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Aliviando la Carga

Enfrentando Las Disparidades de la Salud Entre Los Hispanos Crónicamente Enfermos

FUENTE: iStockphoto

La meta final debe ser que todos los estadounidenses, sin importar su raza o etnia, reciban los servicios médicos de calidad que ellos necesitan y cuando lo requieran.

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Los hispanoamericanos crónicamente enfermos tienen mucho que ganar de las reformas en la Ley del Cuidado de Salud Asequible. Más de un tercio de los latinos no cuentan con una cobertura de seguro médico y 35 por ciento de aquellos que no son asegurados reportan tener más de una condición de salud crónica. Los latinos tienen más probabilidades de sufrir factores de riesgo como la obesidad que los predisponen de contraer enfermedades crónicas y tienen menos probabilidades de recibir los diagnósticos preventivos, el cuidado regular y las medicinas necesarias que podrían mejorar o prevenir sus condiciones crónicas.

Aproximadamente 30 por ciento de los hispanos y 20 por ciento de los afroamericanos carecen de una fuente normal del cuidado de salud comparado con menos del 16 por ciento de los blancos. Tienen mucha más probabilidad de depender de hospitales y clínicas como su fuente usual del cuidado de salud que los blancos estadounidenses.

Es por ello que las minorías raciales y étnicas en nuestro país son diagnosticadas en etapas de la enfermedad más avanzadas, y una vez diagnosticados, reciben un cuidado predominantemente pobre. Las personas con enfermedades crónicas que no reciben cuidado médico regular corren el riesgo de enfrentar consecuencias médicas discapacitantes y costosas. Por ejemplo, los individuos cuya diabetes no es controlada apropiadamente son más propensos a contraer ceguera, daños nerviosos, amputación de extremidades o de necesitar diálisis por el resto de sus vidas.

En mí informe titulado “Easing the Burden” (Aliviando la Carga), publicado esta semana por el Center for American Progress, revelo cómo la implementación de provisiones en la nueva ley de la reforma al cuidado de la salud puede ayudar a aquellos quienes se benefician menos de nuestro sistema de salud actual. La nueva ley abordará las disparidades en la prevención, diagnosis y tratamiento de enfermedades crónicas, disminuyendo de esta forma la carga adicional que deben sufrir los hispanoamericanos con condiciones crónicas.

El mejorar el acceso a la cobertura del seguro médico y servicios primarios del cuidado de salud, atender las disparidades en el tratamiento y cuidado de salud, proveer un cuidado culturalmente competente, e impulsar la alfabetización del paciente son inversiones que marcarán una verdadera diferencia en la vida de los hispanoamericanos con enfermedades crónicas o en riesgo de contraerlas. Estas inversiones darán fruto a través de más bajas tarifas del uso de servicios para el cuidado de la salud, mejores resultados médicos y más vidas productivas.

También escribí un segundo informe titulado “Measuring the Gaps” (Midiendo las Brechas) en cual indico cómo los requerimientos expandidos de la Ley del Cuidado de Salud Asequible para la colección y análisis de los datos en las disparidades del cuidado de salud pueden conllevar a esfuerzos para comprender y afrontar las actuales disparidades raciales y étnicas en el cuidado de salud.

Es necesario entender por qué las minorías tienen significativamente menos probabilidades que los blancos de recibir procedimientos terapéuticos necesarios y mayores probabilidades de recibir una baja calidad e intensidad del cuidado de salud, a comparación de otros estadounidenses quienes presentan problemas de salud idénticos. Actualmente, solo 5,6 por ciento de los pacientes registrados en pruebas clínicas son hispanos.

Sabemos que los pacientes se sienten más cómodos con doctores que son similares a ellos. Pero debido a que las comunidades de color son subrepresentadas en las profesiones del cuidado de salud, es más difícil para los latinos encontrar un doctor en el que puedan confiar y que provea un cuidado culturalmente competente, sin prejuicios y con respeto a su dignidad. Mejores datos y una implementación robusta en las provisiones de la reforma al cuidado de la salud abordará todos estos asuntos.

La meta final debe ser que todos los estadounidenses, sin importar su raza o etnia, reciban los servicios médicos de calidad que ellos necesitan y cuando lo requieran. El monto total anual de las disparidades de la salud, incluyendo los costos médicos y costos indirectos tales como la productividad perdida, salarios perdidos, ausentismo, licencia familiar y muerte prematura suma a cerca de $415 mil millones. No podemos darnos el lujo de ignorar este alto costo en dinero y en vidas humanas, especialmente cuando muchas de las cargas que las enfermedades crónicas ocasionan son prevenibles.

Las causas de las disparidades de la salud son complejas, pero sabemos que este es el tiempo para actuar.

La Dra. Lesley Russell es Miembro Senior en American Progress donde se enfoca en los temas del cuidado de salud.

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Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.