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Comprando un Título

Lo Que los Consumidores Deben Saber

FUENTE: AP/Carolyn Kaster

Más allá de ayudar a los estudiantes a decidir donde matricularse, el gobierno federal debería animar a estudiantes a hacer mejores decisiones sobre las opciones educacionales disponibles para ellos.

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El lamento común entre los graduados universitarios hoy día parece ser “Si hubiese sabido antes lo que sé ahora”. Eso es lo que escuchamos de estudiantes que asistieron a instituciones con fines de lucro solo para luego enterarse de que sus habilidades no son comercializables en el mercado laboral pero su deuda los perseguirá durante los próximos 30 años. Pero también escuchamos esto de graduados de derecho quienes consideran que sus instituciones les vendieron el sueño de un salario de $150,000 cuando lo único que obtuvieron fue una deuda estudiantil de $150,000 y un empleo temporal revisando documentos.

La falta de información de los estudiantes a la hora de elegir una universidad le cuesta a muchos la oportunidad de crear un mejor futuro para sí mismos y es un costo a los contribuyentes cuando los alumnos utilizan préstamos y subvenciones federales y subsidios estatales para realizar programas educativos sobrevaluados o de pocos resultados.

El Center for American Progress aboga por que el gobierno federal desempeñe un papel más robusto en brindar recursos informativos dedicados a estudiantes que aspiran ingresar a la universidad. Pero el enfoque del gobierno federal para brindar información debe cambiar de manera fundamental para dejar de simplemente depositar información en sitios de la internet y comenzar a enviar información enfocada y dirigida al público, proporcionando la información de manera que ayude a los estudiantes a tomar mejores decisiones.

Hasta ahora, el gobierno federal proporciona datos de las instituciones educativas a través de publicaciones en sitios federales sin seguir un criterio y provee información limitada sobre los materiales promocionales de universidades. Y existe muy poca evidencia de que los estudiantes y sus familias llegan siquiera a ver esta información, mucho menos a incorporarlas en sus selecciones. Para garantizar que sea más eficaz, la información debe organizarse en formas que sirvan para mejorar la selección, particularmente brindando datos de fácil acceso y comparación sobre las tasas de graduación escolar, el costo de la matrícula y el valor del título.

Es indispensable hacer que la información sea fácil de encontrar, fácil de entender y que se reduzca a los elementos claves que tengan el mayor impacto. No existe una política de devolución cuando se trata de la educación universitaria, incluso en los casos en que se haya recibido una mala educación. El gobierno federal debería obligar a las universidades a dar la información por adelantado a fin de proteger a los consumidores de instituciones que ocultan su mala calidad, sus bajos resultados o elevados costos.

El gobierno debería exigir que las universidades publiquen datos clave sobre los costos y rendimiento estudiantil en sus portales de la web; en los formularios de matrícula, y en otros lugares donde los estudiantes puedan verlos para informarles de los riesgos que conllevan sus selecciones.

El Congreso también debería exigirles a las universidades que publiquen los paquetes de ayuda financiera utilizando un formulario común y debería reactivar el portal del College Navigator, una página web de información para el consumidor, a fin de facilitar que los estudiantes puedan comparar las instituciones a la hora de escoger. Desafortunadamente, esta página web es muy difícil de utilizar y muchos padres y alumnos no conocen su existencia. El sitio del College Navigator debe mejorarse y requiere más publicidad para que se convierta en un recurso útil para un amplio segmento de los estudiantes universitarios.

Por último, el Departamento de Educación debería establecer programas que les den a los padres y alumnos un conocimiento temprano de las opciones que se ofrecen al momento de solicitar ingreso en la Universidad con miras a alentarlos a comenzar a aprender desde temprano sobre la universidad y a escoger la universidad que se ajuste mejor al estudiante.

Cada una de las formas de examinar cómo puede el gobierno federal ayudar a los estudiantes a tomar mejores decisiones—desde crear avisos de información al consumidor, a alentar a realizar búsquedas comparativas y a elevar el conocimiento sobre las universidades—representa un paso hacia el objetivo de asegurar que los estudiantes tengan información a la hora de elegir su universidad, y que no sea solo basada en el prestigio o al azar. Estos programas ofrecen la ventaja adicional de que estimulan a los colegios a competir por los estudiantes atendiendo a factores reales como son la accesibilidad y los resultados para el estudiante y no en las clasificaciones que hace la revista U.S. News.

Julie Margetta Morgan es Analista Político del Programa de Educación Postsecundaria.

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Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.