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Cambiando las Evaluaciones a Maestros Para Crear Maestros Eficientes

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Los Estados Unidos actualmente le está fallando a muchos de sus alumnos, dijo John Podesta, Presidente y CEO del Center for American Progress. “El asegurar que cada niño tenga un maestro eficiente es una de las cosas más importantes” que podemos hacer por los alumnos, por lo que necesitamos “sistemas de evaluación rigurosos” que ayudarán a mejorar la “calidad de la enseñanza en escuelas con niveles altos de pobreza” y reducir la brecha del rendimiento académico, explicó.

Posteriormente, el Sen. Michael Bennet (D-CO) habló sobre la insuficiencia de nuestro sistema de capital humano para los maestros y la importancia de crear una fuerza laboral educativa eficaz, y Robin Chait, Directora Asociada para la Calidad de Enseñanza en CAP, moderó un panel de expertos sobre la evaluación de maestros y prácticas de instrucción: Elizabeth Arons, asesora senior de política de recursos humanos para las Escuelas Públicas de la Ciudad de Nueva York y la Fundación Gates; Jessica Cunninghman, directora en KIPP DC: Academia WILL; Morgaen Donaldson, profesora asistente en la Escuela de Educación Neag en la Universidad de Connecticut; Heather Peske, directora nacional de programas Teach Plus; y Kim Ursetta, una maestra de kinder ELA-S (bilingüe) en la Academia de Liderazgo en Matemáticas y Ciencia en Denver Colorado.

El 99 por ciento de maestros de escuelas públicas reciben evaluaciones satisfactorias en sistemas educacionales que usan métodos de evaluación binaria, de acuerdo a Chait. Pero el 99 por ciento de estudiantes no están aprendiendo bajo altos estándares. Los sistemas actuales para evaluar maestros no brindan una retroalimentación apropiada, por lo tanto los maestros eficientes no son identificados y recompensados, y los maestros inefectivos no reciben las herramientas para mejorar. Como resultado los alumnos y maestros pierden.

Tres nuevos informes publicados en el evento se enfocan en aspectos de esta discusión: El primero describe cómo los estados y distritos podrían hacer un mejor papel reconociendo y tomando medidas sobre las diferencias en la efectividad de los maestros, el segundo da un resumen de las barreras que existen para despedir a maestros ineficientes crónicos y ofrece recomendaciones legislativas que respalden un mejor sistema para dirigir el rendimiento de los maestros, y el tercero presenta investigación original sobre prácticas de evaluación de maestros en tres organizaciones de administración de escuelas charter de alto rendimiento.

Los actuales sistemas de evaluación son “terribles” y tratados como “documentos legales” confusos, explicó Arons. Esto necesita cambiar—los estados y distritos deben crear sistemas de evaluación integrales y usar esa información para tomar decisiones críticas sobre carreras, ocupación, compensación, y oportunidades de desarrollo profesional. El enfoque debe estar centrado en fortalecer capacidades y “el equipo,” agregó Arons, ya que los maestros de bajo rendimiento “agotan” la energía de la escuela, obligando a los maestros de calidad a “buscar una salida.”

Muchos maestros ni siquiera saben lo que significa ser un maestro excelente. Las evaluaciones no proporcionan el “cómo” que es necesario para cambiar el rendimiento, dijo Cunningham.

Los maestros deberían ser evaluados de una “manera más robusta” con observación continua, dijo Donaldson. La enseñanza es una profesión de aprendizaje continuo, por lo que naturalmente se requiere continua evaluación. “Frecuentes observaciones seguidas por sesiones de evaluación” deben convertirse en una “costumbre profesional que se debe mantener,” acotó Cunningham. “La retroalimentación es un regalo” y si somos “claros y honestos por adelantado” con maestros sobre su progreso o falta del mismo, no causa ninguna sorpresa cuando no se les pide regresar.”

Los administradores y maestros deberían estar “constantemente atentos a la enseñanza…constantemente teniendo conversaciones al respecto” para que los maestros entiendan “cómo es la excelencia,” explicó Cunningham.

Aunque exista una “cultura de miedo” en muchas escuelas la cual desanima a los maestros a expresar y decir qué es lo mejor para los niños, Ursetta dijo que las escuelas dirigidas por maestros proporcionan un nuevo modelo que permite a los maestros ser líderes en su área de especialización y proveer espacio para esta “observación constante.” Este tipo de observación “informará el desarrollo profesional” y llevará a una reforma, agregó.

La reforma debería ser implementada inmediatamente. Los alumnos con la mayoría de las necesidades deben tener maestros con más experiencia, en lugar de maestros sin experiencia recién egresados de la universidad que no saben cómo tratar a estos estudiantes. Esta desubicación resulta en un aula donde nadie aprende, crece, o quiere estar ahí, dijo Arons. Y después de una serie de observaciones, reacciones y apoyo, los maestros que son rutinariamente ineficientes necesitan mejorar en la profesión o salirse de ella—pero no transferirse a otra aula u otra escuela. “Esto ya no debe ser tolerado en nuestro sistema o en nuestra nación,” dijo Arons.

“No vamos a estar equipados para competir en el siglo 21…si no resolvemos estos asuntos,” afirmó el Senador Bennet. Por lo tanto, “la carga de la prueba” debe cambiar de aquellos que quieren cambiar el sistema a aquellos que quieren mantener el statu quo.

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Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.