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Cómo las propuestas para reducir el déficit afectaran a las comunidades de color

Informes recientes demuestran que recortes a Medicaid y al Seguro Social pondrá a estos grupos en gran riesgo

FUENTE: AP/J. Scott Applewhite

Miembros del panel de Comité sobre la Reducción del Déficit conducen una audiencia pública en el Capitolio en Washington el 26 de Octubre del 2011.

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Los 12 miembros del panel en el Congreso encargado de reducir el déficit, también conocido como el súper-comité, se está acercando rápidamente a la fecha límite del Día de Acción de Gracias para encontrar una cantidad adicional de por lo menos $1,2 billones en ahorros de déficit en los próximos 10 años. Desafortunadamente, los miembros se encuentran en un callejón sin salida bastante familiar considerando los impuestos frente a los recortes de gastos de programas importantes, como Medicaid y el Seguro Social.

Dos informes recientes explican porque un plan de reducción del déficit que incluye recortes significativos en estos programas pondría a las comunidades de color en gran riesgo.

Medicaid y las comunidades de color

El primer informe titulado “Medicaid: un salvavidas para los afroamericanos y los latinos con graves necesidades medicas”, concluye que Medicaid desempeña un papel critico para la gente de color. Décadas de investigación revelan disparidades raciales y étnicas, y muestran que los afroamericanos, los latinos, y algunas poblaciones de asiáticos-americanos sufren de una grave brecha en cuanto a la salud.

Aproximadamente 46 por ciento de los beneficiarios de Medicaid son personas de color, y si este programa no existiera, 25 millones de personas de color adicionales no tendrían seguro médico. Sin embargo, para individuos con graves necesidades médicas, recortes al Medicaid, serían más graves, porque el servicio interrumpido y necesidades médicas no cubiertas con frecuencia resultan en consecuencias costosas y a veces mortales.

El informe revela que Medicaid proporciona cobertura para una parte importante de los afroamericanos y los latinos que padecen graves necesidades médicas.

Esta es la razón porque los posibles recortes a Medicaid, un programa que no solamente ayuda a las comunidades de color de manera desproporcionada sino también proporciona seguro médico a 60 millones de estadounidenses de bajos ingresos, tienen que tomarse en serio.

Por ejemplo, los conservadores en el Congreso sugieren que se usan las subvenciones en bloque para financiar Medicaid para reducir el gasto federal: el liderazgo de la Cámara incluyó una propuesta así en su presupuesto, y los conservadores del comité de Finanzas en el Senado recientemente presentó un plan al comité de déficit que también sugiere las subvenciones en bloque.

Sin embargo, las subvenciones en bloque – pagos únicos del gobierno federal a los estados – modificarían el programa de manera fundamental y colocarían los riesgos financieros y los costos en los estados. Los estados tendrían que aportar más de sus propios fondos (poco probable), o reducir el número de inscritos (muy probable).

Además, el uso de las subvenciones en bloque para varios programas anti-pobrezas ha sido parte de la agenda conservadora por un par de décadas. Defensores progresistas anti-pobrezas mantienen que estas propuestas típicamente incluyen recortes de fondos y una disminución en la calidad de los servicios. La subvención en bloque TANF, por ejemplo, establecida en 1996, ejemplificó el fracaso de la estructura de la subvención en bloque. Cuando ocurrió la Gran Recesión, la estructura de subvención en bloque de TANF resultó en una red de seguridad muy debilitada incapaz de responder eficazmente a la creciente necesidad.

La implementación de las subvenciones en bloque para Medicaid sería igualmente ineficaz. Y porque las comunidades de color dependen desproporcionadamente de Medicaid para el seguro médico, los recortes afectarían a estas comunidades más.

El Seguro Social y las comunidades de color

El segundo informe, “Un plan para un nuevo futuro: El impacto de la reforma de la Seguridad Social para la gente de color” fue publicado por la Comisión para Modernizar la Seguridad Social. El informe sostiene que los beneficios de la Seguridad Social no deben ser incluidos en las propuestas para reducir el déficit porque estas medidas perjudicarían a las personas de color de manera desproporcionada.

Los autores del informe afirman que estos beneficios son especialmente importantes para los trabajadores de color y las familias de color porque ellos son los más vulnerables a la inestabilidad económica, y tienen una menor probabilidad de poseer riqueza. Actualmente, más de 25 por ciento de los afroamericanos y los latinos dependen de estos beneficios por más de 90 por ciento de sus ingresos familiares. Como nos acercamos más y más a convertirnos en un país en que las comunidades de color constan de la nueva mayoría, los beneficios de Seguridad Social serán esenciales para proteger a estas comunidades de la pobreza.

El informe revela que las personas de color usan el Seguro Social de forma distinta que los blancos. Por ejemplo, la gran mayoría de los blancos (74 por ciento) lo usan primordialmente por los beneficios de jubilación. Sin embargo, 45 por ciento de todos los beneficiaros afroamericanos, y 58 por ciento de los “otros” beneficiarios (que no son ni afroamericanos ni blancos) usan el programa por sus beneficios de supervivencia y de discapacidad.

Esta cifra indica factores socioeconómicos como un bajo nivel de educación, y los efectos de la segregación ocupacional, donde las personas de color tienen más probabilidades de trabajar en un empleo que exige mucho esfuerzo físico que podría resultar en una discapacidad temporal o permanente.

Las disparidades raciales y étnicas en las expectativas de vida también subrayan por qué los beneficios de la Seguridad Social son tan importantes para las comunidades de color. Dado las expectativas de vida más largas de los asiático-americanos y los latinos, el ajuste anual por el costo de la vida es especialmente importante para estas comunidades. El ajuste hace que sus beneficios mantengan su poder adquisitivo durante más tiempo. Por otra parte, los afroamericanos y nativos americanos, que tienen menor esperanza de vida que los blancos, aprecian el componente de jubilación anticipada, que permite a los trabajadores a jubilarse a los 62 años de edad.

En resumen, el informe sostiene que la Seguridad Social no debe formar parte de los debates acerca de la reducción del déficit. El programa no sólo garantiza el bienestar de un Estados Unidos de creciente diversidad, pero, por ley, el programa de Seguridad Social no puede contribuir ni un solo centavo a la deuda nacional.

En lugar de castigar a un programa que ha sido fiscalmente responsable en el cumplimiento de sus propias obligaciones, la Comisión para Modernizar la Seguridad Social sugiere una reforma que fortalecería el programa sin sacrificar la seguridad económica para los trabajadores en el futuro.

Un buen número de las recomendaciones de política del informe de CMSS también coinciden con un informe anterior del Center for American Progress sobre cómo fortalecer el programa de Seguridad Social. Los dos están de acuerdo en las recomendaciones de política como eliminar el tope en las contribuciones de ingresos, aumentar los beneficios para los estadounidenses de más de 85 años, tratar todos los planes de reducción de salarios como los 401(k)s, proveer créditos para trabajadores que tienen que cuidar un familiar, y crear un nivel mínimo de beneficios.

Más información sobre la propuesta de CAP para modernizar a la Seguridad Social está disponible aquí.

Mirando hacia el futuro

A medida que la fecha límite del super-comité se acerca, es imprescindible vincular la resistencia a la desigualdad que vemos en el creciente movimiento de Ocupemos a Wall Street con los debates acerca de la reducción del déficit. Después de todo, un presupuesto refleja las decisiones y las prioridades que queremos hacer como nación. ¿Queremos proteger los descuentos tributarios para los más ricos mientras sacrificamos a los programas como Medicaid y Seguridad Social que les ayudan a la clase media y los pobres a simplemente sobrevivir? ¿O queremos encontrar un enfoque balanceado en cuanto a los impuestos y los gastos que garantizará la prosperidad compartida para 100 por ciento de estadounidenses?

Los manifestantes de OWS se unen bajo un llamado a la igualdad – algo que con un poco de suerte no caerá en oídos sordos durante los debates sobre la reducción del déficit. No obstante, los conservadores siguen clamando recortes en los fondos federales para la educación, servicios humanos, y programas laborales que ayudan a la clase media a medida que protegen los descuentos tributarios para los estadounidenses más ricos y las compañías altamente rentables.

Aunque el movimiento OWS inicialmente recibió críticas por no incluir a suficientes manifestantes de color – a pesar del hecho de que muchas veces las personas de color son los más vulnerables económicamente a los recortes de los programas de servicios sociales y el creciente desempleo – el movimiento ha experimentado un reciente aumento en la diversidad. Esfuerzos como Ocupemos al Barrio tratan de atraer a más gente de color a la conversación, mientras comités y equipos especiales con personas de color han estado trabajando en varios ciudades para mostrar que el 99 por ciento es un sector amplio del pueblo estadounidense.

Mirando hacia el futuro, seguirá siendo vital para este movimiento que representen e incluyan a las personas más afectadas por las prioridades distorsionadas de los conservadores en el Congreso: las comunidades de color.

Julie Ajinkya en una analista de política en el Center for American Progress.

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Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.