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¿Se Está Moviendo América Latina a la Derecha?

FUENTE: AP/Eraldo Peres

El presidente panameño Ricardo Martinelli, izq., y el mandatario brasileño Inácio Lula da Silva, der., representa una creciente inclinación hacia la derecha en América Latina. Martinelli, un conservador, derrotó a su oponente de centro-izquierda en las elecciones de comienzos de año, mientras que el índice de aprobación del líder brasileño se mantiene alto, pero su recientemente anunciada sucesora, Dilma Rousseff, sigue rezagada en las encuestas.

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Hace casi media década la historia política dominante en América Latina era la creciente fuerza de movimientos izquierdistas, también conocida como el “ascenso de la izquierda,” y una serie de victorias electorales por candidatos de la izquierda alrededor de la región. Pero ahora que la región está entrando en una nueva ola de elecciones parlamentarias y presidenciales, la balanza puede que se esté inclinando lejos de la tendencia izquierdista ya que un gran número de sondeos revelan que los candidatos conservadores están a la cabeza en varios países donde un presidente de la izquierda está en el poder. También ya se han visto victorias electorales de conservadores en varios países donde habían presidentes o mayorías en el congreso con tendencia a la izquierda.

Estos nuevos sucesos tal vez sugieren una tendencia general en la región que puede ser el resultado del impacto de la crisis económica mundial en América Latina. Pero políticos y analistas de la región deberían preguntarse si los vencedores de las elecciones atenderán los problemas de la región, los cuales van más allá de la ideología y la recesión global

La crisis económica que comenzó en 2008 ha llegado a casi todas partes del mundo, y America Latina no ha sido la excepción. Unos de los principales efectos en la región es la reducción de remesas que enviaban los trabajadores de países industrializados. Después de recibir cerca de $70 mil millones en envíos en 2008, un nuevo estudio proyecta que la región recibirá solo $62 mil millones en 2009.

Y mientras la región en general estaba mejor preparada para enfrentar los efectos de la crisis tras seis años consecutivos de crecimiento económico, la recesión económica mundial resultó en un fuerte declive en la demanda para las exportaciones más importantes de la región, como el petróleo, la soya, y el cobre, resultando en alto desempleo. Después de mantener un crecimiento regional del producto interno bruto de 4.2 por ciento en 2008, se espera que el crecimiento de América Latina baje a -1.9 por ciento en 2009 con niveles del desempleo llegando al 9 por ciento.

Todavía no está claro si lo que se ve como una nueva tendencia hacia la derecha en la política latinoamericana es la respuesta regional a la crisis económica global, ya que un estudio de recientes elecciones y encuestas no da resultados conclusos.

Por un lado está la reciente elección presidencial en Panamá y las elecciones parlamentarias en Argentina, cuyos candidatos conservadores en la oposición derrotaron a sus rivales. El 3 de mayo de este año Ricardo Martinelli derrotó a la sucesora elegida por el ex mandatario Martín Torrijos—la ex Ministra de Vivienda Balbina Herrera—alzándose con el 60 por ciento del voto popular. Martinelli basó su campaña en una plataforma enfatizando la necesidad de combatir la creciente inseguridad pública y proveer soluciones empresariales a los retos impuestos por la crisis económica global que empezó en 2008.

Las recientes elecciones parlamentarias en Argentina fueron un duro golpe para la Presidenta de la Izquierda Cristina Fernández de Kirchner y el gobernante Partido Peronista, el cual perdió escaños en ambas cámaras del congreso. Vista por muchos como un referendo al gobierno de Fernández de Kirchner, el Partido Peronista fue derrotado en las cinco provincias más grandes de Argentina y el esposo de Fernández de Kirchner—el ex mandatario Néstor Kirchner—perdió la batalla por un puesto en el congreso de Buenos Aires. El gobierno ha perdido bastante apoyo por haber nacionalizado el sistema de pensiones y por aumentar impuestos hacia exportadores de agricultura durante el declive económico global, lo cual resultó en cuatro meses de protestas y paros.

Pero también están los casos de Brasil y Chile, donde los presidentes de la izquierda siguen siendo populares, pero recientes encuestas sobre las próximas elecciones presidenciales demuestran que la oposición y candidatos más conservadores las están encabezando. En Chile la presidenta socialista Michelle Bachelet mantiene un índice de aprobación del 73 por ciento. Pero actuales encuestas sobre las próximas elecciones presidenciales en diciembre de este año señalan que el candidato de la oposición conservadora Sebastián Piñera va por encima del sucesor elegido de Bachelet, el ex Mandatario Eduardo Frei, con casi 10 puntos porcentuales.

Los índices de aprobación del presidente izquierdista brasileño Inácio Lula da Silva se mantiene encima de 75 por ciento y se ubica entre los más altos de la región. Pero similar a la situación en Chile, la recientemente anunciada sucesora de Lula, la Jefa del Gabinete Dilma Rousseff, sigue de cerca al Gobernador Estatal de São Paulo Jose Serra, un candidato opositor, por 20 puntos aproximadamente. Las elecciones presidenciales brasileñas del 2010 todavía están a más de un año—suficiente tiempo para que Rousseff cierre la brecha en la preferencia de los votantes—pero el hecho de que un candidato en la oposición está destacándose en las encuestas mientras Lula se mantiene ampliamente popular es notable.

Y también está el caso de México, donde el partido gobernante conservador, el Partido Acción Nacional, o PAN, perdió las elecciones de medio mandato de julio 2009 frente al Partido Revolucionario Institucional, o PRI—un partido más centrista o izquierdista que el PAN. México ha sido negativamente afectado por la crisis económica debido a su proximidad e interdependencia económica con los Estados Unidos. Mientras varios factores influyen la política electoral mexicana—tales como altos índices de inseguridad pública y la violencia resultante de la presencia de poderosas organizaciones narcotraficantes—el pésimo rendimiento económico durante el último año claramente tuvo un impacto en los resultados electorales.

La lección para los políticos y analistas latinoamericanos es que el predecir si los candidatos conservadores o de la izquierda ganen en esta próxima ronda de elecciones es secundario a si es que los ganadores de estas contiendas electorales proveen o no soluciones a los problemas de la región, los cuáles aparte de los efectos de la crisis económica incluyen la corrupción, inequidad, debilidades institucionales, y la creciente inseguridad publica. Si los partidos regentes y gobiernos no atienden adecuadamente a la gama de problemas para el próximo ciclo electoral —en vez de solo enfocarse en la situación económica de hoy—podremos ver una respuesta electoral que favorezca a candidatos opositores alrededor de la región, sin importar su ideología.

Mientras que el proceso democrático se desarrolla en cada país de manera transparente, se espera que la historia dominante en el ámbito político en esta nueva ronda de elecciones no será otra interpretación del “ascenso de la izquierda” o el “regreso de la derecha”, pero que por el contrario se enfocará en cómo los nuevos gobiernos cumplirán con su promesa para un mejor futuro del pueblo latinoamericano.

Stephanie Miller es consultora sobre temas relacionados con los EE.UU. y Latinoamérica para el Center for American Progress.

Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.