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Las cinco razones porqué la deuda educativa merece la acción del Congreso

La deuda estudiantil es una prioridad nacional

FUENTE: AP/ Butch Dill

La creciente crisis de deuda estudiantil enfrentada por los graduados tal como a los no graduados merece acción del Congreso

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La creciente crisis de deuda estudiantil enfrentada por los graduados tal como a los no graduados merece acción del Congreso

El Subcomité jurídico del Senado sobre supervisión administrativa hoy será el anfitrión de una audiencia sobre "la futura crisis de la deuda de estudiantes que se aproxima." Artículos de prensa y blogs han puesto de relieve la ascendente deuda de los estudiantes y la carga que los préstamos significan para estudiantes graduados, sin embargo, todavía existe dudas sobre si la creciente deuda estudiantil es, de hecho, una crisis que amerita la acción del Congreso.

Nosotros creemos que si. El aumento de la deuda de préstamos estudiantiles tiene serias implicaciones para los consumidores individuales y la economía en general. Aquí hay cinco razones claves por las que la deuda educativa debe ser una prioridad nacional y no sólo un problema para los defensores de los estudiantes.

1. Las estadísticas usuales no cuentan la historia completa de quien tiene deuda estudiantil y quien está luchando para pagar

Ciertos números son citados a menudo para mostrar la magnitud de la deuda de préstamos estudiantiles, incluyendo la deuda promedio de los que piden prestado para completar la universidad (alrededor de $ 24.000) y la tasa de morosidad promedio de los préstamos para estudiantes (8,8 por ciento). Estos números indican que la deuda del estudiante podría ser un problema, pero no expresan la totalidad de la deuda educativa, o la dificultad que las personas tienen para pagar estos préstamos.

Por un lado, la deuda promedio de los que terminan la universidad excluye a los estudiantes que adquirieron una deuda educativa, pero no terminaron su licenciatura. Este es un grupo particularmente importante en relación a las instituciones con fines de lucro, dado que más de la mitad de sus estudiantes no se gradúan y se quedan sin un título, y más del 90 por ciento de los estudiantes en esas mismas escuelas toman préstamos estudiantiles.

Claro que, estos estudiantes probablemente adquirieron menos deuda que sus compañeros que se graduaron. Pero no obtuvieron el beneficio de los ingresos de un titulo, por lo que tienen más dificultad para pagar la deuda que los graduados universitarios. De hecho, un estudio realizado por la organización, Education Sector, muestra que los prestatarios que abandonan la universidad son cuatro veces más propensos de dejar de pagar sus préstamos que los que terminan.

Las estadísticas existentes obscurecen la magnitud del problema a medida que se enfocan solo en el incumplimiento total de pagos de préstamos estudiantiles en lugar de la delincuencia de pagos. Para ser considerado en estatus de incumplimiento de pago el prestatario debe de no pagar un préstamo estudiantil durante nueve meses. La tasa de impago no toma en cuenta aquellos que no pagan las cuotas de sus préstamos para cualquier período de tiempo menos de nueve meses.

El Banco de Reserva Federal de Nueva York recientemente publico un estudio que pone en relieve el alcance de la deuda de préstamos estudiantiles en los Estados Unidos. Su análisis de los reportes de crédito Equifax muestra $ 870 mil millones en préstamos estudiantiles pendientes. También reveló una concentración de deuda entre la gente joven: 40,1 por ciento de las personas menores de 30 años tienen una deuda estudiantil pendiente, en comparación a un 25 por ciento de personas entre las edades de 30 a 39 que tienen n una carga de deuda promedio de $23.300.

Pero quizás la contribución más importante de este estudio es que aclarar lo mucho que los prestatarios luchan por pagar sus deudas. La Reserva Federal estima que alrededor del 27 por ciento de los prestatarios tienen saldos vencidos de sus préstamos, lo que sugiere que la tasa de préstamos federales estudiantiles en morosidad refleja sólo una fracción de los prestatarios atrasados en sus pagos.

2. La deuda detiene los logros de los graduados y eso a su vez frena la economía nacional, también

Es obvio que los pagos vencidos de los préstamos reprimen a los prestatarios y los desafortunados que quedan en impago total encuentran que su calificación crediticia disminuye, a su sueldo embargado, y sus devoluciones de impuestos u otros beneficios federales son utilizados para compensar la deuda del préstamo.

Pero tener una deuda estudiantil sin pagar tiene un efecto negativo, incluso en aquellos que están haciendo pagos constantes. El dinero que paga por los préstamos es dinero que no se puede utilizar para hacer otras compras, como una casa o un automóvil. También es dinero que no se puede ahorrar.

Estas compras no hechas no tan solo son desgracias individuales- puede llegar a contener el crecimiento macroeconómico. Los que compran su hogar por primera vez son esenciales para la recuperación del mercado inmobiliario. Sin embargo, según la Reserva Federal, cada vez menos jóvenes están recibiendo las hipotecas-sólo el 9 por ciento de los de 29 – a 34 años de edad tiene una hipoteca desde 2009 hasta 2011, en comparación con el 17 por ciento en 2001.

En un momento en cual los economistas están observando de cerca el gasto de los consumidores esperanzados con un crecimiento económico, es importante reconocer el hecho de que la tendencia del endeudamiento estudiantil puede estar trabajando en contra de nuestros intereses económicos.

3. Incumplimiento masivo de préstamos estudiantiles podría significar un desastre

Si usted piensa que la deuda pendiente de préstamos estudiantiles es mala para la economía, imagínese lo que el daño que el impago masivo podría causar. Préstamos respaldados por el gobierno federal representan casi $ 700 mil millones de la deuda de préstamos estudiantiles pendientes, por lo que cualquier aumento significativo de los impagos de préstamos estudiantiles sería un duro golpe a los balances federales.

Y aunque la deuda total de la tarjeta de crédito es casi tan alta como los préstamos estudiantiles, esa deuda está en manos de un grupo mucho mas grande de personas-la Reserva Federal encontró que $ 870 mil millones en deuda de préstamos estudiantiles se extendió entre el 15 por ciento de los consumidores, mientras que los $ 693 mil millones en deuda de tarjetas de crédito esta encabezada por el 80 por ciento de los estadounidenses. En otras palabras, los errores financieros de un número relativamente pequeño de los estadounidenses podría ser suficiente para causar problemas en el mercado de préstamos estudiantiles.

La tasa de morosidad de los préstamos federales estudiantiles es mayor de lo que era hace una década, y a medida que el saldo total de préstamos pendientes crece, es importante tomar en cuenta las consecuencias del incumplimiento total. Sin embargo, las comparaciones con el mercado inmobiliario, o la sugerencia de que existe una "burbuja" en el mercado de préstamos estudiantiles probablemente es exagerado, dado que la deuda de préstamos estudiantiles es mucho menor que la deuda hipotecaria pendiente.

4. La deuda es cada vez más cara para los estudiantes

La situación de la deuda pendiente de préstamos estudiantiles debería ser suficiente para convencer al congreso que debería considerar la implementación de cambios en el programa de préstamos estudiantiles. Pero el problema de la deuda de los estudiantes se complicará todavía más si se eliminan los préstamos federales de bajo interés. La legislación actual le pondría un fin a los prestamos de bajo interés y aumentaría la tasa de interés en otro sistema de prestamos, lo que aumentaría el costo de los préstamos para estudiantes, haciéndolo mucho más caro para los estudiantes de bajos ingresos que puedan ir a la universidad.

Hoy en día, hay tres opciones principales de préstamos federales disponibles para los estudiantes, cada uno con una tasa de interés diferente. Préstamos Stafford con subsidio tienen una tasa de interés del 3,4 por ciento para los estudiantes, y el gobierno federal subsidia este interés mientras el estudiante está en la universidad. Los préstamos Stafford sin subsidio tienen una tasa de interés de 6,8 por ciento. Y el programa federal de préstamos Perkins que tienen una tasa de interés subsidiada de un 5 por ciento.

Las tasas de interés relativamente bajas de préstamos como Stafford con subsidio y los préstamos Perkins ayudan a los estudiantes mantener su deuda bajo control y hace más fácil para que puedan pagar el principal del préstamo. Sin embargo, ambos programas cambiaran a menos que el Congreso actué. La tasa de interés en préstamos Stafford con subsidio se duplicará hasta el 6,8 por ciento en julio de este año. Y el programa de préstamos Perkins expirará en 2014. Sin estas opciones, los préstamos para la educación se convertirán mucho más caras para los estudiantes con necesidad económica.

5. Una vez que entran en deuda, los estudiantes tienen pocas opciones para salir

Los prestatarios que se encuentran incapaces de pagar sus préstamos estudiantiles tienen sólo unas pocas opciones disponibles para desenterrarse de la deuda. Los aplazamientos y omisiones de los programas que suspenden los pagos mensuales del préstamo proporcionan alivio a corto plazo, pero el interés de los préstamos se puede acumular y capitalizar durante el período de indulgencia o de aplazamiento de pago, por lo que los préstamos resultan ser más costosos a largo plazo. La opción de pagar basado en lo que uno gana reduce los pagos mensuales de préstamos a un porcentaje de los ingresos discrecionales, proporcionando una mejor solución a largo plazo para los prestatarios que no pueden pagar las tasas estándar de sus préstamos. Sin embargo, la escasa utilización de este programa sugiere que tanto los estudiantes no son conscientes del programa o este no está proporcionando solución deseada por los prestatarios.

Y a medida que hay programas disponibles de alivio de deuda , estos se limitan a los préstamos estudiantiles federales. Los estudiantes con préstamos privados no pueden utilizar programas de pagos en base a sus ingresos para limitar su pago, ni siquiera se pueden deshacer de estos préstamos con una declaración de bancarrota.

Con el alta tasa de desempleo, el subempleo y las pocas opciones para enfrentar la deuda, no debe ser una sorpresa que la tasa de morosidad en los préstamos estudiantiles es tan alta. Si el Congreso quiere encontrar una respuesta al impago total y la delincuencia, no tiene que mirar más allá de sus propias políticas sobre la cancelación de préstamos que están en la quiebra y proveer alivio a corto plazo para prestatarios que están enfrentando dificultades.

¿Cómo puede responder el Congreso?

Una respuesta típica a los problemas inherentes en el sistema de préstamos estudiantiles es sugerir limitar el acceso a la deuda educativa. Sin embargo, los préstamos estudiantiles han sido esenciales para incrementar el acceso y la asequibilidad de la universidad. En lugar de deshacerse de los préstamos, el Congreso debe tomar medidas para garantizar que los préstamos estudiantiles sean una herramienta para ayudar a los estudiantes llegar a la clase media, en lugar de anclarlos y arrastrarlos hacia la pobreza. Aquí hay algunos pasos que el Congreso puede tomar ahora para mejorar el sistema de préstamos estudiantiles:

  • Asegurar que los estudiantes de bajos ingresos tengan acceso a ayuda a subvenciones al mantener la inversión en la beca Pell, un programa que ofrece becas de hasta $ 5.550 a estudiantes que califican..
  • Mantener los préstamos estudiantiles a bajo costo por medio de la ampliación del programa de préstamos Perkins y detener el aumento previsto en la tasa de interés del préstamo Stafford.
  • Proporcionar alivio prudente a la deuda que se ajuste a las necesidades de los jóvenes graduados universitarios, mejorando el proceso de solicitud y los términos del programa de pagos en base a los ingresos y permitir que los prestatarios puedan cancelar los préstamos privados cuando se declaran en bancarrota.
  • Proporcionar una mejor calidad y un mayor valor para estudiantes al eliminar el acceso a los programas de préstamos estudiantiles para las universidades de bajo rendimiento.

Julie Margetta Morgan es la Directora Asociada de Educación Superior en el Center for American Progress.

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Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.