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Culpemos a los Inmigrantes

Culpemos a los inmigrantes por el desastre de los préstamos de alto riesgo ¿Qué mas viene después?

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Tranquilos Bear Stearns, Countrywide, agencias de mala calaña, prestamistas que presionaron a consumidores, y otros grandes del mundo financiero que ayudaron y vendieron desde el 2001 decenas de millones de peligrosospréstamos de alto riesgo. Los expertos de la extrema derecha han revelado a los verdaderos culpables de destruir nuestro sistema financiero: ¡los inmigrares indocumentados!

Es que saben, los medios de prensa nos han estado engañando, hablando por años sobre la desregulación y otras políticas laissez-faire, que permitieron el estallido de los préstamos de alto riesgo, que llegaron a convertirse en casi la mitad de las hipotecas nuevas de vivienda para el 2006.

Ya que Tom Tancredo no se esta postulando para presidente, Michele Malkin se ha hecho presente para dejar las cosas claras: “la inmigración ilegal, los bancos que permitieron el crimen, y las leyes de fronteras abiertas de Bush causaron la crisis hipotecaria.”

¿La increíble contundente evidencia? Aparentemente muchos hispanos viven en lugares que tienen un índice de alta ejecución hipotecaria.

Malkin primero menciona que casi la mitad de los préstamos hipotecarios que fueron otorgados a hispanos fueron de alto riesgo. También lanza una estadística no relacionada que un cuarto de estos son préstamos morosos (en realidad la figura exacta es casi un 19 por ciento). ¿Pero será que estas estadísticas están conectadas para poder culpar a los indocumentados?— y en su opinión, ¿son todos los hispanos trabajadores indocumentados?

Y aquellos préstamos morosos— ¿serán solamente aquellos que fueron otorgados a personas sin papeles migratorios? Aparentemente la conexión entre inmigrantes ilegales y la falta de pago es tan obvia que no se necesita ni una pizca de evidencia, simplemente debemos creer que “no es coincidencia”.

Que importa si los datos reales contradicen lo que supuestamente debemos creer.

Un estudio exhaustivo de 1.9 millones de prestamos de alto riesgo mostró “que alrededor de 56 por ciento fue otorgado a blancos no-hispanos. Los usuarios ricos, aquellos con un ingreso anual de por lo menos 120 por ciento de ingresos medios adquirieron más del 39 por ciento de los prestamos.” De acuerdo al mismo estudio “los hispanos constituyeron el 14 por ciento de aquellos que adquirieron un préstamo y recibieron el 20 por ciento de préstamos de alto riesgo”.

En otras palabras, la gran mayoría de aquellos que obtuvieron préstamos de alto riesgo —y por ende los que más tienen pagos atrasados —no son hispanos, y mucho menos inmigrares ilegales.

Consideremos algunos de los estados con un índice alto de ejecuciones hipotecarias que Malkin convenientemente olvida mencionar. Michigan es uno de los estados con un alto índice de ejecuciones hipotecarias, pero los hispanos solo constituyen menos del 5 por ciento de la población. En Ohio—otro estado que desafortunadamente se encuentra entre los cinco o seis lugares con más altas ejecuciones hipotecarias—los hispanos constituyen menos del 3 por ciento de la población.

Aparentemente los temas de causa y efecto son complicados. Cierto, los hispanos y otras minorías optaron por agencias financiera que ofrecían préstamos de alto riesgo para adquirir prestamos que no podían encontrar en el mercado de hipotecas tradicional.

Peor aun, de acuerdo a un reportaje del Wall Street Journal, más del 60 por ciento de aquellos que obtuvieron un préstamo de alto riesgo tenían puntajes de crédito que les daba derecho a obtener préstamos normales con intereses fijos. Al no proveer ningún control, la Administración permitió que prestamistas sin escrúpulos se aprovecharan de hispanos y otras comunidades que tradicionalmente obtienen un servicio pobre por parte de prestamistas establecidos de viviendas.

Sin embargo, con la excepción de unas cuantas anécdotas de fraude hipotecario, y una vieja cita de un oficial no nombrado, Malkin no tiene evidencia real que los inmigrantes ilegales constituyen una porción significante de aquellos que obtuvieron préstamos de alto riesgo, ni tampoco que son el grupo primordial con préstamos morosos o en proceso de ejecución hipotecaria.

Mas bien, de acuerdo a un informe de Forbes, los barrios de personas blancas y ricos son usualmente sede de más ejecuciones hipotecarias. ¿A lo mejor Malkin quiere que creamos que los empleados de limpieza son los culpables de que estos usuarios ricos tengan préstamos morosos?

Uno de sus reclamos mas gráficos es sobre los anuncios en periódicos en español que dicen: “¡Sin verificación de ingresos! ¡Sin verificación de documento!”—el cual ella nos dice que “mas o menos se traduce como “No se requiere formularios de impuestos, ni papeles inmigratorios”.

A pesar de que mi español esta un poquito falto de practica, esta frase realmente dice: “¡Sin verificación de ingresos!, ¡Sin verificación de documentos!” –un anuncio que fue publicado en muchos carteles en inglés, así como también en el mundo abierto de préstamos hipotecarios sin regulación.

Esta retórica de “acusemos a los hispanos” seria muy graciosa si no tuviéramos una situación económica tan peligrosa arraigada en la brusca baja de valores de viviendas y en las altas ejecuciones hipotecarias.

Varios millones de familias estadounidenses ya han sufrido las ejecuciones hipotecarias. De las aproximadamente 51 millones de familias que todavía tienen hipotecas, alrededor de 5 millones se han retrasados en sus pagos o están al borde de ejecución hipotecaria. Sin duda, algunos de estos usuarios en peligro entraron al país sin documentos—pero aquellos vendiendo el mito que “los ilegales destruyeron el mercado hipotecario” necesitan número reales si quieren que creamos que hay millones de estos casos.

En momentos serios cuando remedios económicos son necesarios, personajes del margen del ala conservadora quieren culpar a los trabajadores inmigrantes de la crisis financiera. Esta es una táctica astuta si consiguen que cierta parte del público se olvide de los titanes de la industria que crearon la casa financiera de naipes que ahora se desploma a nuestro alrededor. Pero podríamos deportar a cada inmigrante ilegal que tiene un préstamo moroso y todavía tuviéramos una crisis nacional en el mercado inmobiliario.

Muchos conservadores han tratado de deslizar la culpabilidad de la crisis de vivienda a Fannie Mae y Freddie Mac– pero esta claro que eso no tiene base. Ahora Malkin trata de culpar a los hispanos y los inmigrantes ilegales en conjunto. ¿Quiere alguien apostar que antes de que este lío acabe alguien va a encontrar alguna manera de culpar a los matrimonios gay?

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Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.