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Los Latinos Dejaron Su Huella

Los latinos respondieron de manera contundente en las elecciones de mediano periodo

FUENTE: AP/Jae C. Hong

El Sen. Harry Reid (D-NV) da un discurso despues de vencer a Sharron Angle para ganar la reeleccion el martes, 2 de noviembre 2010 en Las Vegas.

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Los votantes latinos tenían mucho por lo cual sentirse indignados en la elección de mediano término. Los ataques anti-inmigrantes alcanzaron un nuevo punto bajo en esta temporada de campaña y la respuesta de los votantes latinos ha causado repercusiones importantes. Su participación electoral protegió a los senadores titulares de Nevada, Colorado y California y fue decisiva para mantener el equilibrio de poder en la cámara alta. Su voto también afectó las campañas de los gobernadores en varios estados donde acudieron a las urnas en gran número a favor de los demócratas que los defendieron. Digno de destacarse fue también el hecho de que se mostraron decididamente más fríos hacia los candidatos republicanos latinos que no se manifestaron firmemente en apoyo de la reforma migratoria.

A través de sus votos y en encuestas preelectorales los latinos demostraron que estaban ofendidos por el negativo discurso político anti-inmigrante y anti-latino. La inmigración se elevó al primer nivel de sus preocupaciones junto con sus empleos y la economía.

Comencemos por Nevada. El estado es muy conocido ya por su campaña étnicamente cargada de “nosotros contra ellos” en contra del Líder de la Mayoría del Senado Harry Reid (D-NV), que afirmaba que a Reid sólo le preocupaban los inmigrantes, a quienes pintaban repetidamente en los anuncios como tenebrosos matones de piel oscura frente a gente de piel blanca vulnerable.

Durante años el Sen. Reid ha trabajado para adelantar la reforma integral así como el DREAM Act (la ley del sueño), un proyecto de ley que ofrece condición legal a jóvenes que van a la universidad o sirven en el ejército. La amplia legislación nunca se materializó y el DREAM Act se estancó, pero los votantes latinos decepcionados todavía sabían quién era su defensor cuando se levantaron en defensa de Reid en contra de la enconada virulencia de la campaña.

Cuando los oponentes de Reid tergiversaron su hoja de servicios legislativos e incluso instaron a los latinos a que no votarán, los votantes latinos ya habían tomado su decisión. Ellos votaron a un nivel más elevado que en las elecciones generales presidenciales del 2008. Los latinos integraban cerca del 12 por ciento del electorado de Nevada en el 2008. Este año, las encuestas a boca de urna mostraban que habían alcanzado un 15 por ciento total del electorado.

Latino Decisions, firma encuestadora e investigadora nacional, realizó una encuesta en la víspera de la elección del electorado latino en ocho estados para lograr una imagen más precisa del entusiasmo y las preferencias del votante latino que la que permiten obtener los modelos actuales de encuesta a boca de urna. La encuesta abordó una serie de deficiencias conocidas en las encuestas a boca de urna de latinos (como las barreras del idioma y los problemas de muestreo geográfico) y pronosticó una asistencia aún mayor y más apoyo a Reid que el que se reflejaba en las encuestas a boca de urna. Las encuestas a boca de urna indicaban que el 68 por ciento de los latinos votaron por Reid, por ejemplo, en tanto que Latino Decisions proyectaba que el apoyo latino se acercaba más al 90 por ciento. Lo que es indiscutible es que Reid hubiera perdido sin el voto latino.

Los votantes de Colorado rechazaron en forma sólida la campaña por la gobernación del ex Representante Republicano Tom Tancredo, temprano y ardiente oponente de la inmigración legal e indocumentada. En su lugar, ellos eligieron al Demócrats John Hickenlooper. Los Demócratas de Colorado ganaron en general el respaldo de los hispanos por un margen de 2 a 1, según la encuesta a boca de urna del Día de la Elección y la asistencia del votante latino a las urnas fue del 12 por ciento, lo que indica que subió comparado con el 9 por ciento que alcanzó en la última elección de mediano término del 2006.

Una de las contiendas que genero más nerviosismo fue la campaña del Senado en Colorado donde el demócrata Michael Bennet, que buscaba su primer período de mandato completo, derrotó al candidato republicano retador Ken Buck por exiguo margen. La clave de la victoria de Bennet estuvo en los condados con grandes poblaciones hispanas como Adams, Pueblo y Denver, donde Bennet aventajó a Buck por un margen de 7-a-47 puntos. La encuesta en víspera de la elección realizada por Latino Decisions de los votantes hispanos mostró que Bennet fue favorecido por encima de su oponente por un margen de 4 a 1.

El Gobernador de Illinois Patrick Quinn, demócrata, fue declarado el ganador sobre Bill Brady dos días después de cerradas las urnas y después de que se computaron los resultados del densamente étnico Condado Cook. Quinn fue respaldado por el 83 por ciento de los votantes latinos que salieron a votar el Día de la Elección comparado con el 13 por ciento que votó por Brady, según la encuesta de Latino Decisions.

Los latinos también ayudaron a los Demócratas a mantener dos de los cuatro escaños de la Cámara que los Republicanos se habían propuesto ganar en Arizona, lo cual fue una notable hazaña en el estado abanderado de los restriccionistas de la inmigración. Los titulares demócratas Representantes Raul Grijalva y Gabrielle Giffords ganaron contiendas apretadas precisamente gracias a la asistencia a las urnas del votante latino en esas áreas.

En estados como California donde los Demócratas ganaron campañas a nivel del estado por márgenes más amplios que los esperados, el apoyo abrumador de los latinos amplió los márgenes. Por ejemplo, la Senadora demócrata Barbara Boxer fue enviada de regreso a Washington, D.C., y el Gobernador demócrata Jerry Brown fue enviado a la Casa del Gobernador tras una elección en la que los latinos conformaron el 22 por ciento del electorado, un apreciable aumento del 19 por ciento en 2006.

En ambas contiendas de California los candidatos demócratas se mostraron respetuosos de los latinos y de los que estaban a favor de la inmigración. A diferencia de ello, la contrincante de Boxer, Carly Fiorina, apoyó la infame ley migratoria de Arizona que exige que se presenten “documentos, por favor”, en tanto que Meg Whitman, la candidata republicana a la gobernación, empleó evasivas respecto de la ley de Arizona —utilizando un sesgo diferente al dirigirse a audiencias anglohablantes e hispanohablantes—y se tropezó con problemas de doble moral al haber empleado a una niñera indocumentada.

En Nueva York, el Demócrata Andrew Cuomo fue elegido gobernador y el Senador demócrata Charles Schumer y Kirsten Gillibrand ganaron nuevos períodos de mandato al Senado. Sus márgenes de victoria oscilaron entre el 2 por ciento y el 66 por ciento, en tanto que el apoyo latino por los candidatos estuvo en el percentil 80, según encuestas del Día de la Elección. Una agresiva campaña para estimular la asistencia del votante latino en el estado de Washington puede haber catapultado de sobremanera a la Senadora demócrata titular Patty Murray a la victoria.

Los republicanos latinos Brian Sandoval y Susana Martinez ganaron sus contiendas por la gobernación en Nevada y Nuevo Mexico respectivamente y Marco Rubio ganó el escaño senatorial en la Florida. Pero sus contiendas exigen un examen más minucioso.

Primero, las tres campañas fueron notables por la ausencia de debate sobre la inmigración—verdadero tema barómetro para los votantes hispanos—y sus márgenes de apoyo del votante latino no fueron tan altos como para los demócratas nacionales, según encuesta a boca de urna y las encuestas en víspera de elección de Latino Decisions.

El apoyo latino fue endeble para estos republicanos. Esto fue particularmente cierto en Nuevo Mexico, donde sólo el 38 por ciento de los latinos apoyaban a Martinez y en Nevada, donde Sandoval recibió sólo el 15 por ciento del apoyo hispano, según Latino Decisions.

De las tres victorias republicanas hispanas en las contiendas a nivel estatal, la campaña de Rubio por el Senado en la Florida contra el independiente Charlie Crist y el Demócrata Kendrick Meek fue la más popular entre los votantes hispanos. La posición de Rubio como restriccionista de la inmigración durante la primaria republicana se neutralizó por las elusivas exhortaciones que se hicieron a los votantes con anuncios publicitarios en español que ensalzaban su herencia cubano americana.

Rasgo único de la Florida es la composición del voto hispano, sobre todo en las elecciones de mediano término, conformado en gran medida por cubano americanos de inclinación republicana que se benefician de leyes migratorias generosas que aseguran la condición legal automática una vez que llegan a los Estados Unidos. Ninguna otra nacionalidad disfruta de un trato tan preferencial como éste—de ahí que la reforma migratoria no sea tan crucial para esta comunidad. No obstante, cabe destacarse que entre los latinos no cubanos, el apoyo de Rubio fue sólo del 40 por ciento.

Una razón fundamental por la que los latinos votaron de manera abrumadora por los demócratas este año es que la comunidad percibió a los republicanos como partidarios de que se adoptaran políticas duras como la ley de Arizona y que se oponían a medidas con sentido común como el DREAM Act. Eso tendrá que cambiar si los Republicanos quieren tomar de la Casa Blanca en el 2012 de las manos del Presidente Obama, quien entiende la influencia política del voto latino. Estados como Colorado, Nevada, Nuevo Mexico y la Florida fueron cruciales para la elección del Presidente Obama en el 2008 y seguirán estando entre los estados más competitivos por el voto latino en la medida en que se amplíe el electorado hispano.

Así, pues, ¿qué debe recordarse del resultado del último martes? Quizás sean hechos tan sencillos como los anuncios de Sharron Angle, el historial de Tom Tancredo y el cantinfleo de Meg Whitman que resultaron todos terriblemente contraproducentes. A medida que nos alejamos del Día de la Elección, es posible que estas lecciones pudieran desvanecerse. Pero lo que no va a desvanecerse es el poder del voto latino: 19 millones de votantes latinos elegibles y aun más por venir.

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Angela Kelley es Vicepresidenta para Política Migratoria, Marshall Fitz es Director para Política Migratoria y Gebe Martinez es a Redactora Senior y Analista de Política de American Progress.

Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.