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El Legado del Dr. King Tiene Relevancia en la Batalla del Presupuesto Hoy

Legisladores deberían enfocarse en ayudar a aquellos en necesidad cuando enfrentan el déficit

FUENTE: AP

Martin Luther King Jr. durante su discurso “Yo Tengo un Sueño” en el Monumento a Lincoln en Washington, D.C. El Dr. King será honrado con un memorial dedicado a su memoria en Washington, D.C.

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Este domingo se conmemora el 48vo aniversario del discurso "Yo Tengo un Sueño" del Dr. Martin Luther King Jr., que cierra una jornada de homenajes en la que se le honró con la inauguración de un memorial dedicado a su memoria en Washington, D. C. Muchos de sus llamados a la acción conservan su relevancia hoy, particularmente uno de sus objetivos más emblemáticos: enfrentar las cifras alarmantes de estadounidenses que viven en la pobreza.

En la década de 1960s, los estadounidenses tenían un gobierno que se había negado a otorgarles los derechos humanos fundamentales a su pueblo. Con el tiempo, tras batallas en los ámbitos legales y políticos, se aprobaron leyes como la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Ley de Igualdad de Oportunidad en el Empleo de 1972. Pero, a pesar de estos grandes logros, la lucha continuó debido a que muchos norteamericanos de todos los orígenes raciales seguían viviendo por debajo del nivel de pobreza.

Así, en 1967, el Dr. King y la Conferencia del Liderazgo Cristiana Sureño decidieron organizar y liderar la Campaña de los Pobres para combatir la pobreza. La meta era presionar al Congreso para que promulgara una “Declaración de Derechos Económicos” que estableciera el modo en que el gobierno federal enfrentaría y resolvería el problema de la pobreza en el país. En ella se hacía un llamado a ofrecer pleno empleo, vivienda accesible, salarios dignos y razonables y oportunidades de educación equitativas para los pobres. Ello generó un impulso en todo el país, pero desafortunadamente la campaña terminó prematuramente debido al trágico asesinato del Dr. King y la falta de organización para dar continuidad a los esfuerzos.

Sin embargo, la lucha contra la pobreza continúa en el 2011 con las elevadas tasas de pobreza y desempleo derivadas de la Gran Recesión y las constantes batallas en el Congreso contra los recortes a los programas que proporcionan la mayor ayuda a los que más la necesitan

Pese a que quedó truncada la campaña del Dr. King contra de la pobreza, el gobierno ha desempeñado un papel al ayudar a muchas familias y personas a escapar de los peligros de la pobreza desde que el Presidente Lyndon Johnson declarara la guerra contra la pobreza en 1964. Y ello ha hecho la diferencia. Según el Censo de los EEUU, la pobreza es más baja en este momento (14,3 por ciento) en que nos recuperamos de una de las mayores crisis económicas de nuestra nación que en 1960 (22,2 por ciento).

Aunque está claro que aún queda más trabajo por hacer, los programas sociales son los que previenen que millones de personas padezcan de inseguridad alimentaria, desempleo y mendicidad como consecuencia de la Gran Recesión. Las inversiones hechas bajo la Ley de Recuperación y Reinversión Estadounidense (ARRA, por sus siglas en inglés) en el programa de Asistencia de Nutrición Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés) contribuyeron a prevenir que un estimado de medio millón de hogares de bajos ingresos padecieran de inseguridad alimentaria en el 2009. Tomados en su conjunto, la Ley ARRA y el programa SNAP son ejemplos de cómo las inversiones agresivas pueden ayudar a mejorar las vidas del pueblo estadounidense, cumpliéndose así el sueño del Dr. King de aliviar la pobreza en Estados Unidos.

En las próximas semanas el supercomité del Congreso se reunirá para tomar decisiones importantes para reducir el déficit nacional. Nosotros sabemos que podemos reducir la pobreza y a la vez equilibrar el presupuesto, como lo demuestra el plan del Center for American Progress. Pero para lograrlo, los legisladores deben dejar a un lado la guerra partidista y deben enfocarse en cómo podemos mejorar las vidas de todos los estadounidenses, sobre todo la de los más vulnerables. Deben enfrentar la realidad de que tienen la obligación de actuar con prontitud y deben comenzar a elevar los ingresos con el fin de prevenir los recortes en áreas como la de los fondos destinados a luchar contra la pobreza, que muchos estadounidenses siguen apoyando y que pueden ser la diferencia para muchos estadounidenses que luchan por subsistir.

Como lo dijo el Dr. King: “Siempre es el momento correcto para hacer lo correcto”.

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Jasmin Jones es la Asistente Especial de Asuntos Exteriores de American Progress.

Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.