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Aumentar el Empleo Juvenil

La Experiencia de un Trabajo es Fundamental para Impulsar la Productividad de EE.UU.

FUENTE: AP/Rogelio V. Solis

Voluntario para AmeriCorp Jacob Biddlecome, 24, de Maryland reparte folletos informacionales de la Cruz Roja sobre cómo retornar a hogares inundados en Vicksburg, Mississippi el sábado, 14 de mayo, 2011.

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Nuestro objetivo en esta serie es la de ofrecer ideas para la creación de empleos que pueden encajar perfectamente dentro de los límites fiscales del clima político actual en Washington. Algunas de nuestras ideas requerirán gastos federales adicionales, pero todas nuestras propuestas se encuentran dentro de los medios financieros del gobierno federal. Otros no cuestan nada. Todos crearían empleos.

Y tenemos una gran necesidad de empleos. La economía de EE.UU. ha ganado más de 1,1 millones de empleos desde que el mercado laboral llegó a su punto más bajo en septiembre de 2010. Sin embargo, todavía tenemos casi 7 millones menos empleos que cuando la recesión comenzó en diciembre de 2007. En 2009, establecimos una serie de iniciativas que generarían una fuerte creación de empleo. Pero después de tomar fuertes medidas en 2009 para poner fin a la Gran Recesión y empezar de nuevo el crecimiento de la economía, los políticos en Washington hoy en día no están dispuestos a aceptar las principales iniciativas de creación de empleo.

Esta semana, Shirley Sagawa, consejera para el Center for American Progress explica por qué los programas federales para ayudar a los jóvenes estadounidenses ingresar a la fuerza laboral y servir a nuestro país son clave para nuestra competitividad económica nacional.

Los adultos jóvenes en nuestro país se encuentran entre los más afectados por el desempleo, con uno de cada cuatro entre 16 a 19 años de edad y uno de cada siete entre 20 a 24 años de edad sin empleo hoy en día. Es probable que la inhabilidad de estos jóvenes de encontrar empleo tenga efectos a largo plazo sobre sus futuros económicos. Los jóvenes que inicialmente no pueden encontrar un trabajo a menudo sufren consecuencias que les siguen después que una recesión termina, porque su falta de experiencia de trabajo los hace menos competitivos para futuras oportunidades de trabajo, lo que afecta el futuro de la productividad de EE.UU. y nuestra competitividad económica global.

Podemos abordar este reto colocando a cientos de miles de estos jóvenes en puestos de servicio nacional que podría llenar las brechas en los servicios que las comunidades necesitan, mientras capacitamos a los jóvenes con habilidades y experiencia de trabajo. Nueva legislación no sería necesaria. Hace dos años, el Congreso aprobó el Edward M. Kennedy Serve America Act, con un fuerte apoyo bipartidista para aumentar el servicio nacional por 250.000 puestos para 2017, dirigidos a las prioridades importantes de la comunidad.

Tristemente, el presupuesto para el año fiscal 2011 que termina este septiembre no acomodará el crecimiento previsto en el programa. Al contrario, el presupuesto recortó miles de puestos de trabajos de servicio nacional, dejando a muchas celebradas organizaciones con menos recursos y otras organizaciones sin las subvenciones que necesitan.

La restauración de estos cortes y la implementación del servicio nacional crearían 57.000 empleos para jóvenes y permitiría a más de 14.000 grupos captar 140 mil participantes para el servicio nacional en el año fiscal 2012 al principio de octubre. El costo adicional sería aproximadamente $855 millones, pero estas ganancias también serían evidentes en grupos sin fines de lucro que están bien parados ya que serán expuestos a los recortes federales, estatales y locales, y la creciente demanda provocada por la lenta recuperación económica.

Mientras que el servicio nacional no debe—y legalmente no puede—desplazar a los trabajadores del sector público o del sector privado, puede llenar los trabajos de servicio público que están cada vez en más demanda. Además, cada miembro de tiempo completo en un programa del Serve America Act muchas veces contracta y administra una docena de voluntarios que contribuyen con horas adicionales de servicio.

Aún mejor, los fondos federales por lo general son acompañados por dólares filantrópicos y corporativos, creando una tremenda ventaja. Con este efecto multiplicador, una inversión de aproximadamente $15,000 en fondos federales permite a un adulto joven pasar un año trabajando por tiempo completo proveyendo servicios vitales a las comunidades, mientras coordinando cientos de horas de servicio voluntario por otros. Con los presupuestos más apretados, esta influencia se hace aún más importante.

De hecho, la evidencia sugiere que el compromiso voluntario de calidad es clave para la construcción de un sector de organismos sin fines de lucro fuerte y rentable. Las investigaciones han encontrado que organismos sin fines de lucro que administran a más de 50 voluntarios (y lo hacen bien) tienen una capacidad organizativa central más fuerte que otros organismos no lucrativos. Son más adaptables, más sostenible y más propensos a "ir a la escala", según la investigación.

Los investigadores encontraron que las organizaciones con 10 a 50 voluntarios son estadísticamente igual de eficaces que sus homólogos sin voluntarios en todas las medidas de la efectividad organizacional. Sin embargo, tienen un presupuesto anual promedio de solo un poco más de la mitad.

El resultado: Proporcionando más fondos federales para estas organizaciones sería una forma eficaz y eficiente para impulsar el empleo juvenil y ayudar a que los grupos sin fines de lucro proporcionen los tipos de servicios nacionales que hacen que nuestra sociedad sea más justa y compasiva.

Por supuesto, los empleos en el servicio nacional no están diseñados para ser puestos de largo plazo, a pesar de que en el corto plazo podrían reducir las cifras de desempleo. Sin embargo, los jóvenes en estos puestos obtienen habilidades que les sirve en sus futuras carreras, muchas veces en áreas de escasos recursos.

Los puestos en el servicio nacional no pagan bien, por lo general al rededor del salario mínimo, a pesar de que proveen beneficios y, a menudo, dinero para la universidad o para pagar los préstamos. Sin embargo, el año pasado muchos programas de servicio nacional recibieron siete o más solicitudes por cada puesto. Estas personas hacen posible la participación de varias veces su número de voluntarios que no reciben nada más que la satisfacción por su servicio. Y en última instancia, las comunidades se benefician de los servicios de ambos grupos—y es probable que estas dependan cada vez más de ellos mientras los organismos sin fines de lucro luchan para satisfacer las necesidades locales.

Shirley Sagawa es una consejera para el Center for American Progress.

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Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.