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Preparémonos para cambiar

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Puede que la energía y el calentamiento global sean los temas importantes del día, pero a las comunidades latinas–a las cuales el deterioro ambiental y de cambio climático les afectan de manera desproporcionada–se les ha mantenido, en términos generales, fuera del debate.

Puede ser que parte del problema sea que los latinos en general no consideran el medio ambiente como asunto básico al que hay que prestarle atención. Este tipo de mentalidad perjudica a nuestra comunidad. Los latinos debemos utilizar el impulso del Mes de la Herencia Hispana para comenzar a organizarnos alrededor de un tema que es genuinamente fundamental para la salud de la comunidad: el calentamiento global.

Las comunidades minoritarias y de ingresos bajos son las más vulnerables a amenazas ambientales debido a los lugares dónde viven y a la falta de acceso a información. Dos temas claves relativos a la salud ambiental son la contaminación del aire y la contaminación por mercurio.

Según el American Lung Association, el 80 por ciento de los latinos vive en condados que no cumplen ni por lo menos con uno de los parámetros de calidad del aire establecido por la U.S. Environmental Protection Agency (Agencia de Protección Ambiental federal). Entre los blancos, sólo un 57 por ciento está en la misma situación y entre los africanos americanos el numero es del 65 por ciento.

Los contaminantes del aire que emiten vehículos de motor, generadoras de energía y fábricas pueden provocar problemas respiratorios tales como el asma, las alergias, la bronquitis crónica y el cáncer del pulmón, y en casos extremos, hasta la muerte. De hecho, el asma es la enfermedad crónica más común entre los niños latinos que viven en Estados Unidos. Los niños latinos sufren asma dos y media veces más que los niños blancos, no latinos. Además, según el Journal of the American Academy of Pediatrics (la revista de la academia americana de pediatría), los niños puertorriqueños tienen la prevalencia más alta de asma de por vida y de ataques de asma de todo Estados Unidos.

Las organizaciones de salud hispanas han descrito el asma como un problema de urgencia para la comunidad y necesitamos actuar con iniciativa para atender el problema. Es decir, debemos apoyar el uso de combustibles alternos tales como el etanol de celulosa, biodiesel, y el hidrógeno, y apoyar el establecimiento de normas de rendimiento más altas de combustible en vehículos de motor para reducir las emisiones de gases que producen el efecto de invernadero y, así lograr tener aire más puro.

Para lograr que el aire esté más limpio tenemos que cambiar la manera en que generamos la electricidad y cambiar el tipo de energía que consumimos. La electricidad en Estados Unidos se genera principalmente con carbón, y aunque el carbón puede ser barato y abundante, también es tremendamente sucio.

El carbón es la fuente principal de emisiones de mercurio de origen humano en el mundo. Contamina el aire que respiramos, el agua que tomamos y el alimento que consumimos. Además, se estima que la combustión del carbón expide a la atmósfera tanto como dos tercios de todas las emisiones de mercurio producidas por humanos.

El mercurio es un metal tóxico que contamina las costas del océano, se acumula en los peces a través de la cadena alimenticia y se puede almacenar en el tejido humano. Mientras el pescado contaminado con mercurio no se puede distinguir del que no lo está, ni por su olor, su sabor o su textura, este puede provocar problemas de salud agudos. Durante el embarazo, exponerse aun a cantidades pequeñas de mercurio puede causar problemas de aprendizaje, retardación mental y otras enfermedades neurológicas y de desarrollo en los fetos. La U.S. Food and Drug Administration (Administración de Drogas y Alimentos) ha recomendado a las mujeres embarazadas, las mujeres que pueden quedar embarazadas y las mujeres que estén lactando limitar o evitar en general el consumo de ciertos tipos de pescado, incluyendo el pez más consumido en Estados Unidos: el atún.

Según la League of United Latin American Citizens (Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos), un 39 por ciento de los latinos vive a 30 millas o menos de una generadora de electricidad (es decir, dentro de un área de máximo riesgo de exposición a contaminantes). Además, los latinos se encuentran en un riesgo más alto porque con frecuencia desconocen los avisos que se han emitido sobre contaminantes ambientales. Si bien cuarenta y ocho estados y el Distrito de Columbia han emitido avisos contra el consumo de pescado, estudios demuestran que tienden a haber menos pescadores latinos que sepan de estos avisos que sus pares blancos debido a la limitada diseminación de este tipo de información, la falta de disponibilidad de esta información en español y la complejidad del vocabulario utilizado en algunos avisos.

La salud ambiental es fundamental para el bienestar de nuestras mujeres, niños, niñas y familias, y es necesario que los latinos formemos parte de la conversación al respecto. Cuidar del medio ambiente no es el problema de otra gente. Se trata de un problema de todos, incluyendo a los latinos, quienes con frecuencia quedan fuera de las discusiones políticas mientras sufren el peso mayor de políticas ambientales deficientes. Durante este mes de la Herencia Hispana, los latinos pueden asumir responsabilidad y exigir mejor información así como comenzar a conversar sobre los beneficios de invertir en métodos alternos de generar energía y controlar los efectos del calentamiento global.

Para comunicarse con Teresita Perez y otros expertos en el Centro llamar a Vanessa Cárdenas, Directora de Medios al (202) 481-8112 o vcardenas@americanprogress.org

Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.