Las provisiones de la ley de inmigración de Alabama tendrán consecuencias de gran alcance que pueden dañar a ciudadanos y a inmigrantes. Irónicamente, en nombre de hacer cumplir las leyes de inmigración, Alabama está creando una sociedad sin ley y completamente socavando el imperio de la ley.
Las consecuencias imprevistas de la nueva ley de inmigración de Alabama tienen un profundo impacto en las operaciones del gobierno al nivel estatal y local, y afectarán a cada ciudadano y residente del estado.
La ley H.B. 56 de Alabama, aprobada el 9 de junio de 2011, es la ley antiinmigrante más severa en la nación. El proyecto de ley convierte en delito el estar sin estatus legal, requiere que los agentes del orden público comprueben los documentos de cualquier persona que sospechen que esté indocumentado, ordena que las escuelas públicas verifiquen el estatus legal de sus alumnos, anula cualquier contrato entablado con un inmigrante indocumentado, y convierte en felonía para los inmigrantes indocumentados el establecer contratos con una entidad del gobierno (incluyendo para derechos humanos básicos como tener agua conectada a su casa).
La nueva ley de inmigración de Alabama, H.B. 56, va a destruir la economía del estado. Las disposiciones de pedir documentación está causando que los trabajadores legales como los indocumentados huyan del estado, paralizando a las empresas y el flujo económico del estado.
La nueva ley de inmigración de Alabama tiene varias consecuencias potencialmente devastadoras para la salud pública.
La nueva ley de inmigración de Alabama contiene provisiones que en realidad dificultaran el cumplimiento de la ley, y hará que todos los residentes de Alabama estén menos seguros.
Además de requerir que uno “muestre los papeles” esta nueva ley obliga a los agricultores a que utilicen el sistema federal costoso y defectuoso “E-Verify” para verificar el estatus legal de cada trabajador que emplean. También impide que los agricultores usen los tribunales para hacer cumplir los contratos con un trabajador indocumentado, o un contratista. Y también convierte en criminales de felonía a cualquier agricultor que proporciona transporte, vivienda, o comida a un trabajador indocumentado.
La nueva ley de Alabama implementa medidas anti-inmigrantes extremas, incluyendo una que convierte a educadores en agentes de inmigración, escribe Natalia Mercado Violand.