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Del Sueño a la Pesadilla para un Estudiante Estelar

FUENTE: AP/Seth Perlman

Para Mario Pérez, cuyos padres cruzaron la frontera de México con Estados Unidos cuando él tenía 4 años, una parada de tránsito rutinaria fue el inicio de una pesadilla continua.

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Para Mario Pérez, un estudiante universitario de 22 años de edad que se especializa en matemáticas y estadística en la Universidad Estatal Stephen F. Austin de Nacogdoches, Texas, una parada de tránsito rutinaria fue el inicio de una pesadilla continua.

Sentado en su automóvil al resplandor de las luces de las patrullas en la medianoche, esperando a que los agentes terminen el papeleo en una parada de tráfico, Pérez, cuyos padres cruzaron la frontera de México con Estados Unidos cuando él tenía 4 años, escribió frenéticamente un mensaje de texto en su teléfono móvil. En su momento de enorme necesidad, se comunicó con las únicas personas quienes compartían su secreto—su hermandad del capítulo Iota Mu de la Alpha Phi Alpha, la fraternidad griega afroamericana más antigua de la nación.

Pérez es un inmigrante indocumentado de entre aproximadamente 65 mil jóvenes universitarios sin documentos, quienes viven un horroroso limbo del cual no son culpables. No tenía conocimiento de esa parte de su historia personal hasta que cursó su último año de secundaria, cuando necesitaba contar con un número de Seguro Social para inscribirse a la universidad. Esa parada de tránsito el pasado mes de abril cambió todo en lo que, en ese entonces, era una vida bienaventurada para Pérez.

“Estoy viviendo mi vida un día a la vez”, Pérez me contó en una conversación telefónica la semana pasada. “Cuando pienso en lo que es ser una persona indocumentada, interfiere con mi enfoque en la universidad y en mis estudios. Por lo que trato de no pensar mucho en eso”.

Oficiales federales de inmigración encarcelaron a Pérez luego de la parada de tránsito. El próximo 9 de marzo un juez de Houston ordenará su deportación o le concederá dispensación especial para quedarse y terminar los pocos cursos finales de su título universitario.

El dilema de Pérez resalta la excepcional demonstración de hermandad que contradice percepciones erróneas sobre la inmutabilidad de la raza, cultura y política en relación al debate inmigratorio. Los afroamericanos no están desconectados, ni son inconscientes ni miran con indiferencia los padecimientos de los inmigrantes en sus comunidades.

A pesar de la retórica anti-inmigratoria que profieren los conservadores a fin de dividir las minorías, los afroamericanos e inmigrantes latinos a menudo comparten una apreciación por la imparcialidad en la administración de la ley federal. Tal como lo demuestra el caso de Pérez. Poco después de su arresto, su fraternidad de todo el país respondió para ofrecerle ayuda. Los miembros del Iota Mu contactaron a un egresado de su capítulo en Houston, quien recaudó $1,500 que se necesitaban para liberar a Pérez. Otro miembro de la fraternidad encontró un abogado para representarlo voluntariamente.

Jacob Monty, un abogado de Houston especializado en casos inmigratorios, dijo que mientras consideraba tomar el caso de Pérez, cerca de 20 miembros de la fraternidad Alpha se presentaron en su oficina como muestra de apoyo a Pérez. “Sus simpatizantes más grandes son los afroamericanos”, dijo Monty en una entrevista telefónica. “Si usted presta atención al debate inmigratorio, especialmente a las voces del lado conservador, no sabría que esos afroamericanos están a favor del DREAM Act, y que no sienten temor de perder sus trabajos o cualquier cosa por personas como Mario”.

El DREAM Act trazó una senda para los inmigrantes indocumentados respetuosos con las leyes y quienes están en la universidad o el ejército para salir de la clandestinidad y convertirse en estadounidenses productivos. El liderazgo de la fraternidad se apoderó de la situación de Pérez con el objetivo de exhortar a sus miembros para cabildear a líderes del Congreso a que apoyasen el infructuoso esfuerzo de aprobar el DREAM Act a finales del año pasado.

Monty dijo que es incierta la forma en que se resolverá el caso. Armado con cartas de apoyo provenientes de los miembros de la fraternidad de Pérez y de las autoridades universitarias que confirman el excelente carácter y evasión de problemas legales del joven, Monty se prepara para pedir a los oficiales federales que lleven a cabo la discrecionalidad de la persecución penal, la cual pueden ejercer bajo la ley. Esto podría descartar los procedimientos de deportación, pero le impediría a Pérez en convertirse en ciudadano y tampoco le garantizaría el derecho legal para trabajar en Estados Unidos.

Por su parte, Pérez ve su situación de una manera filosófica. Dijo que una vez tuvo planes de convertirse en ingeniero, pero dado todo lo que le ha acontecido el año pasado, sospecha que es un mensaje enviado del cielo revelándole un cambio en el trascurso de su vida. “¿Y si yo estoy en esta situación porque Dios quiere que atraviese este momento para prepararme en ayudar a otras personas?”, dijo. “¿Y si estoy supuesto a estudiar derecho y hacer algo por el estilo para que a otra gente no le pase lo que me está pasando?”

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Sam Fulwood III es un miembro sénior en el Center for American Progress.

 

Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.