CAP in English
Small CAP Banner

Una Decisión Histórica Sobre Cuba

FUENTE: AP/Eduardo Verdugo

Los jefes de estado y las autoridades de los países miembros de la Organización de Estados Americanos, OEA, asisten a la XXXIX Asamblea General en San Pedro Sula, Honduras, el 3 de junio de 2009. La OEA anunció el miércoles pasado que ha revocado la medida que suspendía la membresía de Cuba a la organización desde 1962. Sin embargo, no se sabe aún si Cuba tenga intenciones de reintegrarse al sistema interamericano.

    IMPRIMIR:
  • print icon
  • COMPARTIR:
  • Facebook icon
  • Twitter icon
  • Share on Google+
  • Email icon

Read in English

Los representantes de los 34 países que forman parte de la Organización de Estados Americanos (OEA) se reunieron en Honduras el miércoles pasado y votaron para revocar la expulsión de Cuba del grupo. El voto histórico pone un punto final a la expulsión de 47 años y marca un posible cambio importante en las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica.

La disposición de la administración Obama de aceptar la reintegración de Cuba al sistema interamericano—con la condición de que Cuba adopte valores democráticos—fue apoyada abrumadoramente por los países de Latinoamérica y el Caribe. Y fue vista por muchos—incluyendo el Presidente de Honduras José Manuel Zelaya Rosales—como un fin a la mentalidad arraigada en la Guerra Fría que dominaba la política internacional de EE.UU. hacia America Latina por años después del fin de la guerra. Ahora que Washington ya no es el mayor obstáculo de la reintegración de Cuba a la OEA, todo depende de que Cuba haga las reformas necesarias para respetar los principios que forman parte central del sistema interamericano.

El voto que permite el ingreso de Cuba a la OEA ocurrió después de un debate acalorado y de negociaciones intensas entre los estados miembros de la organización. Durante el debate, Estados Unidos dejó en claro que Cuba debe adquirir un compromiso inequívoco para implantar normas democráticas y el respeto de los derechos humanos antes de reintegrarse al sistema interamericano. Washington amenazó de que sin tal compromiso, suspendería el financiamiento a la OEA, el cual representa aproximadamente el 60 por ciento del presupuesto de la organización.

Venezuela y Nicaragua respondieron a los Estados Unidos argumentando en contra de cualquier tipo de condiciones hacia Cuba. El impasse amenazaba con fracturar la organización, pero negociaciones de último minuto entre funcionarios de ambos lados produjo un compromiso. Cuba tiene el permiso de reentrar al grupo, pero primero tiene que iniciar un dialogo con la organización y expresar su deseo de unirse al sistema interamericano. Cuba debe después participar en la organización “en conformidad con las prácticas, propósitos, y principios de la OEA.

Lo que falta aquí es una referencia específica a la Carta Democrática Interamericana del 2001 de la organización, la cual hace un llamado para que todos los estados miembros explícitamente adopten la democracia. Pero existe un respeto implícito a la Carta Democrática del grupo de 1966, la cual requiere que todos los estados miembros cumplan con los elementos esenciales de la democracia representativa. Cuba entonces necesitaría tomar pasos concretos hacia la adopción de principios democráticos que forman la base del sistema interamericano-empezando con la liberación de presos políticos.

La OEA ha levantado la suspensión de Cuba con el visto bueno de los Estados Unidos. Ahora es el turno del gobierno cubano de demostrar que está listo y que tiene la voluntad de cumplir con las reglas que gobiernan el sistema interamericano. Sin embargo, Cuba básicamente dijo “gracias pero no.” El gobierno cubano difundió un comunicado por la televisión cubana a horas después de que se hicieron públicos los resultados del voto, clarificando que Cuba no pidió regresar a la OEA y que no quiere hacerlo.

¿Entonces en qué queda la OEA, los Estados Unidos, Cuba, el resto de America Latina y el Caribe?

La composición final de la OEA se queda sin definir, pero el voto quizás ha ayudado a impulsar una reconciliación simbólica entre los Estados Unidos y el resto de las Américas. Ahora que Washington ya no es visto como el más grande impedimento de la reintegración de Cuba al sistema interamericano, el resto de America Latina y el Caribe podrían estar mas dispuestos a ver que el Presidente Barack Obama está cumpliendo con su promesa de forjar una nueva era de cooperación con la región. Si es así, el voto marcaría un momento decisivo en las relaciones entre EE.UU. y America Latina. Y podría ocurrir que una nueva era de colaboración no solo sea posible pero tal vez se convierta en realidad.

Stephanie Miller es consultora sobre temas relacionados con los EE.UU. y Latinoamérica para el Center for American Progress.

Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.