Una Conversación con el Presidente Colombiano Uribe
El Proeycto de las Américas del Center for American Progress organizó ayer un acontecimiento con el Presidente colombiano Alvaro Uribe, “Colombia & los Estados Unidos en una Encrucijada: Una Conversación con Presidente Alvaro Uribe.” El acontecimiento se enfocó en varios asuntos complejos que definen la relación entre los Estados Unidos y Colombia, dos de los países más interrelacionados en las Américas.
Antes de llegar al evento, el Presidente Uribe hizo una apariencia sorprendente en las afueras de las oficinas del Center for American Progress, donde manifestantes se habían reunido para atraer atención a sus inquietudes con respecto a la situación de derechos humanos en Colombia y el Tratado de Libre Comercio Colombia – EE. UU. pendiente ante el Congreso estadounidense. El presidente Uribe tuvo una discusión animada con los manifestantes antes de continuar el diálogo en el acontecimiento.
John Podesta, Presidente y Director del Center for American Progress, le dio la bienvenida a Uribe notando la importancia estratégica de Colombia para los Estados Unidos. Podesta reconoció que se había logrado bastante progreso en hacer Colombia más estable y seguro, pero notó que “queda mucho más trabajo para examinar el pasado, estabilizar el presente, y construir un futuro de paz, reconciliación, y justicia.”
Después de la introducción, el Presidente Uribe entró en una sesión de preguntas extendida moderada por Dan Restrepo, el Director del Proyecto de las Américas.
Restrepo comenzó con una pregunta al Presidente Uribe acerca de su respuesta que no ha cometido crímenes, pero que ha cometido errores cuando enfrentado con alegaciones que tuvo conexiones a organizaciones paramilitares en Colombia. El presidente Uribe explicó que alguien que ha estado en el servicio público tanto tiempo como él ciertamente ha cometido errores en el curso de su carrera y otra vez negó vínculos a los paramilitares.
Notando el apoyo del Centro para el uso del Poder Integrado en el conducto de la política exterior de EE.UU., Restrepo le pregunto al Presidente Uribe sobre la naturaleza unilateral de la ayuda estadounidense a través del Plan Colombia y su fracaso en cuanto a la concepción original de llevar recursos e utilizarlos de manera integral para ocuparse de los diversos desafíos que vive Colombia.
“Nosotros no fallamos,” dijo el presidente. “Nosotros no hemos ganado todavía, pero estamos ganando. Usted tiene que preguntarse esta pregunta: ¿Qué le sucedería a Colombia sin el Plan Colombia?” El presidente dijo que desde que el Plan Colombia fue iniciado, el empleo había aumentado, los secuestros habían disminuido, y producción de cultivos ilícitos habían disminuido.
El presidente continuó enfocando en el progreso de desarrollo social alcanzado por su administración. Observando un descenso en el desempleo y la pobreza desde el principio de su presidencia, él indicó “para el año 2010, estamos trabajando para reducir la pobreza a un 35%.” También habló de las metas para programas sociales tales como la educación y las metas económicas para hacer Colombia un país más atractivo a inversionistas extranjeros.
Restrepo preguntó también acerca de la retórica polémica del presidente en la que él se había referido a algunos de sus adversarios como terroristas. Al observar que su gobierno fue el primero en Colombia en combatir a los paramilitares, el Presidente Uribe indicó que “la única manera que tengo para confrontar a mis adversarios es con hechos,” dijo él. Continuó a discutir los esfuerzos que su gobierno ha empleado para desmovilizar a los paramilitares y notó que “por primera vez, Colombia tiene una ley de la paz.”
“Yo no promuevo el odio,”dijo Uribe. “Yo no tengo odio. Discuto. Quiero vivir en el debate, pero en yo no promuevo el odio.”
“Buscamos la paz,” Uribe continuó, “pero en un equilibrio entre la paz, la justicia, y reparación.” El notó también que la importancia de establecer el estándar apropiado para asegurar que las mismas medidas sean aplicadas a los movimientos armados ilegales desmovilizados a pesar de sus orígenes.
La sesión de preguntas entonces fue extendida a la audiencia, y los representantes de una variedad de organizaciones se les dieron la oportunidad de contribuir al diálogo. Mark Schneider con el International Crisis Group preguntó acerca de la Ley de Justicia y Paz y la prosecución de líderes paramilitares. Uribe respondió comparando el texto inicial de la ley con la nueva ley. Él dijo que la nueva ley toma en consideración “la verdad, la necesidad para reparaciones, y ninguna amnistía, ningún perdón, para atrocidades.” Reconoció también la necesidad de que recursos adicionales sean dedicados a las investigaciones y prosecuciones relacionadas a paramilitares bajo la Ley de Justicia y Paz.
La próxima pregunta vino de uno de los manifestantes, Heather Hanson de U.S. Office on Colombia. Procurando dialogar con el presidente acerca de derechos humanos, Hanson dijo, “los abusos por las fuerzas colombianas de seguridad han aumentado realmente, y esto incluye durante su primera administración, 756 casos de ejecuciones extrajudiciales que han sido registradas. La Comisión Interamericana dice que la presión ejercida sobre las fuerzas armadas de que produzcan una taza de muertos alta para demostrar resultados en la guerra contribuye a estos abusos contra la población civil...” Ella le preguntó a Presidente Uribe, “¿Qué pasos esta su administración dispuesta a tomar para terminar estas ejecuciones extrajudiciales y para asegurar que estos casos ... no se queden en la impunidad..."
En su respuesta, el presidente habló acerca de protecciones establecidas para periodistas, para los dirigentes sindicales, y para los alcaldes, así como el descenso de secuestros. Notó que ningún periodista había sido matado este año en comparación con los otros años en los que 15 fueron asesinados antes de su presidencia.
Al observar que su gobierno fue estricto en imponer derechos humanos dentro de los rangos del ejército colombiano, el Presidente Uribe declaró también que su gobierno no podría permitir que se destruyera el ejército.
“He apoyado la policía y al ejército lo más que he podido,” El Presidente Uribe explicó. “Podría haber hecho alianzas con grupos ilícitos para combatir otros grupos ilícitos, pero esa no fue la manera que escogí. La manera que he escogido es la institucional, por convicciones democráticas, por nuestra constitución, por mis principios cristianos, y por la nueva generación de colombianos.”
Dijo que en cualquier instante donde miembros de la policía o de las fuerzas armadas necesitaban ser despedidos, lo fueron, pero colocó mucho énfasis en tener un ejército y un cuerpo de policía fuerte. “Fui a la universidad pública, y uno de los instrumentos principales utilizados por terroristas es desacreditar al ejército, es desacreditar a la policía,” dijo Uribe. “Y yo no puedo respetar este truco y no estoy de acuerdo con el número [citado por la Sra. Hanson], pero afortunadamente Colombia es un país abierto a la observación internacional ... estamos listos para adelantarnos en derechos humanos, pero nosotros no podemos destruir a nuestro ejército. Lo que nosotros necesitamos es reforzar nuestro ejército y a nuestra policía ... Entre más ampliamos al ejército, más operaciones militares son emprendidas por nuestro ejército, y son menos los abusos de derechos humanos.”
Otra espectadora preguntó acerca del asunto del respaldo financiero a los paramilitares por parte de multinacionales estadounidenses. “Ex - ... guerrilleros convertidos a grupos terroristas fueron la causa de los paramilitares. No se olvide que las FARC siguen todavía ... defendemos en cada caso el derecho de sacar a los grupos terroristas de Colombia. Quiero dedicar mi vida hasta los días finales de mi vida a esa causa,” dijo el presidente.
El acontecimiento concluyó con un giro en la discusión por Restrepo hacia el tema del comercio. Al notar que los acuerdos comerciales previos en las Américas han tenido consecuencias negativas involuntarias en economías rurales, preguntó que pasos estaba tomando el gobierno de Uribe para proteger aquellos que serían excluidos por el propuesto Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos. “De un punto de vista puramente económica, el acuerdo comercial es una oportunidad para que Colombia ponga en equilibrio [metas comerciales y políticas]” dijo el presidente. Aunque el Tratado sea muy importante, dijo él, no es todo lo que Colombia—y la región andina en total—necesitan. Discutió las esperanzas de firmar un acuerdo con Chile, con Perú, y con Panamá, y las esperanzas de negociaciones con Europa y con países asiáticos.
Uribe habló también acerca de la importancia de agro-comercio. Habló acerca de enfocarse en cosechas de corto y largo plazo. Además, dijo que la producción de biocombustibles podría demostrar ser un gran beneficio para personas que viven en el campo. Concluyó diciendo que “Colombia tiene productos y necesita tratados de libre comercio para poner estos productos en el mercado internacional.”
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