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Porqué la diversidad todavía es importante

La decisión de la Corte Suprema de reconsiderar las reglas de admisión a las universidades podría ser un paso atrás para los derechos civiles

FUENTE: AP/ Charles Dharapak

Activistas se manifestan afuera de la Corte Suprema durante Grutter v. Bollinger, el caso que defendió la práctica de usar la etnicidad o raza como un factor entre varios para obtener más diversidad racial en las universidades. Una demanda que se presentará este año podría revocar ese logro.

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Hace unos días, la Corte Suprema admitió considerar el caso, Fisher v. la Universidad de Texas, lo que podría representar un reto a la practica de usar la etnicidad o raza como factor de admisión en las universidades de nuestro país. Si el Tribunal prohíbe el uso de la raza en las decisiones de admisión, pondría en peligro años de trabajo por activistas de derechos civiles en el campo de la educación superior, quienes han luchado por que las universidades sean más integradas, diversas y justas.

El caso que será considerado por la Corte fue interpuesto por una mujer joven blanca llamada Abigail Fisher de Texas. Fisher no calificó en el 10 por ciento más alto de su clase de secundaria, lo que le habría garantizado admisión al sistema estatal de universidades públicas automáticamente . Como resultado, fue colocada en un grupo separado de aspirantes que podrían ser admitidos a través de un complicado proceso de admisión el cual permite que la etnicidad sea considerada como un factor en las admisiones. Cuando Fisher no pudo ser admitida a la Universidad de Texas en Austin, la universidad más prestigiosa del estado, ella concluyó que fue rechazada por su raza y demandó a la universidad en 2008.

Los conservadores esperan que este caso anule el caso Grutter v. Bollinger del 2003 el cual permite que las escuelas utilicen la raza como uno de los factores para obtener más diversidad racial en sus instituciones. El caso de Fisher reclama que la política de admisión actual en Texas, la cual se formó de forma explícita después de Grutter v. Bollinger en el 2003, es una forma inconstitucional de "equilibrio racial descarada." Sin embargo, tal interpretación del papel que el factor de raza juega en determinar las admisiones universitarias revela un grave desconocimiento del dictamen de la Corte Suprema en el 2003 y sobre el rol que la diversidad en la educación superior tiene.

Grutter v. Bollinger

Grutter v. Bollinger fue un caso que se presentó de manera similar por una mujer blanca residente de Michigan que creía que había sido rechazada por la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan debido a su raza. Eventualmente, la decisión de la Corte Suprema dictaminó que la Constitución de los EE.UU. "no le prohíbe a la Facultad de Derecho el uso restrictivo de la raza en las decisiones de admisión para favorecer el interés apremiante de obtener los beneficios educativos que fluyen de un cuerpo estudiantil diverso." La cuestión central, entonces, es porqué la Corte decidió que la diversidad era un "interés apremiante" en el contexto de la educación superior.

La juez Sandra O’Connor emitió el dictamen de la Corte y citó los importantes beneficios que la diversidad educativa produce. O’Connor puso de relieve numerosos estudios que específicamente mostraron que "la diversidad estudiantil promueve resultados de aprendizaje, prepara mejor a los estudiantes para una fuerza laboral y sociedad cada vez más diversa, y los capacita mejor como profesionales."

Diversos sectores se dieron a conocer en calidad de amici para apoyar este argumento. Las principales empresas estadounidenses argumentaron que el mercado global actual requiere de habilidades que sólo pueden ser desarrollados a través de la exposición a personas diversas. El ejército de EE.UU. argumentó que un cuerpo de oficiales altamente calificados y con alta diversidad racial es esencial para la capacidad de los militares para garantizar la seguridad nacional. Y los legisladores también se adelantaron a argumentar que el camino hacia el liderazgo debe estar abierto a personas de todas razas y orígenes étnicos para cultivar un conjunto de líderes con legitimidad ante los ojos de nuestra ciudadanía.

Lo que el caso de 2003 si permitió es que el programa de admisiones continúe considerando la raza como un factor entre varios, un punto que por desgracia se es ignorado en el caso de Fisher y para los conservadores que presionan para que este dictamen sea revocado durante el otoño. Lo que el caso no justifico fue permitir que la etnicidad sea el factor definitorio en la solicitud de un estudiante, o que operara bajo un sistema de cuotas que imponga un número fijo de puestos de admisión reservados exclusivamente para ciertos grupos raciales o étnicos. Adicionalmente, el dictamen del 2003 no obliga a las escuelas que consideren la raza, pero si se les permite considerarla-una distinción importante que significa que las universidades que implementan estas políticas de admisión claramente están de acuerdo en que la diversidad es un objetivo apremiante y digno de perseguir.

Un momento político

Así que, ¿por qué Fisher y los opositores de la acción afirmativa creen que la Corte cambiara de postura esta vez? Bueno, por una parte, la composición de la Corte Suprema ha cambiado dramáticamente en los nueve años transcurridos desde que se considero el caso Grutter. O’Connor no sólo se retiró de la banca en el 2006, pero sólo dos de los cinco jueces de la mayoría durante Grutter, los jueces Ruth Bader Ginsburg y Stephen Breyer, permanecen en la Corte hoy. Tres de los cuatro disidentes en 2003 aún están presentes, los jueces Anthony M. Kennedy, Antonin Scalia y Clarence Thomas. Los nuevos magistrados que han sido nombrados desde entonces, son el juez magistrado John G. Roberts, Jr., y los jueces Samuel A. Alito, Jr., Elena Kagan y Sonia Sotomayor, aunque Kagan recientemente se excusó de dar audiencia al caso de Fisher porque cuando fue la procuradora general del Departamento de Justicia trató con este asunto. Esto hace más probable una decisión de 5-3 a favor de Fisher tomando en cuenta que Roberts, Alito, Thomas, Scalia, y Kennedy ya han votado anteriormente para restringir programas de gobierno que toman en cuenta la raza.

También es probable que los conservadores estén tratando de tomar ventaja de este año de elecciones para argumentar que el tener un presidente de color demuestra que hemos alcanzado a ser una sociedad pos racial y por ende no hay necesidad de considerar la raza en las admisiones. Las cifras más recientes sobre las disparidades raciales y étnicas en la matrícula de la universidad, sin embargo, rápidamente disipan ese mito.

Aunque que los estudiantes de color han logrado importantes avances en las tasas de matrícula universitarias desde el año 2000, claras disparidades aun persisten. A partir del 2011, el 36 por ciento de los blancos entre 25 y 29 habían obtenido al menos un título de licenciatura, mientras que sólo el 18 por ciento de los afroamericanos, 12 por ciento de los latinos, y 10 por ciento de los indígenas americanos alcanzaron ese mismo nivel de logro educativo.

También sabemos que en el 2010, los estudiantes de color no completaron la escuela secundaria en tasas desproporcionadamente altas. Mientras que un 12,3 por ciento de los blancos tienen menos de un diploma de escuela secundaria, la tasa es un 18,1 por ciento para los afro-americanos, 37,8 por ciento para los latinos, y el 22,7 por ciento para los indígenas americanos e indígenas de Alaska. Y aunque la tasa es del 14,6 por ciento para los asiáticos en general, las tasas aumentan cuando los datos son desglosados para medir los grupos del Sudeste de Asia en particular: el 33,3 por ciento de los camboyanos, el 35,4 por ciento de los hmong, 32,5 por ciento de los laosianos, y un 30,2 por ciento de los vietnamitas tienen menos de un diploma de escuela secundaria.

Aun cuando los ingresos se toman en cuenta, las disparidades raciales y étnicas no desaparecen. Con números desproporcionados de logro educativo como éstos, es evidente que no hemos alcanzado la utopía pos racial en la educación superior.

O’Connor argumentó en el 2003 que la acción afirmativa, no sería necesaria por tiempo indefinido conforme el país avance hacia un sistema educativo más justo y más inclusivo, pero que era probablemente necesario por los próximos 25 años. Los demandantes en el caso de Fisher deberán demostrar porqué la raza debe ser ignorada por completo cuando estas flagrantes disparidades siguen existiendo, especialmente en las instituciones que han optado por no considerar la raza como un factor en las admisiones.

Porqué la diversidad es importante

El garantizar la diversidad en nuestras instituciones de educación superior no sólo es importante para cerrar estas brechas de rendimiento, pero también es, como se argumentó en la decisión Grutter, un interés apremiante para todos los involucrados. Mientras que la larga lista de amicus en el año 2003 hicieron argumentos convincentes para mantener la consideración de raza en las admisiones, la evidencia más reciente de las ciencias sociales publicada desde el dictamen del 2003 ha hecho que el argumento a favor de los beneficios de la diversidad educativa sea más fuerte.

Específicamente, las investigaciones muestran que los efectos generales académicos y sociales como resultado de mayor diversidad racial es muy positivo, desde un mayor impacto en el rendimiento académico hasta la mejoría de relaciones entre grupos a corto y largo plazo. Lo que es más, la diversidad siempre ha sido valorada en la educación superior, en particular cuando se trata de las características que no tienen nada que ver con la raza del solicitante o el origen étnico. Los atletas, las mujeres, y los veteranos son sólo algunos ejemplos de grupos que se han beneficiado de una consideración mas inclusiva de diferentes identidades y orígenes, en lugar de los índices de fórmulas compuestas de resultados de pruebas y promedios de calificación.

La raza y la política de etnias, sin embargo, nunca dejan de incitar estereotipos horribles acerca de quién tiene el derecho a una educación de primera clase o quien se merece el privilegio de tener su origen considerado como uno de los muchos factores en las admisiones. La administración de Obama ha sido muy firme en el tema de la diversidad en la educación. A finales de 2011, los Departamentos de Educación y Justicia emitieron una guía conjunta la cual les instruyo a los administradores de las universidades y las escuelas K-12 que podrían utilizar la raza para lograr la diversidad en las escuelas de nuestra nación. Este esfuerzo buscaba revertir la orientación que las escuelas recibieron durante la administración de Bush, que les advirtió que correrían el riesgo de perder fondos federales si promovían la diversidad en sus escuelas. En su lugar, las guías de la administración de Obama se refieren a la decisión de Grutter para subrayar los beneficios que genera la diversidad para todos los involucrados.

Conclusión

Mientras la Corte espera la audiencia del caso Fisher v. la Universidad de Texas, notablemente cerca a la elección presidencial de noviembre, no podemos darnos el lujo de dejar que la acción afirmativa sea la próxima victima de un dialogo basado en etnicidad y el color de la piel de una persona. A medida que nuestro país se hace más diverso, es absolutamente fundamental que nuestras instituciones de educación superior reflejen esta diversidad. Nuestras comunidades crecientes de color incluyen nuestros futuros líderes, trabajadores, contribuyentes, compradores, y votantes, pero más importante aun, tanto para nuestros jóvenes blancos y no blancos, es la necesidad de ser expuestos a la diversidad en la educación para aprender a competir eficazmente en una economía mundial cada vez más diversa.

Julie Ajinkya es analista de políticas para Progreso 2050 en el Center for American Progress.

Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.