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Qué Significan los Cambios en México Para la Política Inmigratoria de EE.UU

El Declive de la Inmigración nos da la Oportunidad para Evaluar Nuestras Prácticas Actuales

FUENTE: AP/Gregory Bull

Un vehículo de la Patrulla Fronteriza de EE.UU vigila las rejas fronterizas que separan a Nogales, Arizona, derecha, de Nogales, México.

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El New York Times informó el mes pasado que la "extraordinaria inmigración mexicana " de las últimas tres décadas que ha traído a millones de personas a Estados Unidos "ahora es un goteo." La inmigración neta no autorizada de México—el número total de inmigrantes indocumentados que entran y salen de la el país—se ha reducido a cero.

Pero el hecho de que la gran inmigración se ha reducido no es por sí misma una noticia importante. Académicos señalan que la Gran Recesión y la seguridad fronteriza fortalecida redujeron severamente el número de inmigrantes mexicanos que buscan ingresar a Estados Unidos. Esta disminución en intentos de entrada, conjunto con tasas históricamente altas de detenciones en la frontera, resulta en una disminución dramática en la inmigración indocumentada.

¿Pero, qué pasará con los flujos migratorios, una vez que termine la recesión y la economía de Estados Unidos empiece a mejorar de nuevo? Para responder a esta pregunta, debemos entender una historia menos conocida: cuanto ha cambiado México en las últimas décadas y lo que estos cambios significan para el futuro.

Una combinación del envejecimiento de la población y el crecimiento económico significa que habrán menos mexicanos en condición para emigrar a Estados Unidos y más oportunidades de empleo en México. Aunque los nativistas siguen vociferando la incendiaria retórica de la amenaza de millones de mexicanos esperando para cruzar la frontera para arrasar con el Sueño Americano, la realidad es que el número de personas que buscan salir de México no es ilimitado. Toda la evidencia sugiere que los cambios demográficos y económicos de México van a aumentar en el futuro, disminuyendo aún más las presiones para emigrar.

Estos cambios en México afectarán profundamente la forma de la inmigración en los Estados Unidos. Los inmigrantes mexicanos comprenden cerca del 60 por ciento de los inmigrantes indocumentados (6.5 millones de los 11,2 millones) y un 30 por ciento de todos los inmigrantes (11,5 millones de los 38,5 millones).

Aquí analizamos más cerca los cambios en México y ofrecemos recomendaciones para adaptarnos a un futuro con muchos menos inmigrantes mexicanos que buscan ingresar a Estado Unidos.

La razón por qué la inmigración de México está disminuyendo

El envejecimiento de la población

La conclusión es que los cambios demográficos significan que México tendrá menos personas para enviar a los Estados Unidos. Uno de estos cambios es que la población del país se está nivelando. La tasa de natalidad de México ha estado bajando desde la década de los sesentas cuando la típica madre mexicana daba a luz a siete hijos en el curso de su vida. Hoy en día ese número se redujo a 2,1 hijos por mujer—sólo un poco más de los 2 hijos por mujer en los Estados Unidos. (Ver Figura 1)

Las características de la población de México han cambiado ya que el país ha envejecido gradualmente. Mientras que en la década de los sesentas más del 45 por ciento de la población mexicana era menor de 15 años, para el 2009 menos del 30 por ciento de la población estaban en sus años de infancia (0 a 14). En el otro lado de la moneda la población de personas de la tercera edad con más de 65 años aumentó lentamente del 3 por ciento en la década de los sesentas al 6 por ciento en 2009. (Ver Figura 2)

La edad media de México nos cuenta una historia similar. En la década de los sesentas fue sólo de 18 años de edad, pero en 2010 había aumentado a 26, lo que indica un envejecimiento de la población.

Lo que estos cambios nos dicen es que pronto habrá menos personas tratando de ingresar a la fuerza laboral en México y mucha más gente tratando de salir. Con menos personas compitiendo por empleos, un factor importante para que los jóvenes mexicanos dejen a su país de origen va desapareciendo.

Mejoras económicas

La situación económica de México ha mejorado a medida que su demografía ha cambiado. El PIB per cápita, cual estaba cerca del $6.000 a la vuelta del nuevo milenio, aumentó a un máximo de más de $10.000 en el año 2008, antes de que el país se viera afectado por la crisis económica mundial. (ver Figura 3)

Asimismo, el porcentaje de la población que vive en la pobreza—basado en el costo de alimentar a sus familias—se ha reducido considerablemente desde mediados de la década, de aproximadamente 40 por ciento entre 2002 y 2007 a menos del 20 por ciento actual. Mientras que la tasa oficial de desempleo sigue siendo del 5,2 por ciento, por encima del 2,6 por ciento en el cambio de milenio, una vez que México salga de la recesión, su economía, junto con la disponibilidad de empleos, crecerá.

Este desarrollo económico, junto con los cambios demográficos, la fortificación de la seguridad fronteriza, y la escasez de puestos de trabajo en Estados Unidos durante la recesión, ha llevado a una caída sin precedentes de la inmigración no autorizada de México. El Pew Hispanic Center indica que el ingreso promedio de los inmigrantes indocumentados de México se redujo de alrededor de 500.000 por año entre 2000 y 2005 a sólo 150.000 por año en 2007 y 2009.

Del mismo modo, la Figura 4 demuestra que el número de inmigrantes no autorizados procedentes de México que viven en los Estados Unidos comenzó a disminuir después de 2007, tras un aumento precipitado en el cambio de siglo.

El impacto en la política inmigratoria

Este momento de contracción inmigratoria es un momento oportuno para pensar en cómo podemos hacer frente a un futuro en el que hay menos mexicanos que buscan emigrar. A medida que nuestra economía mejore, las presiones migratorias económicas—si bien disminuida a causa de los cambios descritos anteriormente—comenzará a crecer otra vez y tenemos que asegurarnos de que tenemos canales legales realistas para regular esta inmigración.

Lo que necesitamos es un plan en dos partes.

En primer lugar, necesitamos un método flexible para evaluar las necesidades laborales de nuestro país, equilibrando las necesidades de las empresas estadounidenses mientras se protege a los trabajadores estadounidenses. Nuestro sistema inmigratorio actual es demasiado rígido y no tiene en cuenta la dinámica economía de nuestra nación y las demandas cambiantes.

En segundo lugar, tenemos que hacer frente a los 11 millones de inmigrantes indocumentados que ya viven en Estados Unidos. Estas personas son parte de nuestra sociedad y la mayoría de los casos (62 por ciento) han estado aquí por más de una década. Se han establecido y criado a sus familias aquí. Cerca de la mitad (47 por ciento) de todos los hogares no autorizados están compuestos por familias con niños, más del doble del porcentaje de la población nativa (21 por ciento) o incluso entre los inmigrantes legales (35 por ciento) de acuerdo al Pew Hispanic Center.

Hay enormes beneficios económicos de la integración de esta población. El traerlos a la fuerza laboral legal a través de un proceso duro pero justo de legalización agregaría un total de $ 1.5 billones al PIB de nuestro país en los próximos 10 años. Más aun, apoyaría la creación de un número significativo de empleos para los estadounidenses y en general aumentaría los salarios de todos los trabajadores, tanto para los nativos y recién llegados. El tratar con los inmigrantes que ya están en el país, de una manera en que podrían contribuir plenamente a la recuperación económica, tiene sentido fiscal, especialmente a medida que menos personas tratan de entrar.

Los cambios demográficos de México y el crecimiento económico, combinado con la actual desaceleración de la inmigración indocumentada, ofrecen un momento para reevaluar nuestra política inmigratoria. La pregunta es: ¿Alcanzaremos replantear la forma en que vemos a los inmigrantes de México o la política inmigratoria disfuncional una vez más nos impedirá de hacer lo que está en nuestro interés nacional?

Philip E. Wolgin es un Analista de Política Inmigratoria y Ann García es asistente de investigación para American Progress. Los autores desean agradecer a Maya Edelstein, pasante universitaria en American Progress, por su ayuda en la investigación.

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Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.