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No maten el sueño

El Apoyo Hacia un Proyecto de Ley para Otorgar la Ciudadanía a los Jóvenes Se Mantiene al Alza

FUENTE: AP/Lenny Ignelzi

Thomas Lucero, un estudiante del condado norte de San Diego, participa en una vigila en apoyo del DREAM Act el 29 de noviembre, 2010, en Carlsbad, CA. La movilización en apoyo del DREAM Act ha alcanzado un punto crítico después de casi una década de activismo sobre el tema.

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Hay algo extraño en Washington, DC estos días: una legislación bipartidista respaldada por el presidente, líderes conservadores, una gran mayoría de Demócratas en el Congreso y una supermayoría del público. Es el DREAM Act, un proyecto de ley que crearía un camino al estatus legal para los jóvenes indocumentados que demuestren buen carácter moral, que se han graduado de la escuela secundaria y que asisten a la universidad o el ejército.

Lastimosamente, lo que no es raro en la capital del país es la posibilidad de un estancamiento político a expensas de una medida valiosa que promueve el interés nacional y goza de un amplio apoyo público. El líder de la minoría del Senado Mitch McConnell (R-KY) se opuso a la consideración del DREAM Act antes de las elecciones, basado en que no debería ser parte del proyecto de ley de la Autorización de la Defensa Nacional. Actualmente, un vocero del líder de la minoría alega que el traer a colación el DREAM Act ignora los resultados de las elecciones del 2 de noviembre, los cuales, según el, sugieren un enfoque exclusivo en el recorte de los impuestos.

Pero el público estadounidense espera que el Congreso sea capaz de hacer más de una cosa a la vez. Quieren que el Congreso extienda los recortes de los impuestos a la clase media, pero también desea que el Congreso apruebe el DREAM Act porque el educar a los jóvenes y concederles una oportunidad de servir al país tiene sentido para la economía; y es algo que se debe hacer.

La verdad es que el Sen. McConnell procura evadir éste y otros asuntos porque su prioridad admitida es la de prevenir que el Presidente Barack Obama asegure un segundo periodo presidencial. Esto significa que si el presidente respalda algo, él incitará a sus colegas a que se opongan.

La creciente red de jóvenes que piden acción en cuanto al DREAM Act no se ha detenido ante esta intransigencia. Cuando el proyecto de ley para la Autorización de la Defensa falló en su avance, los simpatizantes del DREAM Act (conocidos como los DREAMers) no dieron su brazo a torcer. En efecto, se engrandecieron, se hicieron más fuertes y se han hecho sentir. Y marcharon durante la sesión con un propósito singular.

Ellos se rehusaron a dejar que la polarización política entorpezca la vida de Walter Lara, un joven argentino de 23 años quien descubrió que era indocumentado cuando se matriculaba para la universidad. Los que los apoyan no se conformaron cuando los expertos políticos daban por muerto el asunto, no cuando personas como Stephanie, quien llegó de las Filipinas a una corta edad, trabaja múltiples trabajos de bajo salario para pagar sus estudios. Una vez se gradúe, Stephanie quizás no podrá usar su título universitario ya que carece de un estatus inmigratorio.

La movilización en apoyo a este proyecto de ley ha alcanzado un punto álgido luego de casi una década de activismo en torno a este asunto. Sus simpatizantes continuarán su causa hasta que el DREAM sea una realidad para cientos de miles de personas. En los últimos meses se han organizado protestas y huelgas de hambre que han generado cobertura mediática a nivel nacional, han logrado el apoyo por parte líderes empresariales y religiosos en estados alrededor del país y marchado con los veteranos. También se “han expuesto” en televisión nacional, arriesgándose al arresto y deportación.

El impulso logrado por el DREAM Act continúa creciendo: desde California a Maine, de Florida a Oregón, del estado de Washington a los escalones del Capitolio, y todo el resto del país. Estos jóvenes salen en defensa de su esperanza. Piden justicia, y están buscando lo que todos queremos—una oportunidad auténtica del Sueño Americano. Esperemos que el Congreso supere sus riñas partidistas y les concedan esa oportunidad.

Eduardo García es un Asociado de Abogacía para Campus Progress y Marshall Fitz es Director de Política Inmigratoria para el American Progress.

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Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.