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Necesitamos Hacer Más para Combatir la Pobreza

Los datos del Censo resaltan la necesidad que el Congreso tome pronta acción

FUENTE: AP/Al Goldis

Alline Anderson, arriba, es una madre de 58 años de edad con cuatro hijos quien calificó para el crédito por ingreso de trabajo. El Congreso necesita ubicar una manera de extender reformas como las que se hicieron al crédito por ingreso de trabajo que permitió a que familias con tres o más hijos, como los Anderson, tengan un crédito más grande que refleja el más alto costo de criar a un hijo adicional.

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Esta semana la Oficina del Censo publicó datos sobre la pobreza e ingresos del 2009, los cuales revelan que el año pasado 3.7 millones de personas adicionales se ubicaron bajo los niveles de pobreza, alcanzando un total de 43.6 millones—la cifra más alta desde que el Censo comenzó a publicar dichos datos desde 1959.

Ya hemos visto titulares insistiendo que “La Pobreza Aumenta Bajo la Administración de Obama”. En realidad, esta tendencia resultaría aún peor si no se contara con el liderazgo de la actual administración. La Ley de Reinversión y Recuperación del 2009 permitió dar un paso firme, así creando o salvando entre 1,4 millones y 3,3 millones de trabajos de acuerdo a un análisis publicado por la Oficina de Presupuesto del Congreso, la cual no pertenece a ningún partido político. La Ley de Recuperación también se enfocó en combatir la pobreza, y las iniciativas como la reforma al cuidado de la salud y la recientemente aprobada agencia de protección financiera al consumidor eventualmente ayudará a millones de familias a lograr una seguridad económica y expandir la clase media.

Pero no podemos hacer alarde de tales logros cuando más de uno de cada cinco (20.7 por ciento) de los niños estadounidenses vivieron en la pobreza el año pasado, y las disparidades raciales y de las minorías se ampliaron a un ritmo alarmante. Todavía hay mucho trabajo por hacer y necesitamos que nuestros líderes electos decreten medidas que nos ubiquen en el camino adecuado para cambiar estas cifras inquietantes.

Una de las cosas más importantes que el Congreso puede hacer por las familias de bajos ingresos es crear trabajos y afianzar que las familias trabajadoras no tengan que criar sus hijos en un ambiente de pobreza. Pero también debemos tomar pasos para involucrar a las familias de bajos ingresos en estos empleos, ofrecerles el apoyo que se necesita para posicionarse en el mercado laboral, y asegurar que las familias que pasan por tiempos difíciles tengan recursos para apoyarlos toda vez que comiencen a recuperarse económicamente.

Afortunadamente, el Congreso tiene dos oportunidades para promulgar políticas que darían pasos agigantados hacia estos objetivos, pero el tiempo se está agotando. Un instrumento para crear empleo denominado el Fondo de Emergencias de TANF caducará el 30 de septiembre, forzando a los estados a terminar exitosas sociedades con el sector privado que ya había creado cerca de 250,000 trabajos para familias de bajos ingresos. El Congreso debe extender el Fondo de Emergencias de TANF para el próximo año y permitir la continuación de este innovador programa de empleos.

El Congreso también puede ayudar a las familias trabajadoras de bajos ingresos en el próximo debate sobre los impuestos. El año pasado el Congreso realizó importantes reformas en dos créditos fiscales que ayudan a las familias trabajadoras a cumplir con sus obligaciones a fin de mes: El Crédito por Ingreso del Trabajo (o EITC por sus siglas en inglés) y el Crédito de Impuesto por Niño (o el CTC, por sus siglas en inglés). El Congreso reformó una disposición del EITC que penalizaba a los trabajadores de bajos ingresos quienes se casaban y permitían a las familias de tres o más niños a ganar un crédito más alto que refleje el alto costo de criar un(a) hijo(a) adicional. El Congreso permitió que el CTC fuese ampliamente disponible para padres trabajadores de bajos ingresos al concederles la oportunidad de contar la mayoría de sus ingresos al calcular su crédito en lugar de contar arbitrariamente solamente los ingresos por encima de los $8,500.

Aunque es probable que el Congreso extienda estas reformas, será necesario encontrar vías para pagar una extensión de la reforma que ofrezca un crédito más grande para familias de tres o más hijos y que les permita contar todos sus ingresos para determinar el CTC. Estas reformas harán más por impulsar la economía y ayudará a las familias, en vez de extender los recortes de impuestos que impuso la administración Bush para el 2 por ciento de los ricos estadounidenses, una política que se ubica en último lugar entre las formas de fomentar el crecimiento económico.

Gran parte del aumento de la pobreza el año pasado fue causa de los prolongados efectos de la Gran Recesión. No causa sorpresa el hecho de que más personas han caído en la pobreza mientras que el desempleo se mantiene cerca de una cifra récord. Estas tendencias afectaron a todos, pero tuvo un efecto particularmente devastador en las comunidades de color, quienes consecuentemente sufrieron desproporcionadas tasas de pobreza en 2009. La tasa de pobreza entre los blancos no-hispanos aumentó de un 8.6 por ciento a un 9.4 por ciento, pero para los afroamericanos e hispanos el porcentaje de los que viven en la pobreza tuvo un mayor crecimiento, de un 24.7 por ciento a un 25.8 por ciento para los afroamericanos y un 23.2 a un 25.3 para los latinos.

No obstante, cabe recordar que la pobreza se convirtió en problema mucho antes de la Gran Recesión. Entre 2003 y 2007 experimentamos la primera “recuperación” económica a la vez que la productividad y las utilidades aumentaron, pero la pobreza tuvo un alza y los ingresos medios cayeron. La clase media y las familias de bajos ingresos no se beneficiaron de las ganancias acrecentadas durante la última década, lo cual fue debido a las fallidas políticas económicas de la administración Bush y el enfoque en el recorte de impuestos para los ricos que no condujeron a un crecimiento en la inversión o creación de empleos.

Debemos y podemos hacer las cosas bien esta vez. Half in Ten le pide a nuestro gobierno que establezca una meta nacional para reducir la pobreza a la mitad para la próxima década y esta meta provee este enfoque. Conforme reconstruimos nuestra economía, debemos abordar las causas más arraigadas de la pobreza. Esto significa crear más trabajos con salarios aceptables, fortalecer los apoyos laborales e invertir en nuestros niños a tiempo para que todos podamos participar en la economía.

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Melissa Boteach es directora de Half in Ten para American Progress.

Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.