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Las 5 cosas que debe saber de las mujeres en nuestro sistema penal

Muchas todavía enfrentan dificultades durante y después de ser encarceladas

FUENTE: AP/Jim Mone

Tres mujeres encarceladas en la prisión estatal para mujeres en Shakopee, Minnesota, jugando un juego en el patio. Las mujeres están en la carcela casi el doble del índice que los hombres en este país.

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Al celebrar el Día Internacional de la Mujer y rendirle homenaje a las increíbles hazañas realizadas por las mujeres a nivel mundial, también deberíamos tomar nota de la labor que queda por hacer para asegurar que la mujer no sufra de manera desproporcionada debido a su género.

Por ejemplo, actualmente en este país las mujeres son encarceladas a casi el doble del índice que los hombres, sin embargo reciben poca atención en las medidas de reforma de la justicia penal. Ésta población tiene necesidades específicas de género que difieren de las de los hombres encarcelados, fundamentalmente debido al hecho de que ellas suelen ser las proveedoras de atención primaria a sus hijos antes de ser encarceladas y son víctimas de manera desproporcionada del abuso emocional, físico y sexual que han sufrido en su pasado. En lugar de invertir en tratamientos de consejería psicológica para tratar pasados tan traumáticos y en tratamientos de rehabilitación para tratar la drogadicción, el sistema de justicia penal continúa deteniendo a las mujeres a tasas extraordinarias fundamentalmente debido a delitos no violentos de tenencia de drogas.

Más abajo se encuentran resumidos los cinco datos principales sobre las mujeres en el sistema de justicia penal de nuestro país.

1. El número de mujeres encarceladas ha crecido en más de un 800 por ciento en las tres últimas décadas y las mujeres Afro-Americanas son encarceladas con mucha mayor frecuencia.

Actualmente, existen más de 200.000 mujeres tras las rejas y más de 1 millón en libertad condicional. Dos tercios de ellas han sido encarceladas por delitos no violentos, muchos de ellos relacionados con drogas. Las mujeres de la raza Afro-Americana se ven afectadas de manera desproporcionada: las mujeres afroamericanas tienen tres veces más probabilidades de ser encarceladas que las mujeres anglosajonas, en tanto que las hispanas tienen un 69 por ciento más de probabilidad de ser encarceladas que las mujeres anglosajonas.

2. Muchas mujeres ingresan al sistema de justicia penal con un inquietante historial de abuso emocional, físico y sexual.

Se ha registrado que del 85 al 90 porciento de las mujeres que se encuentran actualmente encarceladas o bajo el control del sistema de justicia penal de los Estados Unidos tienen historia de abuso doméstico y sexual. Entre los factores de riesgo que contribuyen al comportamiento delictivo de las mujeres figuran el abuso de substancias, las enfermedades mentales y el abuso conyugal. Se calcula que hasta un 80 por ciento de las reclusas sufren de adicción a las drogas. Aunque sería más económicamente efectivo tratar a estas mujeres que encarcelarlas o pagar para colocar a sus hijos en hogares de acogida temporal, se les niega tales medidas de rehabilitación, medidas que podrían facilitarles su reinserción como miembros productivos a la sociedad.

3. Muchas niñas ingresan también al sistema de justicia de menores con un inquietante historial de abuso emocional, físico y sexual.

Las niñas son arrestadas de manera desproporcionada por escapar de sus hogares, lo que representa el 59 por ciento de las niñas que se escapan del hogar, aunque a menudo huyen de situaciones violentas que existen en el hogar. No obstante, en lugar de recibir servicios de consejería y salud mental, son sometidas a un trato humillante y deshumanizador en las prisiones. Las niñas también tienen más probabilidad que los niños de ser víctimas sexuales mientras cumplen condenas en prisión.

4. Las prisioneras embarazadas suelen estar encadenadas con grilletes durante el parto, lo que pone en riesgo la salud de la madre y del hijo.

Si bien se ha resuelto en casos judiciales que el uso de grilletes para encadenar a las mujeres a sus camas durante el parto es un trato inhumano e inconstitucional, la práctica continúa en muchas prisiones estatales. A las mujeres encarceladas también se les niegan los servicios de salud reproductiva básicos como son las pruebas de embarazo, cuidado prenatal, exámenes y tratamiento de infecciones de transmisión sexual y acceso a servicios de aborto.

5. Las mujeres enfrentan más discriminación al salir de prisión.

Después de salir en libertad de la prisión, muchas mujeres enfrentan obstáculos para su reintegración efectiva en la sociedad y para mantenerse a sí mismas y a sus hijos. Las mujeres de color, quienes son desproporcionadamente pobres, encuentran restricciones para acceder a los programas de ayuda del gobierno como los programas de vivienda, empleo, educación y beneficios de subsistencia. Muchos estados incluso imponen prohibiciones por ley a las personas que han cumplido determinadas condenas a que trabajen en determinadas industrias como los servicios de enfermería, el cuidado infantil y cuidados de salud en el hogar, tres de los campos en los que precisamente muchas de las mujeres pobres y las mujeres de color se encuentran concentradas de manera desproporcionada.

Aunque las tasas de delito siguen disminuyendo en este país, nuestras tasas de encarcelación por delitos de droga no violentos han aumentado de manera descontrolada y en ningún otro grupo ello es más evidente que en el de la población femenina, particularmente de las mujeres de color. El trato de la mujer en nuestro sistema de justicia penal y el abandono en gran escala de los niños que ello genera son problemas graves que todos tenemos que enfrentar cuando pensamos en el papel de la mujer en la sociedad de hoy.

Julie Ajinkya es Analista de Política del proyecto Progress 2050 del Center for American Progress.

Para hablar con un experto, favor de ponerse en contacto con Tanya Arditi via email a tarditi@americanprogress.org o por teléfono al 202.741.6258.