsar a Cuba hacia adelante. Es importante que reconozcan la inevitabilidad del cambio y comiencen a abrir el espacio político necesario para finalmente darle voz al pueblo de Cuba. El liberar a todos los prisioneros políticos seria una señal inequívoca de que el régimen reconoce que no puede continuar dependiendo de la represión.
Por el lado de los Estados Unidos, la política a partir de este día debe mandar el mensaje claro que los Estados Unidos no tiene planes para tratar de controlar el futuro de Cuba. La política estadounidense debe ser marcada por su creciente flexibilidad y apertura, no encadenada por leyes anacronistas generadas por la infructífera y larga obsesión de traer el fin de Castro. Una nueva dirección de la política estadounidense debe comprometerse a apoyar al pueblo de Cuba en su deseo de tener una transición transparente y ordenada que respete los derechos de todos los que les incumbe.
Para marcar esta nueva dirección, el Presidente Bush y el Congreso debe relegar a la basura la ley Helms-Burton y la postura ideológica que ha pasado como planeamiento para una transición en Cuba. También debemos abrir el camino para que los Cubanos tengan un mayor acceso a nuestras ideas y ciudadanos, ya sea como contramedida pacifica a un intento desesperado por el sucesor del régimen a aferrarse al poder, o para ayudar a los Cubanos, si es que ellos quieren, en su camino a una sociedad mas abierta y democrática.
Por mucho tiempo intereses miopes en los dos lados del estrecho de Florida, han guiado a los Estados Unidos y Cuba hacia un potencial traspié, a medida que Fidel Castro desaparece lentamente en la historia, es hora de reconocer que los intereses de todos serán mejor atendidos a través de una transición ordenada, flexible y pacifica a una Cuba libre y democrática.
Dan Restrepo es el director del Proyecto de las Américas del Centro para el Progreso Americano.
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