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Cómo Agregar 252.000 Nuevos Científicos e Ingenieros a Nuestra Fuerza Laboral

La Derrota del DREAM Act Robaría a Estados Unidos de Importante Capacidad Intelectual

FUENTE: AP/Damian Dovarganes

Proponentes del DREAM Act federal participan en una vigila y procesión en el centro de Los Angeles el 7 de diciembre, 2010. El aprobar el DREAM Act podría añadir 252.000 nuevos ingenieros y científicos al escaso número de ingenieros y científicos en este país.

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Desde nuestros alimentos hasta los teléfonos y nuestra fuerza militar—incluso la misma supervivencia de nuestro planeta ante la amenaza del cambio climático—depende de la investigación y el desarrollo de nuestros científicos nacionales, ingenieros y empleados técnicos. Estados Unidos, sin embargo, se está rezagando del resto del mundo a la hora de generar este talento invaluable. La legislación que ahora está siendo considerada en el Congreso, el DREAM Act, ayudaría a abordar este déficit.

Cada vez menos científicos

Los científicos e ingenieros son héroes de la innovación tecnológica, y son conductores indispensables del crecimiento económico y la creación de empleo. Múltiples estudios independientes, incluyendo el del ganador del Premio Nobel Robert Solow, han demostrado que los aportes “tradicionales” de la mano de obra y el capital solo forman parte del 15 por ciento del crecimiento económico medido. La innovación tecnológica maneja el restante 85 por ciento.

Estados Unidos se ha rezagado del resto del mundo cuando se trata de generar científicos e ingenieros. Un reciente artículo de Science Progress del Center for American Progress acota que:

En Estados Unidos, menos del 16 por ciento de todos los títulos de pregrado son otorgados a científicos e ingenieros—una tasa significativamente baja que China, el cual concedió cerca de la mitad de sus primeros títulos universitarios en estos campos (47 por ciento), en tanto que Corea del Sur otorgó 38 por ciento y Alemania entregó 28 por ciento. Estados Unidos se ubica en el puesto 27 de entre los primeros 28 países desarrollados en esta categoría.

El dilema está compuesto por un hecho que deja mucho de qué pensar: desde 2006, 26 por ciento de todos los científicos e ingenieros estadounidenses fueron mayores de 50 años. Y la edad promedio de jubilación entre empleados de la ciencia y la ingeniería es de 61 años, de acuerdo con datos de la Fundación Nacional de la Ciencia, o NSF por sus siglas en inglés. Asimismo, El Tomás Rivera Policy Institute acota que la mitad de los ingenieros en Estados Unidos se jubilará con la generación de los “baby boom”.

La llegada del DREAM Act

Estados Unidos tiene una gran reserva de potenciales científicos, ingenieros y técnicos. Lamentablemente, estos futuros innovadores no pueden trabajar legalmente en Estados Unidos ya que no son ciudadanos.

Esta semana, el Senado decidirá el futuro del DREAM Act, un proyecto de ley que abriría el camino a la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados que vinieron a Estados Unidos a una corta edad, siempre y cuando cumplan con ciertas condiciones estrictas. Una condición es la de completar un título en universidades que ofrecen programas de dos a cuatro años. Otra condición es la de prestar servicio militar activo al menos por dos años, tiempo durante el cual muchos estudiantes recibirán educación técnica que fortalecerá y asegurará el país, al igual que la oportunidad de continuar sus estudios universitarios después de terminar su servicio al país.

El Centro Nacional de Leyes de Inmigración estima que cerca de 800 mil estudiantes se beneficiarían con la aprobación del DREAM Act. Esto es contrario a la retórica popular conservadora, la cual menciona que este proyecto de ley constituye una “amnistía” o que “abriría las puertas de par en par” para todos los inmigrantes. No obstante, sin un camino a la ciudadanía, el empleo, ganancias, y la contribución de estos jóvenes talentosos son efectivamente desentrañados.

No existen datos formales sobre las aspiraciones educacionales de estos estudiantes, pero se pueden hacer proyecciones razonables. Por ejemplo, los latinos, quienes conforman la población más grande de estudiantes indocumentados, recibieron 36.402 títulos en áreas técnicas en 2006 (31.5 por ciento del total de títulos otorgados a latinos) según datos del NSF.

Por lo tanto, podemos estimar aproximadamente que al aprobar el DREAM Act se agregarían tanto como 252 mil nuevos científicos, ingenieros y empleados técnicos al abastecimiento gravemente escaso de estas profesiones en el país.* Por otra parte, el no aprobar este proyecto de ley podría arrebatarle a nuestro país un contingente de capital humano e innovación tecnológica. Un científico o ingeniero indocumentado tiene pocas o nulas oportunidades de encontrar un trabajo en su campo de experticia—un trato burdo dado sus extraordinarios sacrificios y potencial intelectual.

El DREAM Act es co-auspiciado actualmente por los Sens. Dick Durbin (D-IL) y Richard Lugar (R-IN), e históricamente ha recibido un apoyo bipartidista. El proyecto de ley cuenta con un amplio respaldo entre líderes militares, empresariales, educativos y religiosos, y fue incorporado al Plan Estratégico del Departamento de Defensa para los años fiscales de 2010-12 con el fin de ayudar al ejército “a amoldar y mantener una fuerza de voluntarios lista para la misión.” Setenta por ciento de probables votantes de todas las estirpes políticas lo respaldan.

Aprobar este proyecto de ley es crucial para la innovación y el crecimiento económico

Aprobar el DREAM Act es un componente crítico para la prosperidad económica y la seguridad nacional. Recompensará a los estudiantes que han logrado ingresar a la universidad y que han trabajado duro para alcanzar sus títulos en algunas de las carreras más desafiantes. Además, Estados Unidos no puede permitirse el lujo de desperdiciar la contribución de futuros ingenieros y científicos que se necesitan para la innovación tecnológica sustentable. El Congreso tiene el poder de colocar a los mejores y más capacitados en la senda para que se conviertan en ciudadanos estadounidenses legales y productivos. Estaría en el mejor de nuestros intereses que el Congreso asuma esta medida.

Jorge Madrid es un Investigador Asociado para el equipo de Política Energética del American Progress.

* Este número fue obtenido luego de tomar la proporción de latinos licenciados en las ciencias e ingeniería en 2006 (31.5 por ciento) y multiplicándolo por el número de estudiantes que beneficiarían del DREAM Act (800.000). Los latinos fueron utilizados como muestra de comparación porque ellos conforman la mayoría de los estudiantes indocumentados en este país. Esto opera bajo el razonamiento de que los latinos indocumentados obtendrán un número de títulos similar a los latinos documentados dado que han vivido aquí por gran parte de sus vidas y básicamente son latinos estadounidenses “normales” con la excepción de su status legal.

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Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.