Busca cambio, no continuidad, en Cuba
Este artículo fue originalmente publicado en inglés el The Charlotte Observer
Con Fidel Castro aparentemente vacilando al borde de la muerte durante los últimos seis meses, miembros dentro de su gobierno buscando la continuidad han encontrado el más extraño de aliados en su tentativa—el gobierno de EU.
De acuerdo con una política anticuada basada en leyes anacrónicas, los Estados Unidos, ha hecho exactamente nada para adaptarse a la nueva realidad evolucionando en Cuba. Enfrentado con un liderazgo en Cuba que jamás le ha tocado pensar y actuar independientemente, los Estados Unidos no ha intentado cambiarles la situación en ninguna forma.
Desafortunadamente, demostrado por el curso contraproducente de la política de EU en Cuba durante casi cinco décadas, más de lo mismo de los Estados Unidos ayuda a perpetuar más de lo mismo en Cuba. Tal resultado debe ser inaceptable a cualquiera que desea ver el día que los 11,3 millones de personas en Cuba disfruten de la libertad.
En vez de
continuar participando en el juego de adivinanza sobre que exactamente aflige a
Fidel Castro y cuando se morirá, la administración Bush y el Congreso se deben
concentrar en corregir lo que aflige la política de EU en Cuba.
Sin esperar al Congreso, la administración Bush debe reconocer la imprudencia de sus estrategias y alterar su decisión despiadada del 2004 que limita los viajes y las remesas de familias cubana-americanas a Cuba. La táctica, opuesto por la mayoría de los cubano-americanos que probablemente tienen familia todavía en Cuba, contradice la lógica y simplemente añade a la dificultad de personas separadas de sus seres queridos, sin ningún fin productivo.
Terminar restricciones de viaje
El Congreso debe avanzar el proceso de incrementar la interacción entre los Estados Unidos y la gente cubana y acabar con las restricciones que les quita el derecho a los ciudadanos estadounidenses a viajar a Cuba. Un gran intercambio de personas e ideas entre los Estados Unidos y Cuba serviría como un baluarte para la libertad y la franqueza si Raúl Castro y ésos a su alrededor optan por la represión ante cambios inevitables. Pero cambiar políticas de viaje, no es suficiente. El cambio fundamental requiere acción audaz por parte del Congreso. La esencia de las estrategias falladas en Cuba se encuentra en el Acta para la Libertad Cubana y la Solidaridad Democrática de 1996, o, el Acta de Helms-Burton. A pesar de su título oficial, Helms-Burton no hace nada para promover la libertad o la democracia en Cuba. Debe ser revocado.
La codificación de Helms-Burton del embargo estadounidense contra Cuba debe ser eliminada. Tal acción no levantaría el embargo; ni lo debe. Lo que si haría es entregarle al presidente más flexibilidad para manejar lo que podría ser una situación difícil en Cuba después de la muerte de Fidel.
Una transición exitosa de la economía fallada manejada por el régimen represivo de Castro requiere medios ordenados y transparentes para resolver disputas sobre la propiedad. Para hacerlo posible, las provisiones de Helms-Burton que pretenden colocar las disputas cubanas de propiedad en las manos de tribunales federales estadounidenses deben ser abandonadas.
Resolver disputas de propiedad
Demandas
antiguas de propiedad por ciudadanos y compañías de los EU deben ser manejadas de
la manera normal por el International
Claims Settlement Act de 1949. Las demandas por cubano-americanos que no eran
ciudadanos de EU en el momento en que su propiedad fue confiscada deben ser resueltos
por un proceso que es de, por, y para la gente cubana, y no a través de uno que
Aunque el futuro de Cuba deba ser decidido por la gente cubana en la isla, los Estados Unidos deben estar en una posición de ayudarlos por su sendero a la libertad y la democracia. Desafortunadamente, las restricciones actuales para la ayuda estadounidense de Helms-Burton requieren que los Estados Unidos esperen a la gente cubana en la meta. En lugar de esas restricciones, el Congreso debe adoptar un enfoque más parecido a la ayuda de EU a países europeos orientales después de la caída del Muro de Berlín que dirigió ayuda hacia la fomentación y la implementación del cambio.
En resumen, se necesita acción rápida para prevenir que los Estados Unidos le otorgue a Fidel Castro el regalo de despedida más irónico y trágico de una política paralizada que hace más para perpetuar su régimen decrépito de lo que él jamás podría haberse imaginado posible.
Dan Restrepo es director del Proyecto de las Américas en el Center for American Progress.
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