CAP in English
Small CAP Banner

Más Segura que Nunca

Una Visión de la Frontera entre EE.UU. y México: Evaluación del Pasado, Presente y Futuro

FUENTE: AP/Guillermo Arias

La infraestructura que se ha construido en la frontera de Arizona ha mejorado la capacidad de la Patrulla Fronteriza de prevenir e interceptar a los inmigrantes no autorizados y los contrabandistas de maneja innegable y fundamental.

    IMPRIMIR:
  • print icon
  • COMPARTIR:
  • Facebook icon
  • Twitter icon
  • Share on Google+
  • Email icon

Read in English

Recientemente, el autor del presente informe y varios colegas realizaron un viaje de estudio a la frontera de Arizona que resultó revelador. No porque encontráramos decenas de cuerpos descabezados, sino porque el panorama de la frontera ha cambiado de manera muy dramática en los últimos 5 años tanto en sentido literal como figurado. La construcción de cientos de millas de cercas reforzadas, barreras de vehículos, torres de radio, iluminación de reflectores y caminos de acceso han degradado la calidad estética y ambiental de la frontera. Pero considerados en conjunto con los aumentos del personal y la tecnología, esta infraestructura reforzada también ha reforzado de manera innegable y fundamental la capacidad de la Patrulla Fronteriza para prevenir e interceptar a contrabandistas y migrantes no autorizados.

Todas las últimas estadísticas nos indican que los flujos migratorios ilegales en nuestra frontera sur han disminuido de manera dramática. Los números nos dicen que ya no tenemos una frontera la cual miles de personas atraviesan en forma ilegal todos los días sin nuestro conocimiento. Por el contrario, tenemos una frontera donde se identifican la inmensa mayoría de los intentos de ingreso y se captura un porcentaje de personas que ingresas mucho mayor de personas que nunca antes. Más aún, informes recientes demuestran de manera convincente que los índices de crímenes violentos a lo largo de la frontera entre los EEUU y México han venido disminuyendo por años y que las ciudades fronterizas de todos los tamaños han mantenido sus índices de criminalidad por debajo del promedio nacional.

A primera vista se nota el cambio, y da por sentado otra interrogante aun mayor: ¿Por qué la historia de esta transformación no ha calado en el diálogo nacional sobre política migratoria? En vez de reconocer los notables avances que se han producido, los oponentes de la reforma migratoria hacen afirmaciones sensacionalistas—y a menudo evidentemente falsas—que pretenden asustar al público respecto de la violencia y la seguridad en la frontera. Aunque todo el mundo tiene derecho a tener su opinión, nuestras autoridades encargadas de formular la política no deberían tener derecho a engañar al público acerca de algo tan relevante como la seguridad fronteriza solo para adelantar una agenda de política ideológica.

Este informe refuta las fallidas afirmaciones de los formuladores de la política y sostiene que los cambios que han tenido lugar sobre el terreno en la frontera exigen un cambio en el diálogo en Washington. Primero catalogamos el despliegue de recursos masivos y la construcción de infraestructura en la frontera desde el 1993. Luego describimos el profundo impacto que ha tenido ese despliegue en los flujos migratorios: la reducción de los intentos de ingreso más una mayor tasa de detenciones equivale a una marcada disminución de ingresos ilegales exitosos. También detallamos una serie de consecuencias negativas no previstas que se han derivado de la promoción de este reforzamiento de la frontera en la ausencia de reformas correspondientes. Por último, planteamos que las circunstancias que se dan sobre el terreno nos brindan la oportunidad singular de asegurar las conquistas alcanzadas en materia de control fronterizo, y al mismo tiempo rechazar las consecuencias contraproducentes de esas conquistas.

Refutación de las falsas afirmaciones

El presidente del Comité Juridico, Lamar Smith (R-TX) y sus aliados restriccionistas cuestionan las afirmaciones del Presidente Obama y la Secretaria de Seguridad Nacional Janet Napolitano que la frontera está más segura que nunca antes. Ellos basan todo el peso de su cuestionamiento en un endeble argumento: un reciente informe del GAO en el que se llega a la conclusión de que el DHS tiene el 44% de la frontera sur bajo "control operativo". Equiparándolo de manera simplista con una escala de calificación escolar, los restriccionistas plantean que el 44% es una nota de insuficiente para la agencia.

Este análisis simplista desconoce los hechos fundamentales de lo que ocurre en el terreno y tergiversa el sentido y la importancia del informe. Primero, pongámoslo en su contexto. A fin de concentrar los recursos en forma más intensiva en las áreas de mayor amenaza a lo largo de la frontera de 2,000 millas, el DHS ha adoptado un conjunto flexible de normas que establecen distintos niveles de control basados en el riesgo. Del más elevado al más bajo, las normas son: “controlado,” “manejado,” “monitoreado” y “monitoreado a bajo nivel”. La agencia cuenta y debe contar con los recursos para “detectar, responder e interceptar” las incursiones que se produzcan en áreas de amenaza elevada y elevado tráfico. De igual modo, es un desperdicio de recursos establecer ese mismo nivel de control riguroso en áreas distantes de terreno inhóspito por donde muy pocos individuos están intentando ingresar.

El informe de la GAO comprobó que el 44% de la frontera cumple con las dos normas más elevadas del DHS—“controlado” o “manejado”—que el DHS define como áreas donde tiene "la capacidad de detectar, responder e interceptar la actividad ilegal en la frontera después del ingreso.” Lejos de representar una nota de insuficiente, eso constituye un logro notable. Además, dos tercios del restante 56% cumple con el tercer nivel de control: “monitoreado”, lo que significa que el DHS puede detectar, pero no necesariamente responder o interceptar todas las incursiones. Por consiguiente, ello significa que el 81% de la frontera cumple con los tres niveles máximos de control operativo establecidos. El restante 19% de la frontera está monitoreada a bajo nivel toda vez que abarca los segmentos más distantes, inaccesibles e inhóspitos de la frontera.  

De hecho, el informe de la GAO —y toda otra evaluación independiente de la frontera—deniega la misma afirmación que hace Smith. Los recursos para la aplicación de la ley que se han desplegado en la frontera son históricos por su magnitud y eficacia. La capacidad para observar, interceptar e imponer consecuencias a las personas que cruzan la frontera y a los contrabandistas jamás ha estado al nivel que tiene hoy día.

Pero la postura poco razonable adelantada por los restriccionistas es que el 100 por ciento de la frontera debe estar sujeta a la norma de control más rigurosa que es la de “controlada”. El Representante Smith exige de manera efectiva el sellado total de la frontera —objetivo inalcanzable—como condición previa para un debate de reformas inmigratorias integral. Ello equivale a exigirle al jefe de policía de una gran ciudad que cumpla con los parámetros de cero delitos antes de emprender otras reformas de la justicia penal. Dicho de otro modo, han cambiado las reglas del juego pues no solo han alejado los postes de la meta sino que los han sacado del campo y del estadio.

Los parámetros de referencia objetivos impuestos por los que abogan por una mano dura en materia de inmigración en el Congreso como condiciones previas para avanzar una reforma integral se han cumplido o sobrecumplido, como lo hemos demostrado en numerosas ocasiones. El reforzamiento sin paralelo de la infraestructura y el personal en la frontera sur que se define en este informe debería hablar por sí solo.

La capacidad de observar, interceptar y imponer consecuencias a los que cruzan la frontera y a los contrabandistas nunca ha estado al nivel que tiene hoy día.

Read in English

Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.