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El Alto Precio de Gasolina tiene impacto notable en los Latinos y en sus Negocios

Necesitamos una reforma a nuestra política de petróleo que alivie la carga económica

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Contacto: Madeline Meth
Número de teléfono: 202.741.6277
Correo electrónico: mmeth@americanprogress.org

Por Jorge Madrid y Valeri Vazques

Las familias y los negocios latinos aguantan una carga financiera más pesada que la mayoría en la medida en que los costos del combustible aumentan. Este hecho se ve agravado por las elevadas tasas de desempleo y las decisiones presupuestarias del año fiscal del 2011 el cual retira la inversión en las opciones alternativas de transporte.

El aumento de los costos del combustible han afectado a todas las familias estadounidenses. Pero si bien muchos se están viendo obligados a reevaluar sus hábitos de conducir, la Encuesta de Gastos del Consumidor del 2009 muestra que como promedio los latinos gastaron un porcentaje más de sus ingresos en gasolina y aceite de motor que el resto de la población ese año. Ello ocurre a pesar de la evidencia tanto del Censo del 2000 como del Censo del 2010 que muestra que los latinos están más dispuestos a utilizar los transportes colectivos para reducir los gastos y ello es consecuente con el análisis del 2008 del Center for American Progress en el que se constata que, en general, “las familias de minorías gastan partes desproporcionadas de su ingreso en gasolina y combustible”. Los autores explican que en el 2006, “los hispanos y latinos fueron los más duramente golpeados, al dedicar 5,4 por ciento de sus ingresos antes de los impuestos a hacerle frente a los gastos de compra de gasolina y aceite de motor.”

Y eso es antes de que la Gran Recesión recortara 3,1 millones de empleos entre los primeros trimestres de 2007 y el 2008. Según un estudio del Centro de Investigación Pew, el desempleo se disparó en un 44,3 por ciento, lo que redujo de manera drástica las finanzas de estos nuevos desempleados estadounidenses. En el mismo estudio se comprobó que los latinos se vieron particularmente afectados:

[El aumento porcentual del desempleo] fue el más elevado entre los latinos nacidos en el extranjero en [un] 58,3 por ciento o 348,000 personas. El desempleo entre los latinos nativos aumentó en un 49,1 por ciento [o] 329,000 personas.

Y los altos precios de la gasolina vienen a hacerles más difícil su reingreso en el mercado laboral, ya que resulta cada vez más caro viajar en automóvil para asistir a varias entrevistas laborales.

El presupuesto del 2011 que fue el resultado de un compromiso entre los dos partidos políticos viene a empeorar la situación ya que este recorta las alternativas de transporte. Este compromiso le ha asestado un golpe de $4 mil millones a las opciones de transporte público que no solo habrían reducido el uso del petróleo, sino que también habrían creado millones de empleos. Esta lamentable desinversión se ha extendido a las nuevas empresas de transporte, ferrocarril y trenes de alta velocidad.

Mientras tanto, las Cinco Grandes Petroleras—BP, Chevron, ConocoPhillips, ExxonMobil y Shell—anunciaron sus ganancias correspondientes al primer trimestre del 2011 durante la última semana de abril. El total superó los $32 mil millones y se derivan de los astronómicos precios del petróleo.

Sin embargo, los precios del petróleo crudo no han sido positivos con las finanzas de los negocios de propiedad de latinos. Por el contrario, su éxito empresarial viene con una etiqueta de precio que aumenta de manera constante. En el 2007 habían 2,3 millones firmas en los Estados Unidos de latinos. El crecimiento de los negocios de propiedad de latinos de casi un 44 por ciento que se produjo a partir del 2002 se acercó al doble de la tasa nacional.

Esto representó una importante contribución económica. La Oficina del Censo de EE.UU informa que en el 2007 las firmas de propiedad de latinos:

…emplearon a 1,9 millones de personas, lo que equivale a un aumento del 25,7 por ciento desde el 2002 y sus nóminas de pagos totalizaron los $54,600 millones, para un aumento de 48,7 por ciento.

Pero actualmente el efecto paralizante de la recesión sobre los pequeños negocios en todo el país se ha visto agravado por el aumento de los costos del combustible. Casi un tercio de los negocios de propiedad de latinos se encuentran en los sectores de servicios de la construcción y las reparaciones, mantenimiento, personal y lavanderías. Existen 200,000 firmas adicionales que son empresas de transporte y almacenamiento. Estos tipos de empresas suelen depender de transportes y maquinarias pesadas que funcionan con gasolina. Por consiguiente, los costos del combustible afectan de manera severa los costos de operación de estas firmas y en algunos casos el precio galopante de la gasolina obliga a estos negocios a cerrar sus puertas.

Los conservadores quisieran convencernos de que la estrategia de explotar los recursos petroleros en EE.UU bajarán los precios de la gasolina al ampliar el abastecimiento de petróleo nacional. Desafortunadamente, esta desacertada teoría no tiene ningún efecto sobre el precio del crudo. El verdadero problema radica en la excesiva dependencia del petróleo, mercancía mundial que representa más de dos tercios del costo de un galón de gasolina.

Desde enero, los disturbios que se han producido en el Medio Oriente y el Norte de África le han dado la oportunidad a los especuladores de Wall Street de sacar provecho de los temores de una posible interrupción del abastecimiento. Jugando al azar con los precios del petróleo, el banco inversionista Goldman Sachs estima que los especuladores de Wall Street han inflado los costos a más de $20 el barril.

Mientras tanto, muchos Republicanos del Congreso siguen insistiendo en apoyar los $4 mil millones al año en franquicias tributarias mientras aceptan la inmensa mayoría del dinero del lobby de las Grandes Petroleras y en el recorte de fondos para las alternativas de combustible y el transporte.

Los precios del petróleo crudo seguirán manteniendo las billeteras de todos los estadounidenses como rehenes de las fluctuaciones del mercado mundial hasta que podamos reducir el uso del petróleo a través del aumento de la eficiencia en los vehículos, el uso de combustibles más limpios y la inversión en el transporte público. Los latinos – y todos los estadounidenses—no deberían ser esclavos al consumo de la gasolina de sus autos mientras se ven obligados a gastar sumas cada vez más altas de dinero en combustible.

Jorge Madrid es Investigador Asociado y Valeri Vásquez es asistente especial del equipo de energía para American Progress.

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Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.