CAP in English
Small CAP Banner

Mitos y Realidades: Revocar “Don’t Ask, Don’t Tell”

Desmintiendo Falsos Conceptos

FUENTE: AP/Manuel Balce Ceneta

El secretario de defensa Robert Gates (izq.) y el Almirante Michael Mullen brindan testimonio en Capitol Hill el pasado 2 de febrero ante el Comité de Servicios Armados durante una audiencia sobre  "Don't Ask, Don't Tell". Tanto Gates como Mullen apoyan plenamente la decisión de la administración Obama de trabajar con el Congreso para revocar la ley este año.

    IMPRIMIR:
  • print icon
  • COMPARTIR:
  • Facebook icon
  • Twitter icon
  • Share on Google+
  • Email icon

Read in English

La política “Don’t Ask, Don’t Tell” (No preguntar, no decir) del ejercito de EE.UU., la cual prohíbe que los gays y lesbianas presten servicio militar debería ser revocada—es discriminatoria, causa que miles de hombres y mujeres capacitados sean expulsados de las fuerzas armadas, y disuade a muchos más de servir a su país. Más aun, un nuevo informe de CAP demuestra que la revocación es respaldada por líderes civiles y militares de alto rango, miembros del servicio, y la opinión pública estadounidense.

Pero los proponentes de “Don’t Ask, Don’t Tell” siguen argumentando que la prohibición debería continuar porque el revocárla perjudicaría la preparación militar y la cohesión del grupo, afectaría el reclutamiento, y requeriría un largo y complejo proceso de revocación, entre otras cosas. Sin embargo, una investigación de estudios existentes y las experiencias de aliados quienes han revocado sus prohibiciones, demuestra que estos argumentos son erróneos y sin fundamento.

Mito: El revocar “Don’t Ask, Don’t Tell” (No preguntar, no decir) y el permitir que los hombres gay y las lesbianas sirvan abiertamente en las fuerzas armadas sería un proceso complicado y de mucho tiempo.

Realidad: Muchas de las reglas y regulaciones existentes del ejercito ya son neutrales con respecto a la orientación sexual, por lo que no necesitarían ser cambiadas si “Don’t Ask Don’t Tell” fuese revocada. Por ejemplo, las regulaciones actuales del ejército sobre el acoso sexual no especifican el sexo o la orientación sexual de las personas involucradas. Algunos ajustes y actualizaciones a las regulaciones serán necesarios, pero el buen liderazgo y la aplicación consistente de la ley podrían facilitar la transición hacia un ejército que permita a los gays y lesbianas servir abiertamente. El reporte de CAP traza los cambios regulatorios que necesitarían ocurrir después de la revocación.

Nuestros aliados en el Reino Unido, Canadá, e Israel hicieron una transición hacia políticas abiertas e ilimitadas rápidamente y sin problemas. El ejército británico notó que la transición no tuvo mayores complicaciones en sólo seis meses después de la revocación. El cambio en Canadá fue descrito como “algo anticipado”. La iniciativa de la Fuerza de Defensa de Israel para eliminar toda discriminación en contra de los gay y las lesbianas fue bien recibido por el ejercito y la población en general, resultando en una transición sin complicaciones.

En pocas palabras, la transición al servicio abierto no requirió de un proceso extenso en ninguno de estos países.

Mito: Dejar que los gays y lesbianas sirvan abiertamente socavaría la cohesión de unidad y la preparación militar.

Realidad: Permitir a los miembros del servicio abiertamente gay y lesbianas no socavará la cohesión o preparación, y las experiencias de nuestros aliados son una buena guía. Comandantes en el Reino Unido han manifestado que la decisión de permitir el servicio abierto no “tuvo un impacto tangible en la efectividad operacional, la cohesión del equipo o la vida del servicio en general”. El personal del Departamento de la Defensa Nacional notó que no hubo “disminución de la cohesión” poco después de que la prohibición canadiense fuera levantada en 1993. En Israel, los investigadores del Palm Center en la Universidad de California en Santa Barbara no “pudieron encontrar ningún dato que indicara un daño en el rendimiento, la cohesión, la preparación o la moral del ejercito israelí al levantar la prohibición a los gays de servir”.

Los ejércitos de todos estos países continúan funcionando admirablemente al igual que los miembros del servicio de EE.UU. quienes trabajan junto con estas fuerzas en Irak y Afganistán.

Más aun, estudios de EE.UU. indican que los miembros del servicio que son gay y lesbianas no debilitan la cohesión ni la preparación. Un estudio de la Corporación RAND notó en 1993 que “al compartir rasgos y valores similares mejora la cohesión social, pero no es necesaria para la cohesión de la tarea, siempre y cuando los individuos compartan el compromiso a la misión del grupo”. En 2008, Laura Miller de la Corporación RAND y Bonnie Moradi de la Universidad de la Florida examinaron la información de una encuesta de Zogby en 2006, usando como muestra miembros del servicio que fueron desplegados para Irak o Afganistán y no encontraron “ningunas asociaciones entre el conocer a algún miembro gay o lesbiana de la unidad y las clasificaciones de la percibida cohesión de unidad o preparación.”

Mito: El permitir el servicio de aquellos que son abiertamente gay reduciría las tasas de reclutamiento y retención.

Realidad: Nunca se ha comprobado que el tener personas que son abiertamente gay reduzca significativamente el reclutamiento o la retención. Después de que el Reino Unido levantó su prohibición en el 2000, los investigadores del Palm Center descubrieron mas tarde en ese mismo año que “nadie ha escuchado de ninguna dificultad relacionadas con el reclutamiento o en las tasas de cumplimiento de capacitación; los niveles de reclutamiento son caracterizados como ‘bastante fuertes”. El estudio de 1993 de la Corporación RAND encontró que la Fuerzas Canadienses no sufrieron “ningunas renuncias (a pesar de previas amenazas a renunciar), [y] ningún problema con el reclutamiento.”

Mito: El servicio abiertamente gay minaría el orden y la disciplina militar y podría causar cargos injustos de discriminación en contra los oficiales y los oficiales no-comisionados quienes disciplinan a los miembros del servicio abiertamente gay.

Realidad: El sistema de justicia militar es mayormente neutral cuando se trata de la orientación sexual. El Código Uniforme de la Justicia Militar ya provee un esquema para asegurar que los miembros de servicio sigan atentamente las órdenes de sus superiores sin importar los factores personales como la orientación sexual. Más aun, los miembros del servicio ya tienen la opción de buscar reparaciones si sienten que han sido injustamente disciplinados o pasados por encima para una promoción.

Además, el miedo de que los oficiales no podrán disciplinar a los miembros del servicio gay por temor a ser acusados de acoso o discriminación es exagerado. Las prácticas militares para tratar con estas situaciones ofrecen procedimientos justos a todo los partidos para defender y clarificar sus acciones.

Los ejércitos británicos, canadienses, e israelíes no han sufrido problemas significantes con el orden o disciplina después de sus decisiones de permitir el servicio abierto sin restricciones. El ejercito británico creó un código uniforme de conducta que se aplica a todos los miembros del servicio sin importar su orientación sexual y las regulaciones militares británicas ofrecen oportunidades para que miembros del servicio obtengan reparaciones a sus demandas. El ejército canadiense tiene órdenes administrativas en sitio para ejercer equitativamente las acusaciones de hostigamiento y mala conducta sexual, y las Órdenes y Regulaciones de la Reina dictan que ningún miembro del servicio podrá intencionalmente hacer acusaciones falsas en contra de un oficial o un miembro no-encargado. Un estudio de 1993 por la Oficina de Contabilidad Gubernamental encontró que en el ejercito israelí, los gays y las lesbianas son simplemente “juzgados por sus meritos como cualquier otro soldado”.

Mito: Las experiencias de los ejércitos extranjeros no son buenos modelos para las decisiones del ejército de EE.UU.

Realidad: Hay mucho que aprender de las experiencias de nuestros aliados, especialmente del Reino Unido, Canadá, e Israel. Como las fuerzas de EE.UU., estos ejércitos son desplegados frecuentemente, requieren que los miembros del servicio militar compartan dormitorios estrechos así como en los submarinos, tomen parte en combate regularmente, y actúen efectivamente en batalla.

Además, todos estos países y los miembros del servicio que constituyen sus fuerzas armadas comparten los valores sociales con los Estados Unidos. Canadá e Israel empezaron a permitir el servicio abierto y sin restricciones casi al mismo tiempo que los Estados Unidos instituyó “Don’t Ask, Don’t Tell”, y el Reino Unido revocó su prohibición hace 10 años.

Ninguna de las pesadillas pronosticadas por algunos oponentes del servicio abierto ocurrió en estos países.

Read in English

Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.