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El Representante Ryan Debe Aprender Algo (¡Todo!) acerca de la Energía Limpia

Rep. Paul Ryan

FUENTE: AP/Carolyn Kaster

El Presidente del Comité de Presupuesto de la Cámara Paul Ryan (R-WI) habla sobre la resolución del presupuesto del 2014 el martes 12 de marzo de 2013, durante una rueda de prensa en el Capitolio en Washington.

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¿Cómo llama usted a un futuro de peligrosa contaminación, catastróficos eventos meteorológicos extremos, regalos a las Grandes Compañías Petroleras y una dependencia aún mayor de los combustibles fósiles? Si usted es el Presidente del Comité de Presupuesto de la Cámara Paul Ryan (R-WI), usted lo llama “El Camino a la Prosperidad.”

No es coincidencia que ese sea el nombre del plan de presupuesto para el año fiscal 2014 que Representante Ryan ha dado a conocer ayer. El plan contiene tantos ataques falsos o engañosos sobre la energía limpia que se le podría excusar si usted pensara que una parte del plan parece simplemente ridículo.  Ryan censura el apoyo a los llamados intereses especiales; él afirma que se han otorgado miles de millones de dólares en préstamos fracasados; y él sostiene que los precios de la energía  están aumentando de manera arbitraria.

Su propuesta hace que la energía limpia parezca algo terrible. Con todo, afortunadamente, nada de lo que plantea es cierto. La realidad es que la energía limpia es el verdadero “camino a la prosperidad”, y el plan de Ryan sería el que nos llevaría exactamente por el camino equivocado.

Si bien no deberíamos hacernos muchas ilusiones de que el Representante Ryan cambie de discurso en cuanto a la energía limpia lo importante es saber lo equivocado que está. Existen tres hechos clave acerca de la energía limpia que él simplemente prefiere pasar por alto, lo que lo lleva a formular las terribles recomendaciones de política que propone en su presupuesto.

Hecho No. 1: Los estadounidenses de todas las tendencias políticas apoyan la energía limpia, no los combustibles fósiles

La propuesta de presupuesto de Ryan hace parecer como si nadie en los EE.UU., aparte de la admistración Obama, apoya la energía limpia. Pero eso sencillamente no es cierto. En una encuesta realizada en cuatro estados—Colorado, Iowa, Ohio y Virginia—durante la elección de noviembre de 2012, más de 70 por ciento de los votantes apoyaron las inversiones de gobierno continuas en la energía limpia.

Los estadounidenses apoyan esas inversiones porque saben que ésas son las fuentes de energía limpias y renovables del futuro. Es por ello que el gobierno debe invertir en estas tecnologías emergentes ahora en vez de continuar subsidiando los combustibles fósiles del pasado.

El presupuesto del Representante Ryan gastaría más en los combustibles fósiles sucios que en una energía limpia, eficiente y renovable. No hay razón alguna para que el gobierno gaste nada en absoluto en las tecnologías de combustibles fósiles. ¿Cómo puede el Representante Ryan desconocer un siglo de exenciones fiscales otorgadas a las compañías de combustibles fósiles, que superan considerablemente las inversiones recientes que se han hecho en energías limpias? De hecho, según un informe de DBL Investors, entre 1918 y el 2009, la industria del petróleo y el gas recibió casi 100 veces tanto apoyo federal como las energías renovables.

Mientras el Rep. Ryan escribe que “[la administración Obama] prodiga fondos a sus industrias favorecidas”, lo cierto es que la administración está haciendo exactamente lo que el público estadounidense quiere que haga: apoyar la transición a un futuro de energía limpia invirtiendo en las tecnologías emergentes.

Hecho No. 2: Las inversiones en energía limpia son inversiones racionales

Afortunadamente, las inversiones en energía limpia son buenas inversiones racionales que el gobierno debe hacer.

Una gran parte del presupuesto de Ryan está dedicado a difamar a las compañías que recibieron garantías de préstamos del Departamento de Energía. Según el Representante Ryan, “Muchos de los proyectos de garantías de préstamos del gobierno han fracasado”.  Sin embargo, el hecho es que la inmensa mayoría de los beneficiarios de las garantías de préstamos están prosperando y van a pagar los préstamos con intereses. Por ejemplo, precisamente la semana pasada, el fabricante de vehículos eléctricos Tesla reportó que pagará su préstamo al gobierno cinco años antes de lo previsto.

De hecho, todo el programa crediticio para las tecnologías de energías avanzadas es saludable. Precisamente el año pasado, Herb Allison, el jefe  nacional de las finanzas de la campaña presidencial del 2000 del Sen. John McCain’s (R-AZ), realizó un análisis de la cartera del programa completo y llegó a la conclusión de que le costará a los contribuyentes $2.000 millones menos de lo previsto inicialmente.

Con todo, aun peor que la tergiversación de la salud fiscal del programa de garantías de préstamos para la energía limpia, el plan de presupuesto del  Rep. Ryan impugna la capacidad de determinadas compañías exitosas. Como ejemplo ilustrativo, el Rep. Ryan afirma, “Más allá de Solyndra, entre las últimas infortunadas empresas se incluye una garantía de préstamos por valor de $737 millones a Solar Reserve para una torre solar de 110-megavatios a construirse en terrenos federales en Nevada y una garantía de préstamo de $337 millones para Mesquite Solar 1 con el fin de construir una planta solar de 150-megavatios en Arizona”.

Desde luego, el problema es que ninguno de estos proyectos tiene nada de “infortunado”. La planta de Mesquite está casi ejecutada y venderá energía a una empresa eléctrica pública por un contrato de 20 años. La construcción de Solar Reserve continúa en marcha conforme al cronograma y la compañía está en camino de pagar el préstamo.

Pese a las pruebas indiscutibles de éxito, el Rep. Ryan propone suprimir el financiamiento a los programas de garantías de préstamos. Ésta no solo es una mala idea, sino que la idea ya estaba incluida en la “Ley de No Más Solyndras”, que el Congreso no aprobó el año pasado. Yo supongo que si el Rep. Ryan considera que proponer el mismo  presupuesto básico que ha fracasado durante tres años seguidos es buena idea, su repetida presentación de una mala recomendación reciclada sobre el programa de garantías de préstamos tampoco debería constituir sorpresa alguna.

Hecho No. 3: Debemos reducir la contaminación

Solo en los últimos dos años los peores fenómenos meteorológicos extremos que se han producido en relación con el clima le han costado a los estadounidenses $188 mil millones. Estos devastadores huracanes y sequias se empeoraron debido a la contaminación por el gas de efecto invernadero, producida principalmente por la quema de combustibles fósiles. Cabría preguntarse: ¿cree el Representante Ryan que debemos hacer algo para reducir la contaminación? Claro está que no parece ser así. En cambio, su presupuesto sostiene equivocadamente que cualquier intento que se realice para lograr que los norteamericanos estén más saludables y seguros es un esfuerzo arbitrario para racionar y gravar ciertas fuentes de energía.  Lo cierto es que debemos reducir la contaminación de carbono, y los esfuerzos realizados por el gobierno de Obama para hacerlo han sido acogidos con satisfacción por el público.

Francamente, los despectivos calificativos empleados por el Representante Ryan para referirse a las medidas adoptadas para combatir los cambios climáticos son más que enojosos. El plantea que un sistema de mercado que reduzca la contaminación de carbono de forma rentable es “una estructura burocrática complicada para la gravación y el racionamiento de las fuentes de energía tradicionales”.  En realidad, el régimen de comercio de derechos de emisión –empleado originalmente por el presidente Ronald Reagan- resulta rentable para reducir la contaminación a un precio relativamente bajo, e incluye bastante apoyo a favor de las fuentes de energía tradicionales siempre que estas reduzcan su contaminación. Aunque no es una persona que deje que los hechos le estorben, el Representante Ryan califica de “unilaterales” los esfuerzos realizados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA en ingles) para reducir la contaminación, aun cuando dichas reducciones sean requeridas por la Ley del Aire Limpio, tal como lo interpreta la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos de América.  Es evidente que la administración simplemente está haciendo cumplir la ley.

Su ataque a la EPA es un área más donde el Rep. Ryan ha perdido el contacto con los sentimientos del público. Varias encuestas han demostrado que el público apoya las medidas adoptadas por la  EPA con miras a reducir la contaminación de carbono. Aún más, el año pasado la EPA recibió más de 3 millones de comentarios en los que se instaba a la agencia a fijar normas de contaminación del carbono para las plantas nuevas y ya existentes.

El presupuesto del Rep. Ryan también da el paso sin precedente de aprobar el oleoducto Keystone XL, aun cuando la evaluación económica y ambiental está incompleta. Él justifica esta medida inflando de manera irracional la cifra de empleos que generaría el proyecto. De hecho, la Declaración Complementaria de Impacto Ambiental del Departamento de Estado constató que el proyecto Keystone crearía 35 (así es—treinta y cinco) empleos permanentes y 3.500 empleos temporales. Mientras tanto, el oleoducto facilitaría la explosión de la producción de petróleo en arenas bituminosas, lo que produciría por lo menos el 17 por ciento más de contaminación de carbono comparada con la producción tradicional de petróleo y gas estadounidense.

Conclusión

Las propuestas de energía del Rep. Ryan en su presupuesto son una mezcla de mala política y falsas concepciones. Para la mayoría de los estadounidenses, su “camino a la prosperidad” nos hace retroceder a más contaminación, más gastos gubernamentales dispendiosos en compañías petroleras ricas y una mayor dependencia de los combustibles fósiles. El presupuesto del Rep. Ryan es un “camino a la prosperidad” únicamente para las compañías de combustible fósiles que se han beneficiado de un siglo de apoyo federal y son la causa del devastador cambio climático. La visión desfasada del Rep. Ryan de los EE.UU. está divorciada de las personas y familias estadounidenses que quieren avanzar hacia un futuro verdaderamente próspero de energía limpia y aire limpio.

Richard Caperton es el Director dl programa de Inversión en Energías Limpias del Center for American Progress.

 

Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.