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Enfocar en Intereses, No Personalidades

El viaje de seis días del Presidente Bush por América Latina incluirá escalas en Uruguay y Colombia durante el fin de semana. Ambas escalas subrayarán de manera nada intencional un mal hábito tradicional de la política de los EEUU ante las Américas—la personalización de su política publica.

Como quizás con ninguna otra parte del mundo, Estados Unidos en sus relaciones con las Américas tiene la tendencia de simplificar temas complejos hasta que una persona llega a representar esos temas, a pesar del daño que eso hace a nuestros intereses a largo plazo.

Con más frecuencia que no, vilipendiamos a la persona en quien enfocamos y la política de los EEUU se enfoca exclusivamente en ser contrapeso a ese individua en vez de avanzar nuestros intereses de manera clara. Poner demasiado énfasis en individuos no es algo exclusivo a nuestro trato de enemigos en la región—lo hacemos con nuestros amigos también. Las escalas del presidente este fin de semana subrayarán los peligros y desafíos que vienen con ambas políticas.

El ejemplo clásico del líder vilipendiado con quien está obsesionado la política pública de los EEUU es, por su puesto, Fidel Castro de Cuba. El ejemplo moderno es Hugo Chávez de Venezuela.

La administración Bush ve a Chávez con una amenaza que tiene que ser contenida y el presidente lo está demostrando en casi todos los aspectos de su viaje. La invocación de la justicia social y del legado de Simon Bolivar por parte del presidente en su descripción de sus esperanzas para el viaje fueron signos obvios de la sombra de Chávez. Y, como para quitar cualquier duda que existiera, el presidente les robo a Castro y Chávez una de sus jugadas favoritas anunciando que los EEUU va a mandar médicos estadounidenses a la región para darles servicios médicos a los pobres.

La estancia del Presidente Bush en Uruguay es otro signo claro a donde ha llegado la obsesión con Chávez y el daño que esa obsesión ya ha hecho a los intereses de los Estados Unidos en la región. Su visita con el Presidente de Uruguay Tabaré Vázquez tiene como motivo obvio demostrar que los Estados Unidos puede trabajar con la izquierda democrática en América Latina, a pesar de que no trabajará con Chávez.

Eso nos indica cuanto se han complicado las relaciones con los demás en el hemisferio por el enfoque en Chávez. La pregunta si los Estados Unidos está dispuesto a trabajar con gobiernos que no comparten la ideología estrecha de la administración Bush nunca debería haber sido una pregunta viable. Seis años de hablar en tono violento sobre los peligros de la ideología izquierdista de Chávez creo preguntas verdaderas y debilitantes que han complicado, de manera innecesaria, el avance de intereses estadounidenses en las Américas.

Cuando el Presidente Bush viaja de Uruguay a Colombia el domingo dejará atrás por un momento su obsesión con Chávez, pero no cambiará de la practica de darle demasiado importancia a un individuo. En Colombia, ese individuo es el aliado más cercano del Presidente Bush en toda la región, el Presidente Alvaro Uribe.

A pesar de que la ayuda masiva de Estados Unidos a Colombia en el marco de Plan Colombia empezó antes de la ascendencia del Presidente Uribe, el ha llegado a representar en forma propia los intereses de Estados Unidos en Colombia haciendo casi imposible distinguir entre apoyo para Colombia y apoyo para Uribe.

Pero el apoyo de Estados Unidos para Colombia, enfocado como está en el Presidente Uribe, se está complicando ahora que Uribe se encuentra en la mitad de un creciente escándalo político que proviene de conexiones profundas entre la clase gobernante de Colombia y las organizaciones paramilitares narco-terroristas del país. Ocho miembros del congreso colombiano—todos del movimiento Uribista—y el ex-confidente del presidente y ex-director de la policía colombiana han sido detenidos en el escándalo que todavía está desencadenándose. Aunque no sorprende, desafortunadamente, esto a resultado en que algunos están empezando de preguntar si los Estados Unidos deben continuar su apoyo a Colombia.

A pesar de estas revelaciones y las que casi indudablemente vendrán no deberemos abandonar a Colombia. Este escándalo no cambia los intereses de los Estados Unidos de combatir el narcotráfico y promover la estabilidad en Colombia. Tampoco cambia la necesidad de tratar de avanzar esos intereses de manera inteligente. Si debe servir para recordarnos que no podemos poner todos nuestros intereses en una persona. Avanzar los intereses de los Estados Unidos en Colombia requiere avances institucionales fundamentales que van más allá de cualquier individuo.

Sería bueno si el Presidente Bush se acuerda este fin de semana durante sus visitas a Uruguay y Colombia que la política de los EEUU en la región tiene que superar etiquetas simples, hombres malos y hombres buenos y enfocarse en iniciativas audaces como las que se encuentra en “Perdido en las Américas: El Viaje Sin Visión Estrategica del Presidente Bush a América Latina.”

Para más información sobre el viaje del presidente a América Latina, por favor vea:

Para más información sobre una política más eficaz para los Estados Unidos ante Chávez, por favor vea:

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